Feria

Elizondo regresa a la esencia de su feria

Afluencia masiva en las feria de la capital baztanesa, tras el parón obligado del pasado año. Elizondo recupera un evento esperado y deseado por los baztaneses, y que tuvo un marcado carácter local, de ganaderos y de artesanos

Imágenes de las ferias de Elizondo
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Imágenes de las ferias de Elizondo
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R.M.

Publicado el 30/10/2021 a las 06:00

El golpeo del hacha contra la madera marca una cadencia sonora entre el rumor de conversaciones, animadas y añoradas, en torno al ganado. Elizondo volvió este viernes a la esencia de su Feria de otoño, un evento social, incrustado en la cultura e idiosincrasia de Baztan y a la que acuden baserritarras de comunidades limítrofes -especialmente de Gipuzkoa- y también del País Vasco Francés. La capital baztanesa recuperó ayer su viernes de ferias con una afluencia masiva de vecinos y compradores.

Y regresa a la esencia porque, por primera vez en años, la feria de otoño -evento que reaparece en el calendario tras la suspensión pandémica de 2020- se dedica en exclusiva al ganado -caballar, sobre todo, también ovino y porcino-, a los productos artesanos de la zona y a la maquinaria agrícola. Nada de puestos con artículos dispares, quizás extemporáneos en la tradición ferial, los calcetines, cinturones, y otros útiles de menaje y cocina.

MÁQUINA TRITURADORA

Al filo del mediodía, los aizkolaris Julen Kañamares y Joxean Etxeberria dirimen su desafío a golpe de hacha, mientras los troncos escupen lascas y astillas y se desangran en virutas. Más allá de la cubierta del frontón, la lluvia se suma a la fiesta. Pero como dice Iñaki Arambillet, de Sunbilla y de 37 años, “esto es Elizondo en octubre”.

Él representa la parte más moderna de la feria, pero también necesaria en el microcosmos del caserío: la maquinaria agrícola. Como novedad, trae una trituradora de madera. “En realidad, te corta el árbol, lo tumba y lo tritura. Pero en esta zona no es funcional porque hay muchas cuestas. Pesa 4.000 kilos”, dice señalando a este monstruo devorador de madera que acapara buena parte de las miradas.

En los rediles de la feria, un macho cabrío agita sus cuernos, enormes y desproporcionados, y una hermosa cerda descansa junto a sus crías, media docena de lechones que se arremolinan contra su madre en busca de calor. Los caballos empiezan a empaparse con la lluvia y se agitan de repente, uno cae al suelo y el resto se asusta con relinchos y movimentos nerviosos. Un pastor grita a los caballos -“¡xiuuu!”-, que recobran la calma inmediatamente.

Ion Etxaide Martolena, de Erratzu, es el dueño de los equinos, caballos para carne, un sector que, asegura, vive un buen momento. “Ahora están muy bien de precio. Más o menos a 2,80 € el kilo. Uno quinceno de 450 kilos puede llegar a 1.300 euros. Las yeguas, como están bien, no se venden. Una yegua buena, entre 2.500 o 3.000 euros. Depende de si está preñada o tiene cría”, cuenta frente a una hilera larga de ejemplares, consagrados a su futuro cárnico.

“La gente se ha animado. Yo disfruto mucho charlando con los jubilados, que pasan un día bueno. Tenemos que animarnos los jóvenes a traer el ganado”, sonríe. Pues sí. El ambiente es animado. Los niños corretean entre los animales y los adultos dan cuenta del aperitivo que antecede a la comida de ferias, toda una tradición que ayer llenó de gente bares, restaurantes y varios puestos de vino y pan con txistorra.

Juanjo Oroz, de Berrioplano y de 64 años, se dispone a fotografiar los enormes astados del macho cabrío. “Llevo viniendo más de 40 años a la feria. Me gusta. Tengo aquí a mi cuñado y cuñada. Ahora los sobrinos. Luego a iremos comer al Galarza. Vermú y comida. Y después, a comprar quesos, cosas de la comarca y a visitar a los amigos”, relata.

Lorenzo Sarratea (Elizondo, 1969) es uno de los artesanos que se reparten por la plaza de la capital baztantesa. El pasado 6 de octubre, este ganadero recibió la Cruz de Carlos III el Noble, en su condición de presidente de la DOP Queso Roncal. “Sí. Esta feria es una vuelta a la esencia. Otros años, se hacía a base de puestos de reventa, pero este año se ha hecho con productores y productos autóctonos. La gente estaba con ganas de volver”, declara.

Imágenes de las ferias de Elizondo
Imágenes de las ferias de Elizondo. EDUARDO BUXENS

“Esto no se organiza solo con los kargodunes”

Aitor Bazterrika Zelaieta es el alcalde jurado de Elizondo, elegido tras el batzarre del pasado mes de enero, y, encargado, por tanto, de la organización de la feria celebrada ayer. Bazterrika se felicitaba por el transcurso de la feria, pese a la lluvia. “Estamos muy contentos. Hemos tenido colaboración de mucha gente de la zona, que nos ha cedido espacios privados para poder aparcar. Hay mucha gente detrás de esto. No se puede organizar solo con kargodunes (ayudantes del alcalde jurado) y el pueblo”, explicaba ayer entre el tumulto de la feria.

Tras una mañana de reencuentros, herri kirolak, compraventas y aperitivos, buena parte del público recobra fuerzas y estrecha lazos con la comida de ferias, que tiene un menú tradicional. Como explica Bazterrika, “garbanzos con berza, sopa de cocido, ternera en salsa, pollo asado con pimientos y paloma. Tarta helada y uva”.

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