Obituario
Pili Urriza Iriarte, la maestra de Lantz


Publicado el 08/08/2026 a las 08:44
Cuando un ser querido nos deja, su huella queda patente en su familia más cercana y en sus amigos. En algunas ocasiones, como ocurre con Pili Urriza, maestra de Lantz, su impronta se extiende a sus alumnos, a sus vecinos y a todas aquellas personas que tuvieron la suerte de encontrarse con ella a lo largo de su vida. Y es que Pili fue una mujer menuda, pero grande en generosidad, paciencia, sencillez y bondad. Pili Urriza Iriarte nació el 14 de octubre de 1942 en la casa Txipinkarrika de Lantz, justo enfrente de Enekonea, la vivienda en la que residió tras cerrarse la escuela del pueblo y donde falleció el pasado 31 de julio. Tenía 83 años y una vida dedicada a la enseñanza; no solo en el interior de un aula, sino también fuera de ella. En cualquier conversación, Pili utilizaba las palabras exactas para explicar un proceso o contextualizar un hecho. Ella disfrutaba enseñando, era su vocación. Tras finalizar los estudios de Magisterio, aprobó las oposiciones en 1963 y ejerció de maestra en Arizu y Egozkue (Anué).
Después, en el curso 1965-66, comenzó a dar clase en la escuela de su pueblo, Lantz, donde permaneció hasta su cierre en 1992. Fueron 27 años en los que se encargó de la educación de decenas de niños de la localidad entre 4 y 14 años. Pili enseñaba matemáticas, geografía, historia, francés, música, lenguaje, todo lo que los escolares de su edad debían saber, pero, sobre todo, sabía alimentar la curiosidad y la iniciativa de los niños. En algunas ocasiones, la clase de gimnasia consistía en una salida al monte en la que aprovechaba para explicar la flora, la fauna y la toponimia del lugar. Construyeron sus propios ábacos, elaboraron un libro de refranes explicados, hicieron ganchillo y macramé y fueron de excursión en autobús. Hay quien la recuerda “sentada en su silla, con una criatura aprendiendo a leer con la cartilla. Con el oído izquierdo le bastaba para saber si iba bien. Mientras tanto, explicaba la lección a los de tercero, con los ojos puestos en los que estaban un poco más lejos. Al mismo tiempo, con cuidado, ponía derecha la esquina de algún libro que se había doblado. Todo eso hacía a la vez”. A lo largo del curso, además, realizaban numerosas rutinas y actividades, entre las que destaca el teatro que llevaban a cabo los alumnos mayores.
Sus alumnos recuerdan de ella que era muy ordenada, recta y estricta en algunas cosas, pero tenía una paciencia infinita y no le hacía falta levantar la voz para que le prestaran atención. Conseguía que hubiera disciplina, con buenas maneras, aseguran. Además destacaba por su empatía, aunque sin utilizar esa palabra. “Hay que ponerse en el lugar de la otra persona”, solía decir. El cariño que todos sus alumnos le tenían se plasmó en el homenaje que recibió en octubre de 2022 con motivo de su 80 cumpleaños. Asimismo, Pili también fue la encargada, tanto cuando era maestra como una vez jubilada, de enseñar el zortziko a los txikis de Lantz. Primero les mostraba los pasos y después se bailaba en corro, muchas veces tarareando ella misma la tradicional canción del carnaval. El amor y la unión de todos en torno a esta fiesta es algo que también les inculcó la “señorita Pili”. Para la maestra de Lantz era muy importante su familia: su marido, sus dos hijos y, muy especialmente, sus cinco nietos. Pero también ejercía de tía, de hermana, de cuñada, de prima… Recordaba los cumpleaños y las fechas señaladas de todas las personas que la rodeaban y se preocupaba por la salud de familiares y vecinos.
Pili tenía la cualidad de ver el lado bueno de todas las personas y de todas las situaciones, por lo que en raras ocasiones se quejaba. Aceptaba lo que le tocaba y, con una fuerza de voluntad fuera de lo común, seguía adelante siempre con una sonrisa. Con su humildad, su sencillez y su bondad, Pili Urriza Iriarte sembró cariño, respeto y humanidad en todas las personas con las que compartió su camino. De esta forma, su legado estará vivo en cada recuerdo, en cada enseñanza y en cada corazón.
La autora es vecina y escribe junto a familiares y antiguos alumnos de la fallecida.
