Fiestas
Lakuntza, a golpe de tambor
La medianoche de San Sebastián, que en la localidad recibe el nombre de San Saastin, estalla en un estruendo con la tamborrada de la sociedad Lakuntzako Pertza. El gorro de honor fue para Aiaupenanik por el fomento del euskera local
Actualizado el 20/01/2026 a las 17:45
Lakuntza recibió el día de San Saastin con el eco poderoso de los tambores en una costumbre arraigada por empeño y voluntad de un grupo de vecinos hace tres décadas. Aquella iniciativa cuajó en 1990 con tal convicción en el pueblo que contagió de entusiasmo a residentes de distinta edad. El lunes de noche, alrededor de sesenta de ellos, distinguidos con indumentaria blanca, gorro de cocinero y fajín rojo cruzado sobre el pecho, fueron citados por la sociedad Lakuntzako Pertza en su sede. En formación, y encabezados por el estandarte de la entidad y de su coordinador en la sincronización de baquetas sobre piel de tambor, Adur Kanpo Flores, se desplazaron a pie hasta la plaza. Bajo su cubierta y al abrigo de una afluencia expectante y a la par entusiasta, aguardaron a que el reloj de la parroquia de San Salvador anunciase el nuevo día.
Con la medianoche pareció detenerse el tiempo y retroceder a la primera vez que Lakuntza acogió su día grande del año con estruendo. Como recordaba en cierta ocasión quien fuera alma mater de la tamborrada, Ricardo Areta Areta, fue Miguel Lazkano quien le animó a “sacar los tambores de casa”. La propuesta encendió el ánimo y “después de varios ensayos en el cine”, salió a la calle un primer grupo con tambores y botellas. Por delante de la comitiva, el coche de Araralar Txirrindulari Taldea y Edor Zubeldia en su interior con el acordeón.
Hubo mención especial al acordeonista en el ocaso de este último lunes, cuando ya era martes de San Saastin. El elenco de reconocimientos se estiró con la entrega del gorro de honor a Aiaupenanik Euskera Taldea, “que hace cinco años retomó su trabajo y que en noviembre publicó un álbum de palabras del dialecto de euskera que se habla en la localidad”, como pusieron de relieve quienes se lo concedieron.
En la mente y corazón de intérpretes de la tamborrada y de cuantos asistieron a su actuación estuvieron presentes también Agustín Imaz e Irati Arcauz con el deseo común de que “el ritmo del tambor se convierta en fuerza para sus respectivas recuperaciones”. Eso en lo que corresponde a las distinciones porque, en lo musical, la interpretación contó con la presencia de la Coral de Lakuntza en la entonación de la Marcha de San Saastin acompasada por el ritmo de tambor.
El repertorio incluyó Tatiago, Diana e Idiyarena, y se estiró con nuevas partituras. Como no podía ser de otra manera, la fiesta continuó este martes por la mañana en la ermita de San Sebastián, en las estribaciones de la sierra de Aralar. Es costumbre, después de la misa, repartir entre los asistentes piperropil, un dulce típico de la localidad.
Anterior al siglo XIV
La ermita es anterior al siglo XIV, cuando Lakuntza aún no había incorporado a sus límites la desaparecida aldea de Aldaba. La despoblación de la pequeña aldea, un enclave rodeado de suelo de Arruazu, comenzó en la época en que el infante Luis, hermano de Carlos II, ordenó a sus habitantes desplazarse a Etxarri Aranatz donde había erigido una fortificación.

