El comercio local prende la mecha sanferminera en Lesaka

La Asociación de Servicios Gurekin, de comerciantes locales, abrió este domingo 6 de julio seis días de fiesta en compañía de trikitixas y una tamborrada infantil

Decenas de niños participaron de la tamborrada infantil minutos después del lanzamiento del cohete
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Decenas de niños participaron de la tamborrada infantil minutos después del lanzamiento del cohete
Decenas de niños participaron de la tamborrada infantil minutos después del lanzamiento del cohete

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Fátima Villalobos Quelopana

Publicado el 07/07/2025 a las 05:00

La melodía de las trikitixas empezó a colarse por el lado norte de la plaza consistorial de Lesaka pocos minutos antes de las 12 del mediodía de este domingo 6 de julio. La música provenía del Grupo de Trikitixas del pueblo, una marea roja y de rostro infantil encargada de anunciar el encendido de una mecha que abriría la primera de seis jornadas festivas. Desde el balcón consistorial, Naiara Alberro Retegi, representante de la asociación Gurekin de comerciantes de la localidad, preparaba la voz para entonar un grito que reivindicaría la importancia y vitalidad del pequeño comercio. Y fue ese el preámbulo del “Gora San Fermín” que despertó la fiesta en las calles del municipio de Cinco Villas, donde pronto se abrió paso la tamborrada infantil acompañada por Elutxa txaranga.

Con un sol tímido y no muy altas temperaturas, Alberro, que regenta la óptica Intzuri desde hace 18 años, recordó a los lesakarras que “sin el comercio pequeño un pueblo no está vivo” y subrayó la importancia del relevo generacional. Poco después del estallido del cohete, los 33 miembros de la asociación fundada en 2007 recibieron una placa de reconocimiento a su trabajo en la localidad.

El pan de los Rekondo

Entre dueños de negocios de hostelería, servicios y comercios variados, se escabullía Mertxe Rekondo Ferrero, que hoy administra la longeva panadería Izarra. Nieta de Rufino Rekondo y Francisca Andueza, e hija de Tomás Rekondo, la vecina de 56 años fue la encargada de prender una de las mechas como el máximo ejemplo de la importancia del relevo generacional para la supervivencia de los comercios familiares. “Nos hace mucha ilusión que se reconozca que estamos aquí, que no es fácil llevar en los pueblos un comercio pequeño”. Rekondo, que pasó parte de su juventud repartiendo pan y descargando hornos junto a sus siete hermanos, lleva las riendas de un negocio que apunta al centenario y al que su padre, Tomás, dedicó su tiempo hasta el último de sus días. Así como hoy continúa lo que un día empezaron sus abuelos, con el chupinazo, Mertxe resucitó también el esfuerzo de su padre, que prendió la mecha en 2017 en honor a su entrega como panadero y músico de la banda local.

Como portavoz de sus compañeras de la junta, Naiara Alberro, Maite Marín, María Hernández y Deñe Abuin Arrasate, Rekondo insistió en lo duro del negocio local: “Es un trabajo sacrificado. El pan, por ejemplo, es un producto que tienes que hacer todos los días”. Una labor que se amontona en fiestas: “Y hay más trabajo ahora en San Fermín. Este fin de semana hemos tenido mucho, así que el cohete se siente como un premio”. Además del reconocimiento, esta mecha sirve para concienciar al pueblo pero también agradecerle: “Sin el pueblo el comercio no existiría, y al revés”, comentaba, coincidiendo con las palabras de Alberro segundos antes del cohete.

Cuando quedó vacío el balcón consistorial, los más pequeños de la localidad, quizá también herederos del comercio que va forjando la historia local, encabezaron el pasacalles que retomó la melodía de las panderetas y trikitixas del principio, tocadas por más de setenta niños. La tamborrada infantil también reunió a decenas y dirigió un recorrido que dispersó a la multitud en una plaza antes abarrotada de gente.

Las inquietudes de la Asociación Gurekin

Los miembros de la Asociación de Servicios Gurekin, ayer en el consistorio lesakarra
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Los miembros de la Asociación de Servicios Gurekin, ayer en el consistorio lesakarrajesús garzaron
Los miembros de la Asociación de Servicios Gurekin, ayer en el consistorio lesakarra

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Junto con los nervios, alegría e ilusión de tener encomendada la inauguración de las fiestas de la localidad, se enlistaba también una responsabilidad. Deñe Abuin Arrasate, de la junta de la Asociación Gurekin, describía, pocos minutos después del chupinazo, la situación actual de los comerciantes: “En los últimos diez años, en Lesaka han cerrado muchos establecimientos, porque no han podido con los más grandes o porque no hay quién los releve”. Hacer frente a propuestas que los retaban de forma directa, como la instalación de un centro comercial cerca del pueblo, fue lo que motivó la unión de estos comerciantes en 2007. A un año de jubilarse, Abuin recordó también una de sus principales inquietudes: “Se está intentando modernizar y digitalizar para encontrar relevo entre los jóvenes”. Por último, dejó caer una certeza: “Mientras más comercio y servicio, mejor calidad de vida”.

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