Navarra en Fiestas
El cuidado a los demás prende la mecha de Etxarri Aranatz
Asmae Maouihate, Eufemia Razquin y Carmen Ester abren las fiestas reivindicando el valor de su trabajo
Publicado el 01/08/2026 a las 14:17
Etxarri Aranatz acaba de dar el pistoletazo de salida a sus fiestas patronales con un chupinazo cargado de simbolismo. El Ayuntamiento quiso dedicar el inicio de las celebraciones a un colectivo “imprescindible y muchas veces invisible”: las personas cuidadoras. Por ello, el lanzamiento del cohete corrió a cargo de Asmae Maouihate, Eufemia Razquin y Carmen Ester, tres representantes de las cerca de una treintena de profesionales que desempeñan esta labor en la localidad.
La mañana festiva comenzó minutos antes del mediodía con uno de los actos más ‘menudos’ de la jornada: la imposición de los pañuelicos a los 24 niños y niñas nacidos en 2025 como símbolo de bienvenida a la comunidad. Tras tomar una foto de familia para el recuerdo, fueron las dantzaris de Etxarri Aranatz quienes pusieron la nota más sentida, interpretando un aurresku que despertó los aplausos de los presentes.
Así, con la plaza cargada de familias y cuadrillas, llegó el momento más esperado. Desde el balcón de la Casa Consistorial, las tres cuidadoras prendieron la mecha del chupinazo. El estruendo del cohete dio paso a los primeros acordes de Eztanda Txaranga, mientras la Comparsa de Gigantes y Cabezudos aguardaba su turno antes de iniciar su habitual kalejira por las calles del municipio.
La alcaldesa, María Sáez de Albéniz, explicó que el Ayuntamiento había querido reconocer públicamente a un colectivo esencial para el bienestar de la comunidad. Destacó la importancia del cuidado de las personas mayores y dependientes y reivindicó la labor de quienes, con profesionalidad y dedicación, hacen posible esa atención cotidiana.
REFLEXIONES
Instantes antes de salir al balcón, las tres representantes confesaban que los nervios estaban muy presentes. “Estamos un poco nerviosas, esperando el momento”, reconocían entre sonrisas. Pasada la emoción inicial, coincidieron en agradecer el reconocimiento recibido. Eufemia Razquin destacó que “es un detalle muy bonito, porque es una labor que todos necesitaremos en algún momento de nuestra vida”.
Por su parte, Asmae Maouihate, vecina de origen marroquí, puso el acento en el esfuerzo que exige una profesión que requiere una enorme dosis de paciencia y dedicación. “Estoy muy contenta”, dijo en un castellano impecable. También Carmen Ester, de origen sudamericano, destacó el lado más humano de su profesión. “Me gusta este trabajo”, afirmó, explicando que con el paso del tiempo “se crea un vínculo muy especial” con las personas a las que cuidan. Sus palabras reflejaron la diversidad de un colectivo integrado mayoritariamente por mujeres de distintas etnias que comparten una misma vocación.
Las tres representaron a un grupo formado por unas treinta personas, que desde hace años prestan servicio en Etxarri Aranatz. “Entra y sale gente, pero llevamos toda la vida”. Una muestra de la responsabilidad que asumen quedó patente en el propio inicio de las fiestas, ya que alguna de las integrantes ni siquiera pudo quedarse a celebrar el chupinazo porque debía volver al trabajo.
Los nuevos vecinos
Mae Aldalur Mañeru, Egoi Artieda Zabala, Julene Ayerza Lacunza, Garoa Bakaikoa Igoa, Oussama El Ogdi El Kasmi, Izei Errandonea Garmendia, Oihan Exposito Gasco, Izarne Ezkurdia Araña, Lizar Gomez Larraza, Shubar Gonzalez Alnwade, Araitz Ikobalzeta Arregi, Ipar Irigoien Irazoki, Ishak Khlifi, Xune Larraza Carasatorre, Laiene Lizarraga Mundiñano, Lexuri Maiza Mendinueta, Alain Mayo Taboada, Noah Otero Gasco, Elaia Otxoa Luis, Ibai Manuel Reparaz Jiménez, Nor Sakhi, Peru Urias Fernández, Ayman Yalichi y Lizar Zufiaurre Moreno.

