XV Día del Hongo
El hongo navarro cautiva en Larraintzar
La Escuela de Ultzama de Larraintzar acogió en la mañana de este domingo el XV Día del Hongo, una feria que contó con una exposición de 66 especies distintas de setas, degustaciones, artesanía y actividades divulgativas en torno a la micología navarra


Publicado el 18/10/2026 a las 18:52
EL otoño volvió a encontrar este domingo en el valle de Ultzama una de sus citas más reconocibles. La escuela de Larraintzar acogió la decimoquinta edición del Día del Hongo, una jornada que reunió a productores, artesanos, divulgadores y visitantes en torno a la micología, pero también a una manera de entender el medio rural ligada a los oficios tradicionales, el aprovechamiento sostenible de los recursos y la defensa del producto local navarro.
La mañana soleada contribuyó a que el recinto mantuviera una afluencia constante de público durante toda la mañana. Familias, aficionados a las setas, expertos y numerosos curiosos recorrieron los distintos espacios habilitados para la ocasión, acercando a los asistentes a un patrimonio natural estrechamente vinculado a los bosques navarros.
Uno de los principales focos de atención fue la exposición micológica instalada en el interior de la escuela. Sobre una mesa de alrededor de quince metros se distribuían 66 especies diferentes de setas, identificadas y clasificadas para facilitar su observación. La muestra ofrecía una dimensión reducida de la riqueza micológica de Navarra, donde los especialistas este domingo congregados situaron en torno a 2.100 el número de especies catalogadas.
ARTESANÍA Y DIVULGACIÓN
La vertiente divulgativa estuvo representada por la Academia de Micología de Navarra, cuyo director y fundador, Álvaro Maldonado, explicó que la presencia de la entidad respondía al objetivo de “acercar la formación micológica al público general”. La academia desarrolla cursos dirigidos tanto a personas que desean iniciarse en el conocimiento de las setas como a aficionados que buscan ampliar su formación o especializarse profesionalmente como guías micológicos. “La prevención ante posibles intoxicaciones a la hora de recolectar es uno de los pilares de toda nuestra enseñanza”, concluyó Maldonado.
La actividad comercial ocupaba buena parte del patio de la escuela. Los visitantes pudieron degustar diversos puestos de setas frescas, así como artículos relacionados con la micología y una amplia representación de productores locales. La feria estuvo compuesta por diversos puestos de venta de quesos, panes, conservas y mermeladas ecológicas, además de las degustaciones ofrecidas, entre otros comerciantes, por Mieltxo Taloak, de Irurtzun.


A pesar de que el hongo era el protagonista, la artesanía mantuvo también una presencia destacada. José Luis Etxeberria acudió desde Azpeitia junto a su hija Anaitz para mostrar distintos objetos elaborados artesanalmente con madera de castaño. El proceso comienza con la selección de la materia prima durante los meses de invierno y continúa mediante técnicas tradicionales que exigen un trabajo lento y minucioso. Sus piezas despertaban la curiosidad de numerosos visitantes atraídos por una forma de producción cada vez menos frecuente.
Esa misma preocupación por la continuidad de los oficios tradicionales estaba presente en las palabras de un artesano de Ultzama que prefirió permanecer en el anonimato. Rodeado de cucharas, soportes y otros utensilios de madera destinados al uso cotidiano, lamentaba las dificultades que, a su juicio, afrontan quienes mantienen este tipo de actividades. Más allá de la reivindicación, insistió en la necesidad de “conservar conocimientos y prácticas que durante generaciones formaron parte de la vida diaria en los caseríos del valle”.
La implicación de la comunidad educativa volvió a ser otro de los rasgos distintivos de la jornada. Un puñado de quince alumnos de Primaria y Secundaria de la escuela de Ultzama gestionaron un mercadillo con tortillas, bocadillos, cafés y otros productos preparados para la ocasión. Detrás del mostrador había semanas de organización y una víspera de intenso trabajo para dejar todo listo antes de la apertura.
UN DOMINGO OTOÑAL
Entre los asistentes, muchos destacaban precisamente el carácter cercano que conserva la cita. “Nos gusta porque pone en valor los hongos y las setas de aquí, y porque mantiene un ambiente muy familiar”, comentaron Asun Martínez y José Cruz, desplazados desde Pamplona. También Itxaso Martínez y Lorea Garralda, dos amigas de Irurtzun, repitieron experiencia tras su paso por la edición anterior: “El año pasado salimos encantadas y teníamos claro que volveríamos. Merece la pena por el ambiente y por la oferta gastronómica”.


La clausura del XV Día del Hongo llegó pasada la una del mediodía con el tradicional sorteo de premios, precedido por una exhibición de herri kirolak a cargo de Ultzamaldea Kirol Elkartea. Con ello se puso fin a una jornada que, más allá de la actividad comercial y divulgativa, volvió a reivindicar el valor de la micología como elemento de encuentro y de transmisión cultural entre generaciones.
