Inundaciones

La riada cerró el acceso a Santesteban

Durante parte de la noche, la localidad quedó incomunicada con las entradas inundadas

Un agente de la Policía Foral camina entre dos zonas inundadas en Santesteban
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Un agente de la Policía Foral camina entre dos zonas inundadas en Santesteban
Un agente de la Policía Foral camina entre dos zonas inundadas en Santesteban

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Natxo Gutiérrez

Publicado el 11/12/2021 a las 06:00

La suma de caudales del Ezkurra y el Bidasoa envolvieron de madrugada la entrada principal a Santesteban. Una cinta impedía el acceso a su interior, donde la avenida Mouth y la calle del Mercado habían desaparecido. A eso de las diez de la mañana de este viernes, el paso continuaba cerrado para lamento y resignación de cuantos automovilistas se proponían salvar el puente del río Bidasoa y acceder a un núcleo urbano desconocido. Los primeros 300 metros de la recta de entrada eran una amplia balsa. Los garajes de la calle Rosa Seminario se encontraban anegados bajo los dominios aumentados de los dos cauces fluviales.

Dentro se podía adivinar los daños en establecimientos, bajos y entradas a viviendas. Juan Miguel Errandonea Zelaieta, beratarra de 92 años de edad, obtuvo por respuesta la negativa de acceso de un empleado de mantenimiento de carreteras, que le derivó por la alternativa de Legasa, Gaztelu y Donamaría para llegar al centro residencial. De otro manera, era imposible. Sin poder llegar a una ferretería, no hizo sino dar marcha atrás y regresar por el camino de ida. José Luis Sanz Hualde persiguió el mismo objetivo, provisto de una autobomba para achicar el agua acumulada en su vivienda.

Itziar Martín Ibarra, de Garmendi TX, una tienda de bicis y personalización de textil abierta “hace tres o cuatro meses” no tuvo otra opción que dar un rodeo de dos kilómetros por la opción de Legasa y Donamaría. Lo hizo curiosamente para salvar los 300 metros de distancia que separan su hogar del establecimiento comercial que regenta. Por hallarse en un punto ligeramente en pendiente logró salvar su género. El agua se detuvo en la repisa de la entrada. Francisco Andueza Oscoz, quien fuera alguacil de la localidad, apenas pegó ojo durante la noche, como buena parte de sus vecinos. “No podía dormir”, a la vista de la complicada situación que fue especialmente preocupante a las tres de la madrugada.

AGUA NO POTABLE

Después de una jornada maratoniana, el Ayuntamiento envió este viernes  dos mensajes a los vecinos. Uno de ellos para que se abstuvieran de consumir agua del grifo “hasta nuevo aviso”, en tanto en cuanto no funcione la potabilizadora, dañada por las intensas precipitaciones. Su segundo llamamiento apeló a la colaboración ciudadana en la jornada que en auzolan se desarrollará hoy. La convocatoria está realizada a las nueve de la mañana en la plaza de la biblioteca. La petición de sus responsables se dirige a que los voluntarios acudan provistos, a ser posible, de palas y otros útiles que ayuden a retirar el lodo acumulado en los lugares más afectados.

La lluvia enturbió el agua de consumo en Elizondo

Imagen tomada este viernes de la presa de Txokoto
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Imagen tomada este viernes de la presa de Txokotogoñi
Imagen tomada este viernes de la presa de Txokoto

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Elizondo aguantó la subida del río Baztan. Las calles que flanquean su paso se libraron de una inundación que parte del vecindario daba por segura, a tenor del nivel y de la fuerza de la corriente fluvial. Las medidas de prevención condujeron a no pocos a proveer de parapetos las entradas de sus propiedades para lograr una línea de contención. La entidad Iturri Ederra difundió el jueves por la tarde un aviso para que la población se abstuviera de consumir agua del grifo. La medida se mantenía en vigor este viernes por la mañana por la turbidez del elemento líquido tras el aguacero registrado en las últimas horas. 

Garajes y pabellones inundados en Bera

Estado en que quedó el ‘txoko’ de la casa Arretxenea
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Estado en que quedó el ‘txoko’ de la casa ArretxeneaJ.A. Goñi
Estado en que quedó el ‘txoko’ de la casa Arretxenea

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La alianza de la regata Zia y el río desbocado del Bidasoa convirtió en una trampa los aledaños de Zubizabal. Garajes anegados y, al menos, un bloque de viviendas aislado, decoraron un paisaje descorazonador. Un turismo quedó atrapado en la laguna formada por el ensanchamiento de los cauces. Pili Albistu Mitxelena, que conoce el entorno desde pequeña, resumió el problema con una sencilla explicación: “El Bidasoa viene con mucho agua y no da abasto. La regata Zia también viene con mucho agua. Y estamos en una zona inundable. Además han caído 100 litros en Bera por segundo. Días antes también llovió mucho”.

Uno de los damnificados fue Juan Mari Alzuri Iturria, cuya casa Arretxenea, sufrió las consecuencias de la riada. El sótano, acondicionado como un txoko, quedó cubierto por completo, desprovisto de suministro de electricidad por efecto del temporal. “Es la segunda vez que nos fastidia el agua. Al menos en esta ocasión sacamos antes el coche. No como en el 2007”, celebraba. Pabellones del barrio de Zalain resultaron inundados.

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