Fiestas de Leitza

Tributo a las mujeres baserritarras

Leitza abrió este sábado 10 de agosto sus fiestas con un cohete de mujeres  que representan a todas las que sustentan la vida en el caserío

Cohete de inicio de las fiestas en Leitza.
Cohete de inicio de las fiestas en Leitza.Jesús Caso

Fátima Villalobos Quelopana

Actualizado el 10/08/2024 a las 22:02

El pueblo de Leitza decidió otorgar el máximo reconocimiento de sus fiestas a las mujeres que han estado y siguen al frente de una labor poco valorada que ha forjado la base de la sociedad leitzarra. Micaela Zabaleta Zabaleta, de 94 años, y Feliciana Zabaleta Cestau, de 90, dos mujeres entregadas a la tarea de los caseríos, fueron las elegidas para prender la mecha que abrió este sábado 10 de agosto a las seis de la tarde los seis días de fiestas patronales de San Tiburcio. Les acompañaban Miren Aldunzin y Gotzone Sestorain, una generación más jóvenes.

Minutos antes del chupinazo, el consistorio sirvió como punto de reunión para la familia de las mujeres. Hijos, sobrinos, nietos de las protagonistas esperaban con ansia el momento de homenaje a una labor de la que han sido testigos desde que tienen memoria. “Es un honor que la gente del pueblo haya valorado el trabajo de toda la vida de estas mujeres, que no se ve a priori pero que es muy importante”, comentó, emocionada, Itxaro Zabaleta Tellería, de 27 años, una de los 33 nietos de Feliciana, que vive con su abuela en el caserío.

A Amaia Sudupe Alduncin, nuera de Micaela, no le cabe ninguna duda de que se trata de “un premio por muchos años de trabajo”. Natural de Guipúzcoa, se casó hace 33 años con Julián Zabaleta, hijo de Micaela, y hoy es su acompañante en el caserío.

Tras el irrintzi y el mensaje reivindicativo de Gotzone Sestorain, representante de las mujeres de los caseríos, el cohete estalló y con él el ambiente de la música y los bailes que caracterizan el festejo de los leitzarras. Apenas unos minutos después del chupinazo, ocho gigantes, los de Leitza y Mendillorri, se posicionaron en medio de la plaza consistorial, rodeada de una masa vestida de negro y blanco, que luego se desparramó, dirigida por los gigantes, por las calles del pueblo y al ritmo de las charangas.

Las fiestas en Leitza son una oportunidad para honrar a los suyos y hacer que todos tengan su momento. Por ello, en su programa festivo, que se enmarca en un presupuesto de 116.000 euros, incluye conciertos de grupos como Esne Beltza, en el que uno de sus integrantes es leitzarra.

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