Voluntarios

Con burros para una obra a 1.110 metros

Voluntarios en la restauración de la ermita de Mendaur en Ituren se sirven de pollinos para trasladar material a la cima, a la antigua usanza

En plena ascensión, con uno de los pollinos utilizados
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En plena ascensión, con uno de los pollinos utilizados
En plena ascensión, con uno de los pollinos utilizados

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 11/05/2025 a las 05:00

Días atrás sobrevoló la cumbre de Mendaur (1.1.31 metros) un helicóptero con material de construcción destinado al arreglo de la ermita de la Trinidad. La recuperación de un templo icónico y querido en el cultivo de las tradiciones de Malerreka exigió, en esta ocasión, del empleo de un recurso aéreo para salvar las pendientes abruptas con la carga más pesada. 

El Ayuntamiento de Ituren buscó la complicidad de Zubieta, Arantza, Sunbilla, Elgorriaga y Santesteban amén de los clubes deportivos de Ulibeltza y Erreka y particulares, para recaudar fondos y sumar manos. Por el valor sentimental de la ermita en la transmisión entre generaciones desde su construcción en 1692, su recuperación fue concebida bajo el sello gratuito que en valles del norte define la palabra auzolan. Con empeño decidido, un contingente se puso manos a la obra, literalmente. Ahora bien, así como se precisó de un medio aéreo para disponer del material pesado en la cumbre, debió recurrir a un segundo recurso de transporte para el resto de la carga. “Como se hacía antes” -como señala el concejal de Ituren Periko Mindegia Elizalde- así como en reparaciones de menor consistencia, se echó mano de burros. Conocida su capacidad de resistencia en trazados exigentes, los asnos se adentraron por los caminos que conducen a la Trinidad.

Para su festividad en el calendario religioso -domingo 15 de junio- “deberá estar terminada la obra”, confía Periko Mindegia. Su esperanza, como la del resto de voluntarios implicados en la restauración, es que ese día se celebre la fiesta en el templo renovado. Tarea la hay y mucha por el estado en el que se encontraba, empezando por el tejado. A la dificultad que son las goteras para la conservación de todo edificio, y más si se encuentra en las alturas, se suma el impacto de un rayo, conforme a las sospechas que hay en el entorno.

Respeto a la distancias

El plan de obra fijado contempla necesariamente la retirada del tejado antiguo, como se ha hecho, para luego colocar nuevas maderas, extender una lámina impermeable y aplicar una capa de hormigón. La idea es restablecer el aspecto original de la ermita con la colocación de las losas originales. Ventanas nuevas, un repaso a la pared y reforzar las escaleras de piedra son parte de la actuación. Eso sí desde semanas atrás, el grupo de involucrados se ha esforzado por lanzar un mensaje de prudencia, dirigido a excursionistas que transiten por la zona, para que respeten la distancia de seguridad. La colaboración de instituciones y particulares hará posible la restauración de la ermita en Mendaur, como en 1963. Como curiosidad, antes una parte de su planta tenía una forma circular. Sus cimientos se apoyan en el compromiso que se ha transmitido de generación en generación.

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