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Mujeres que abrieron camino en Lantz
Han pasado 45 años desde que seis mujeres se vistieron de ‘txatxus’ por primera vez en el Carnaval de esta célebre villa. Desde entonces, han ido ganando espacio en todos los actos organizados en torno a la fiesta


Actualizado el 31/01/2026 a las 13:58
Los ojos de todas las personas de Lantz brillan y sus labios dibujan una sonrisa cuando hablan sobre los Carnavales. Sus rostros reflejan la devoción que sienten hacia esta fiesta heredada de sus mayores y revivida cada año con pasión. A esa emoción, algunos añaden el recuerdo de la ilusión propia de las primeras veces con la que vivieron los Carnavales de hace unos 45 años, a finales de los años 70 y principios de los 80. En esa época, el Carnaval de Lantz vivió una serie de cambios que fueron el germen de la fiesta que conocemos en la actualidad.
Hasta finales de la década de los 70 eran sobre todo los hombres jóvenes y solteros los que participaban en los distintos actos del Carnaval. Sin embargo, tal y como recuerda José Echaide Oyaregui, que fue mayordomo aquellos años, en 1981 se dio la circunstancia de que en el pueblo había muy pocos mozos jóvenes y, además, algunos de ellos tenían que trabajar. Por eso, desde el ayuntamiento se pidió a varias chicas que se vistieran de ‘txatxus’ el lunes de Carnaval para hacer más número. Eso sí, debían ir totalmente tapadas, hasta las manos, y tenían que imitar los andares de los hombres, incluso al bailar el zortziko.
Ese lunes, Nieves y Juana Mari Aríztegui, Reyes y Maite Olagüe, vecinas de Lantz, se pusieron ropa de ‘txatxu’ junto a Begoña Oyarzun y Feli Casimiro, dos jóvenes que iban al pueblo el fin de semana. Nieves Aríztegui Oyaregui, de 62 años, recuerda que sus padres les ayudaron a vestirse en el ‘sabai’ de su casa, Etxeberria. “Mi padre me cosió unas ramas de muérdago en una cazadora de pana que tenía desde que se casó”, afirma. Su madre y su tía les dejaron “ropas antiguas para que no reconocieran las ropas de ‘txatxu’ de casa”. Otro vecino del pueblo, Tomás Zalba, les hizo los gorros. Una vez vestidas, dieron un rodeo por la parte de atrás de la casa y bajaron por la calle principal.
Nieves Aríztegui considera que lo que pasó ese año “no fue nada reivindicativo”, aunque es cierto que después de ese día se vistieron al día siguiente y los años venideros. Hay quien afirma, incluso, que, antes de esa fecha, alguna mujer transgredió las normas no escritas y se vistió de ‘txatxu’ amparada en el anonimato de las máscaras.
La presencia de mujeres en la comitiva carnavalesca, sin embargo, no era algo conocido fuera del pueblo. Así, en la crónica publicada en Diario de Navarra en el año 1985 se aseguraba que “en el Carnaval grande las mujeres no participan”.


LAS MUJERES, PIEZA CLAVE DEL CARNAVAL
Las mujeres han sido y son un pilar esencial en los Carnavales de Lantz, pero, como se ha visto, hasta principios de los 80 su papel se limitaba a vivir la fiesta desde su propia casa. Ni los niños ni las mujeres solían entrar en la Posada. Los txikis, sin embargo, lo hacían a escondidas y trataban de ‘cheletar’ (curiosear) lo que hacían los mozos, por lo que eran reprendidos por sus padres.
Mujeres como Vitoria Eugui y Bernardina Oyaregui, ya fallecidas, y otras como Margarita Ciga o Isabel Baleztena han tenido la responsabilidad de confeccionar la ropa y el gorro de Miel Otxin. Además, otras muchas se esmeran año tras año para recibir a los jóvenes en la tradicional ronda con los txistularis. El pasado año, la joven Maialen Irurita Oyaregui, de 25 años, cumplió su sueño de vestirse de Ziripot, siendo la primera mujer en encarnar a este personaje.
