Barón de Ley invierte en Mendavia cinco millones para duplicar su crianza en barrica
La bodega de Mendavia acaba de concluir la obra de la nueva nave, con 7.000 m² de almacenaje


Actualizado el 10/01/2018 a las 18:27
Ha transcurrido un año desde que la bodega Barón de Ley de Mendavia iniciara la gran transformación de la que van a ser objeto sus instalaciones desde su creación en 1985. Durante este tiempo, se ha llevado a cabo la primera fase de una inversión de diez millones de euros enfocada a duplicar tanto su capacidad de elaboración como de crianza. La previsión es que estos importantes cambios estén a punto en verano, para que todo entre en perfecto funcionamiento de cara a la próxima vendimia. De momento, los trabajos marchan según lo previsto con la nueva nave de barricas ya terminada.
Siguiendo la misma estructura exterior del resto de la bodega -en lo que a estética se refiere-, se han adecuado siete mil metros cuadrados que se destinarán casi en su totalidad (salvo una sexta parte ocupada por nuevos depósitos de almacenamiento de acero inoxidable) al envejecimiento en barrica. A este espacio se pasará durante este año toda esta fase del proceso, ahora con 15.000 de estos toneles de roble francés (20%) y americano (80%), y se llegará a diciembre con 30.000. “Vamos a incrementar en 15.000. Ahora, ya tenemos allí casi 5.000”, precisó el gerente, Alexander Tomé Santaolalla. Aún así, todavía dispondrán de sitio para 10.000 más, aunque esta ocupación del 100% irá ligada al comportamiento futuro de las ventas y del mercado.
Este movimiento en las instalaciones dejará libre, por tanto, la actual nave de barricas para dedicarla en exclusiva al almacenamiento en botella. De esta forma, se permitirá incrementar hasta los siete millones de botellas los 4,5 actuales. “Podremos tener 5.250.000 litros en botella y 6.750.000 litros en barrica”, resumió Tomé.
El proyecto también ha abordado la compra de una nueva máquina de lavado de barricas. “Teníamos una pequeña que no daba abasto porque cada seis meses hay que trasegar. Como vamos a duplicar el parque es necesario”, justificó el gerente. Este mayor volumen requerirá también de más personal. De tal forma que a los 37 trabajadores actuales se le sumarán cuatro. “Hay que tener más gente para mover las barricas y trasegar, claro”, argumentó.
DIEZ MILLONES EN TOTAL
La obra suma un nuevo edificio a los cuatro actuales contando el monasterio, donde se albergan las oficinas. “Tenemos el edificio de tipificación de depósitos grandes, el de elaboración, el de botellas y el nuevo de barricas”, concretó Alexander Tomé. Este último ha supuesto una inversión de cinco millones entre obra civil y adquisición de barricas, depósitos y maquinaria.
El resto del presupuesto, hasta los diez millones, sufragará la segunda fase que se pondrá ahora en marcha: la que concierne al aumento de la capacidad de elaboración. “En los últimos años hemos invertido mucho en viñedos y hemos ampliado las variedades y los vinos. Por eso, tenemos que tener una bodega preparada para hacer elaboraciones diferenciadas -con una zona específica para blancos y rosados en hormigón- y para mejorar también en la selección manual”, argumentó. Prácticamente, toda la maquinaria será nueva. “Hablamos de depósitos, prensas, zona de recepción de uvas y control de la fermentación. Para el 31 de julio todo tiene que estar terminado para que en agosto podamos probar el funcionamiento, primero, sin uva. Ahora hay que vaciar los depósitos y hacer las mezclas”, explicó. Esta campaña han entrado algo menos de 2,5 millones de kilos de uva y no se ha llegado a los dos millones de litros. “La campaña ha sido buena, pero corta”, reconoció.
La bodega de Mendavia se surte de viñedos locales y de los municipios riojanos Ausejo y Cenicero. En total, la producción de 400 hectáreas tiene como destino la empresa madre de un grupo que cuenta con el doble de superficie para la elaboración de caldos con su marca. “El 75% del viñedo es nuestro, pero el resto procede de proveedores de la zona. Siempre se está con la idea de adquirir terrenos para aumentar el propio, pero queremos seguir contando con los agricultores del entorno. Ellos tienen sus cultivos pegados a los nuestros y es importantísimo mantener esa relación porque son parte de nuestra calidad”, consideró Alexander Tomé. 275 de estas hectáreas enmarcan el monasterio, el que uno de los fundadores (el mendaviés Julio Noáin) eligió para su proyecto de bodega. “La historia es larga. Nace como un castillo fortaleza en el siglo XVI pero enseguida pasa a manos de monjes benedictinos que pertenecían al Monasterio de Irache. Ellos elaboraban vino, pero se les expropia con la desamortización de Mendizábal. Pasa entonces a ser dueño el general Martín Zurbano, como un regalo por su apoyo a Espartero, y lo convierte en una casa familiar. Después huye y recae, tras la Guerra Civil, en una familia madrileña, pero éstos pierden la propiedad y desemboca en un banco hasta que se funda aquí la bodega en 1985”.