Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Empresas

Embega y Apex: dos casos de reconversión y crecimiento exitosos

La creciente competencia global requiere aumentar el tamaño de las empresas para afrontar con garantías el futuro, lo que precisa abrir la puerta a la llegada de capital externo, papel que Sodena está dispuesta a jugar en proyectos “con fundamento”

Embega y Apex: dos casos de reconversión y crecimiento exitosos
Embega y Apex: dos casos de reconversión y crecimiento exitosos
Actualizado el 25/04/2018 a las 16:44
Las jornadas divulgativas dirigidas a los empresarios, en las que se aborda la imparable internacionalización económica y la adaptación a los galopantes avances tecnológicos, suelen estar protagonizadas por gurús mediáticos completamente alejados de la mundana realidad de las pequeñas y medianas empresas. Expertos de la puesta en escena y entrenados para meterse al público en el bolsillo con estudiados trucos retóricos, sus enseñanzas suelen servir de poco cuando el día a día de una empresa se lleva por delante cualquier intento de llevarlas a la práctica.
Sin embargo, si un evento está protagonizado por dos empresas de carne y hueso, de negocios ubicados en Navarra y dirigidos por directivos y empresarios reconocibles, la capacidad de inspiración entre sus semejantes se multiplica. Más aún cuando sus relatos no omiten las complicaciones cotidianas y emplean el mismo lenguaje de quienes les escuchan. Este fue el caso de las experiencias vividas por Embega, fabricante de tiradores para electrodomésticos, circuitos impresos y juntas de estanquidad, y Apex, empresa especializada en la fabricación de aperitivos y extrusionados. Ambas participaron el pasado viernes en las jornadas ‘Viernes de desarrollo económico’ celebrada en el Palacio del Condestable de Pamplona.
Creada en 1971 en Villatuerta, la actividad de Embega nunca vivió grandes altibajos hasta que en octubre de 2013 su principal cliente, el fabricante de electrodomésticos Fagor, anunció su suspensión de pagos. Tras sobreponerse de la conmoción, los 75 trabajadores cooperativistas se enfrentaron a un dilema: asumir el cierre o luchar por la supervivencia. Optaron por luchar. Los comienzos no fueron fáciles, pero contaron con la ayuda de la Sociedad de Desarrollo de Navarra (Sodena), el instrumento público de capital riesgo. Pero para lograr este apoyo tuvieron que presentar en 2014 un plan de viabilidad y poner dinero de sus bolsillos para sufragar una parte de las inversiones necesarias para continuar. Todo fue diseñado para corregir su principal debilidad, la excesiva dependencia de un cliente y un producto, para ser capaces de competir en un sector internacional dominado por grandes fabricantes.
ENCAJA EL GOLPE
Integrada en el grupo Mondragón, Embega utilizó la financiación pública y sus propios recursos para modernizar la maquinaria y adaptar sus procesos a las nuevas exigencias. “El préstamo de Sodena fue fundamental. De no ser por esa ayuda, no estaríamos aquí”, confesaba el director gerente de la cooperativa, José Antonio Molina, ante los asistentes al evento. Sus planes para encajar el golpe de la pérdida de Fagor pasaron por reforzar su capacidad de producción de tiradores de aluminio para electrodomésticos, para lo que adquirieron nueva maquinaria que les permitió ampliar su catálogo de productos con distintos acabados y tratamientos del metal, con distintas posibilidades en “corte, doblado, mecanizado y esmerilizado del aluminio”.
Asimismo mejoraron la adaptabilidad de los tiradores a lo que requería el mercado mediante un equipo de ingenieros-comerciales “en constante contacto con el cliente”. Estos mimbres les permitieron convertirse en suministradores de muchas de las principales marcas de electrodomésticos y en 2017 sumaron a su cartera de clientes a Miele, Teka y Electrolux. Especial importancia ha tenido esta última marca, un fabricante de “gran tirada” que proporcionará una fuerte inyección de recursos que emplearán “en dar un nuevo salto”. Gracias a todos estos esfuerzos, Embega ha pasado de 75 a 110 trabajadores con “perspectiva de crecimiento” y su facturación ha crecido “en 10 millones de euros”. Y Molina aseguró que ya están trabajando en un nuevo plan que en el periodo 2020-2023 servirá para adaptar la empresa a los retos de la industria 4.0.
No obstante, la estrategia de Embega también ha incluido la diversificación sectorial. Actualmente trabaja en la impresión funcional y la producción de juntas de estanquidad, lo que ha ampliado la cantidad de clientes en sectores tan diversos como la automoción, la domótica o el vending.
MIEDO A PERDER EL CONTROL
Abordar un ambicioso proyecto de crecimiento asusta. Para empezar, resulta necesario disponer de abundantes recursos que, en su mayor parte, tienen que llegar de nuevos inversores. Sin embargo, la perspectiva de dejar entrar en la cocina a un desconocido aterra a la mayoría de los pequeños empresarios al frente de negocios familiares, tal como señaló el director general de Aperitivos y Extrusionados (Apex), Santiago Sala. “Muchos empresarios tienen miedo a perder el control de sus empresas al dar entrada a nuevos accionistas o fondos de capital riesgo, pero esto no tiene porqué ser así”, expuso ante los asistentes a la jornada.

Sala aconsejó a todos aquellos con proyectos “bien fundamentados” que se planteen como primera opción llamar a la puerta de Sodena, que también les podrá aportar “muchos conocimientos y una amplia experiencia”, además de detectar “carencias y fallos”. “Nuestra colaboración con ellos ha sido muy positiva. Aunque buscan la rentabilidad, las negociaciones para darles entrada y salida fueron amables”, aseguró.

El caso de Apex, con sede en Ribaforada, es un perfecto ejemplo de la necesidad de modificar la composición de la propiedad ante los frenos a un proyecto de cambio. La empresa de aperitivos perteneció al grupo Borges entre 1979 y 2007, periodo en el que la cuenta de resultados arrojaba beneficios, pero eran insuficientes para proyectar algo ambicioso. “Tuvimos que complementar nuestro crecimiento orgánico con un plan de adquisiciones, pero el accionista principal decidió no invertir”, rememoró Sala, que por entonces era un directivo. El primer paso fue comprar a Borges la propiedad para dar entrada a tres empresarios, a Sodena y a un fondo de capital riesgo privado. A partir de 2008, Apex aprovechó todas las oportunidades que se pusieron a tiro para adquirir empresas de su propio sector que complementaran su actividad y dieran acceso a nuevos mercados.

En 2010 se compró Vicente Vidal, una empresa valenciana, y en 2011 fue absorbida Aperitivos Gus, de León. “Nunca hay que arriesgar más allá de la capacidad para asimilar que una operación salga mal y te tumbe”, advirtió. Con esta directriz, Apex ha crecido un 54% en los últimos años, muy por encima del 6% que contemplaba el plan que respaldó Sodena, que vendió su participación en 2015 con una rentabilidad del 43%. En la actualidad cuenta con 350 empleados y factura 70 millones de euros con un ebitda de 8 millones. Además de España, también opera en Alemania, China o la península arábiga.

La compañía de aperitivos cuenta entre su clientela a los principales distribuidores de las grandes cadena del mercado nacional, a lo que suma sus propias marcas y la fabricación para terceros. “Uno de cada tres snacks que se consumen en España es nuestro”, presumió. Sus previsiones para 2020 pretenden alcanzar los 100 millones de facturación y los 500 empleados. La clave del éxito, ser capaz de superar el día a día: “Si no sales del despacho de la fábrica, no te enteras de nada”.
volver arriba

Activar Notificaciones