

Actualizado el 16/04/2017 a las 06:00
Patxi se deja retratar. Le sobra mirada para convencer a la cámara de que la suya es una historia pegada a la tierra. Posa en Azpegi, elegante, sigiloso, frente al monte Urkulu, donde su ganado pasta en verano. Parece un retrato de estudio. Pero no....
