Carnaval

Cencerros sin edad

Un total de 70 joaldunak adultos, acompañados en diferentes tramos por 11 menores, se funden en un cortejo sonoro en la primera de las secuencias que discurren a orillas del río Ezkurra. Ituren devolverá este martes la visita a Zubieta

Ituren ejerció de anfitrión este 26 de enero de Aurtitz y Zubieta.

47 elementos

Ituren ejerció de anfitrión este 26 de enero de Aurtitz y Zubieta.Eduardo Buxens

Natxo Gutiérrez

Actualizado el 26/01/2026 a las 21:04

Hay un lazo emocional en el traspaso del legado de los joaldunak, invisible a los profanos de su conjuro contra los malos espíritus.“Los hijos lo ven, lo viven. Vienen desde pequeños con el ruido. Antes de que llegue el Carnaval ya están viendo vídeos en Youtube”. Las generaciones de quienes visten con cencerros atados a la espalda están unidas por el hilo umbilical del compromiso con sus antepasados. “Se trae en la sangre”, apreció este lunes Arkaitz Mindegia Baleztena entre el rumor de la fanfarre que invitaba a la fiesta. 

Fue de la primera partida que salió mimetizado de la sociedad de Aurtitz en las dos primeras columnas que propagaron por este barrio de Ituren el conjuro sonoro contra los malos espíritus. Participaron de la comitiva inicial su hijo, Xabat Mindegia Goñi, de 9 años; y su sobrino, Ioritz Alzuri Mindegia, de 7. A su estela fue caminando Xuban Mindegia Aioroa, con 3 años de edad, ante la atenta mirada de su madre, Eneritz Aioroa Mindegia, quien dio fe de la ilusión de los más pequeños por seguir los pasos de mayores embutados en vellón, pantalón de mahón, abarcas y ttuntturo de forma cónica en la cabeza. En cabeza de la docena de adultos que representaron a Aurtitz no faltó Kepa Leiza Miqueo, con la única ausencia, amén de las impuestas por la precaución pública para esquivar la pandemia, de la prescripción médica que recibió cuando contaba con 42 años de edad. La recuperación tras sufrir un infarto aconsejó guardar reposo. Supuso la excepción a una regla asumida con cabeza pero, sobre todo, corazón, que le empuja, como al resto, a prepararse con dos meses de antelación al esfuerzo de tocar los cencerros a golpe de riñón. “Salimos el domingo y también el Jueves Gordo”, confesaba con un brillo en sus ojos al recordar el recorrido de la noche de Reyes bajo la nieve. La conjunción de elementos, con los cencerros expuestos como apéndices del cuerpo, y el decorado blanco convirtió la llegada de los Magos de Oriente en una noche realmente mágica y cautivadora a los ojos de sus protagonistas. 

Este martes emprenderá el camino a Zubieta, en la devolución de la visita de este lunes a Ituren, en compañía de sus hijos, Iñaki y Mattin. La anécdota en Aurtitz estuvo representada por la incorporación al cortejo de un Hartza, en cuyo aliento revitalizador algunos adivinaron la fuerza del mayor de los dos hermanos.

POR UN PUENTE DE 1744

Tardó un cuarto de hora en realizarse la primera fusión de las dos programadas este lunes antes de que el séquito de 70 joaldunak caminase como una corriente paralela al río Ezkurra rumbo al frontón de Ituren. Cuando se habían despejado las motas blancas de la cumbre de Mendaur, entre una ligera lluvia que pugnaba por ser abundante, sonaron tres cohetes desde Zubieta en intervalos de un cuarto de hora. La expectación creció en el recibimiento brindado por Aurtitz a Zubieta y su invitación posterior a compartir mesa en la sociedad con un reconstituyente, elaborado a base de caldo y huevo duro.

La reanudación dispuso al conjunto ya engordado con los invitados de Zubieta para enfilar el camino hacia el corazón de Ituren. En un marco bucólico, decorado por el verdor intenso de los prados y las casas de piedra bien cuidadas, los Ttunturos de forma cónica avanzaron por el puente de Latsaga, de 1744. Por un momento fue como desandar el camino de la historia que tratan de conservar los vecinos de Ituren, Aurtitz y Zubieta con la renovación de sus promesas del último lunes y martes del mes de enero.

Eran las tres de la tarde cuando la emoción de la espera cedió al estruendo anunciante de la llegada al encuentro definitivo en Ituren. El saludo en el barrio de Latsaga selló la unión de los tres segmentos que por la mañana habían partido de diferentes puntos. Tocó el cuerno Juanito Mariezkurrena, de Ituren, como cabeza visible y sucesor en tal encomienda de Lázaro Erregerena. Halló réplica en los toques emitidos por José Antonio Loiarte Mutuberria, desde su condición de pastor de Zubieta. A él le correspondió, como dijo, asegurar “el paso y mantener la distancia” de quienes flanquearon su tránsito en dos hileras. Hubo mozorros con carrozas y escenas esperpénticas.

La presencia femenina, con incorporaciones de cada vez más jóvenes, vino a confirmar el progresivo signo de la equiparación en una expresión, apoyada en la tradición, la bendición administrativa de Bien de Interés Cultural y el poderoso efecto cautivador de los cencerros.

Vídeo de la salida de un primer grupo de joaldunak en el barrio de Aurtitz, de Ituren

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Vídeo de la salida de un primer grupo de joaldunak en el barrio de Aurtitz, de Ituren

¿Cuánto cuesta vestirse de joaldun?

​1.000-1.500 euros. Sólo los cencerros cuestan del orden de 600 euros. Hubo artesanos en Malerreka que se dedicaron a su confección. En Francia hay una empresa especializada a la que acuden de normal los joaldunak. Otros se acercan hasta Iturgoien, Goizueta o Lekunberri. 

6 kilos. Es lo que pesan los dos cencerros sujetos a la espalda. En el barrio de Aurtitz pueden llegar a 7. La medida que se utiliza para diferenciarlos es el litro. En Zubieta alcanzan los 10. 

1 Los toques de cencerro. En Ituren y Zubieta es uno , con doble eco (arriba y abajo). En el barrio de Aurtitz son dos, con tres ecos. 

2 El ‘Ttuntturo’. Gorra de forma cónica. Está rematado en plumas de gallo. En Zubieta y Aurtitz la parte superior es roja. En Ituren, oscura. Un ‘Ttunturo’ puede costar entre 100 y 300 euros. 

3 Vellón o camisa blanca. El vellón sobre el torso distingue a los joaldunak de Ituren y Aurtitz. Los de Zubieta llevan camisa blanca con el emblema de su pueblo a la altura del corazón. 

4 Hisopo.
Elaborado con crines de caballo. Se lleva en la mano. 

5 Enaguas. Pasaron a ser parte del vestuario hace 70 años. 

6 El ‘Hartza’ (Oso) suele unirse a la comitiva en la bienvenida que brindan los joaldunak a sus homólogos de Aurtitz y Zubieta en el bario de Latsaga. Como curiosidad, Aurtitz incorporó este lunes una figura de estas características. 

7 El Pastor. Acompaña a los de Zubieta. Este lunes, como en los último años, correspondió representar este rol a José Antonio Loiarte Mutuberria. Su encomienda: coordinar, asegurar la distancia de los joaldunak y mantener su paso.

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