Artzai Eguna
Vendido por 4.750 € el queso ganador en Uharte Arakil, nuevo récord
La quesería Kortaria-Infernuko Gasna de Lekaroz continúa con su reinado y revalida título en una entrega marcada por la lluvia
Actualizado el 27/08/2023 a las 21:02
El 25 de febrero es ya una fecha mágica para la quesería Kortaria-Infernuko Gasna. El queso que data de ese día es sinónimo de calidad, pero también de trofeos, como acredita su victoria en el 42º Concurso de Queso Elaborado con Leche Cruda de Oveja Latxa de Navarra, celebrado en Uharte Arakil. “No sé qué pasa, pero nos da bastante suerte”, cuenta Julen Arburua minutos después de levantar la txapela bajo una lluvia que acompañó durante toda la entrega de premios. Esta explotación familiar cuenta con alrededor de 450 ovejas de cara rubia en Lekaroz comenzó a elaborar quesos hace nueve años y ya se ha coronado como una de las queserías más laureadas de Navarra en la actualidad. Con este último galardón tras imponerse a otras 23 queserías obtiene un póker en el Artzai Eguna: 2018, 2019, 2022 y 2023; un reinado que perdura gracias a mimar la tierra, el ganado y el producto. “Es un ciclo que hay que cuidar cada día. Estamos cinco en casa, los padres, mi hermano, mi pareja y yo, y entre todos intentamos hacerlo lo mejor posible”, aseguró Arburua. Según explica el quesero, aunque este año ha tardado en secar la hierba, el pasto ha ido bien, igual que la producción. “Para nosotros es una forma de vida”, explicó. Junto al txapeldun, han alcanzado el podio Nerea Olazaran-Neregazta, de Zudaire, seguido de Ricardo Remiro-Remiro, de Eulate. Completan la clasificación Loperena-Loperena, de Egozkue, cuarto puesto, Uharte Martiarena-Sustrai, de Uharte Arakil, quinto, y Mari Mar Castro-Urrizaga, sexto.
Al campeón le correspondía un precio a su altura y, tras dar a conocer la noticia, comenzó la puja, que arrancó en 3.000. Nadie se atrevía a subir más de la cuenta y la cifra iba de cien en cien. Fueron minutos de empuje por llevarse el premio hasta que Óscar Díez de Ulzurrun Goñi, del Castillo de Gorraiz y Venta de Ulzama, puso un precio que batió al resto de competidores y el récord histórico conseguido el año pasado: “4.750”, dijo con la mano en alto, 50 euros más que la anterior edición. Vendido. Era la primera vez que la familia Díez de Ulzurrun Goñi, propietaria de Venta de Ulzama-Castillo de Gorraiz, se llevaba el queso. “Llegado el 25 aniversario, era una buena ocasión para hacernos con el queso y así de alguna manera darnos un homenaje”, contó Alberto Díez de Ulzurrun Goñi. El queso “como cualquier restaurante navarro” forma parte de la cocina de Venta de Ulzama y del Castillo de Gorraiz. El queso irá directo a una comida familiar. “Seguro que mañana le daremos una voltereta”, asegura. La familia se fue con buen sabor de boca del pueblo, no solo por la compra, también por el homenaje que recibió Felisa Goñi Ezcurra, matriarca de los Díez de Ulzurrun Goñi, a sus 86 años junto con Zacarías Puente Herboso por una vida dedicada al sector de la hostelería. “Tenemos que pedir que se apoye mucho la agricultura y la ganadería porque son las bases para que no se deserticen los pueblos. Si queremos que sigan existiendo, tiene que haber ilusión y beneficios suficientes para defenderse y animar a los hijos para que continúen con el trabajo”, compartió Goñi. “¡Qué bien lo estás diciendo!”, aplaudió Puente, a su lado.
Puente, de 88 años, fundó la Cofradía del Queso de Cantabria y ha sido, sobre todo, “amigo de los ganadores, de los pastores y los queseros”. Los quesos con los que se crió dice se parecen a los de esta tierra y se ha enraizado en ella. “Soy un defensor de la humanidad, del trabajo y la familia alrededor del mundo del queso”. Puente también quiso hacer su propio homenaje tras recibir el reconocimiento y lanzó su txapela al aire, tal y como vio hacer a sus abuelos con cualquier alegría que disfrutaban.
CONCLAVE QUESERO
Horas antes del anunciamiento los jueces cataban los diferentes quesos en la entrada de la parroquia de San Juan Bautista. Entre las mesas se podía escuchar palabras como “textura” o “apariencia” a la vez que se compartían impresiones. “En una cata de queso Idiazabal y Roncal primero valoramos la apariencia, después ya metemos el queso en boca y valoramos el olfato gustativo, la textura, el olor, el sabor y el regusto”, explica Victoria Urresti, del comité de cata. La elección del “mejor queso del mundo” funciona a dos vueltas. Tras la primera ronda, se realiza una criba, dejando a 12 quesos para la final, momento en el que se selecciona el ganadór. Aquella imagen de los jueces era una especie de cónclave quesero, pero a puerta abierta, donde se acercaban varias personas cada poco para ver el desarrollo, como una atracción más aparte de los puestos de comida o las ovejas.
Fermín Leizaola, de la sociedad Aranzadi, valoró que los quesos habían sido “bastante buenos”, pero que el día no acompañaba y los quesos “han salido un poco fríos”. “Ahora al estar estandarizada la fórmula de cómo hacer queso todos los quesos salen más o menos iguales, pero ha habido dos destacables”, comparte el juez. Kortaria-Infernuko Gasna ha encontrado ese factor que altere la fórmula común, quizá sea una fecha, quién sabe. Lo que sí es seguro es que la txapela se queda en Lekaroz.

