Continuar

Hemos detectado que tienes en Diario de Navarra.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, por favor o suscríbete para disfrutar SIN PUBLICIDAD de la mejor información, además de todas las ventajas exclusivas por ser suscriptor.

SUSCRÍBETE
Edición impresa

Actualidad Navarra, Pamplona, Tudela, Estella, Osasuna, Deportes, Gobierno de Navarra, Ayuntamiento de Pamplona, Política, Economía, Trabajo, Sociedad.

Fiestas

El primer cohete en Lekunberri

Lekunberri recupera el calendario de fiestas en Navarra tras el paréntesis de año y medio de la pandemia. El médico local Javier Oreja prendió la mecha de la salud

Primer cohete de fiestas tras la pandemia.
Una cascada de caramelos roció la espera de los más pequeños cuando estalló el cohete, a las ocho de la tarde josé antonio goñi
Publicado el 09/10/2021 a las 06:00
El lanzamiento del cohete es “un momento significativo. Más que el inicio de las fiestas, celebramos que hoy volvemos a estar juntos”. Las palabras fueron pronunciadas por Javier Oreja Buldáin con las últimas luces del día. Asomado al balcón del Ayuntamiento de Lekunberri, suyo fue el protagonismo en el arranque de una celebración popular acogida con un doble sentido de alivio tras un año y medio de incertidumbre y a la vez de reconocimiento a la labor de los servicios sanitarios. Javier Oreja, nacido hace 63 años en Errazkin (valle de Larraun), de ellos 36 años y medio como médico en Lekunberri, encarnó el tributo obsequiado a la dedicación del personal encargado de velar por la salud de la ciudadanía en un período de suspense y temor.
“Hoy es un día para disfrutar”, se le escuchó decir en el anticipo del lanzamiento del primer cohete de unas fiestas oficiales en Navarra tras el paréntesis de mal que congeló el mundo.
El médico fue el encargado de prescribir la receta de alegría a la población como mejor antídoto con el que recuperar el tiempo robado por la pandemia, que obligó a suspender las fiestas del año pasado.
Tuvo palabras de agradecimiento al Ayuntamiento como al conjunto de la ciudadanía del valle de Larraun y Lekunberri por su “comportamiento ejemplar” en la respuesta satisfactoria a las indicaciones sanitarias de prevención en la época más dura, como también en la vacunación. No olvidó a sus compañeras del Centro de Salud, “desde el personal de limpieza, hasta la administrativa o las enfermeras”. La alusión fue acogida con agrado por la administrativa Arantzazu Filgueira Izkue; la enfermera Ainhara Miqueo Ziganda; y la que fuera compañera suya de atención en Lekunberri durante 34 años, María Jesús Cía Arangoa. Las tres le arroparon en un momento especial y emotivo.
UNAS FIESTAS ESPERADAS
Antes y después del estallido del cohete, la respuesta ciudadana delante del Ayuntamiento fue un clamor de mayores y pequeños por la llegada de las fiestas. Cuando se apagó el eco de la sucesión de cohetes lanzados por los miembros de la corporación y el personal sanitario de Lekunberri, una nutrida concurrencia menuda abrió los brazos en señal de súplica de una cascada de caramelos. Se dispusieron 20 kilos para endulzar la espera de año y medio de silencio.
La proclamación al viento del médico, rematado en un Gora Lekunberriko Jaiak (Viva las fiestas de Lekunberri), halló eco en una respuesta atronadora. El júbilo contenido desde marzo de 2020 se transformó en un caudal de emociones.
La señal de los brazos abiertos de los menores fue una metáfora de la apertura de Lekunberri, como significó en la víspera su alcalde, Gorka Azpiroz (Lekunberriko Taldea), a cuantos deseen participar de la celebración popular, con independencia de su origen. La muestra de acogida no restó el llamamiento a la prudencia, con mascarilla y respeto a la distancia de seguridad, ofrecido por el primer edil en un nuevo contexto social que avanza hacia la anhelada normalidad. Anuladas las restricciones, había deseo de reencuentro en un ambiente de asueto y ocio compartido.
“De un día para otro supimos que se podían celebrar las fiestas. Nos reunimos en la comisión y en hora y media teníamos el programa hecho. Cogimos los programas de 2018 y 2019 y conseguimos hacer el de este año”, recordó Aiora Burguete. Una amiga suya, que optó por preservar su identidad, se tomó la licencia, con un poso de humor, de recordar que “aquí quien manda es la Chivite y si ha dicho que no hay restricciones, no las hay”. Sea como fuere, en la calle, iluminada en la noche por las blusas de color verde que acentúan el sentimiento de pertenencia local de los vecinos de Lekunberri, se intuían “las ganas de fiesta”. “En una semana -señalaba como ejemplo la concejala de Turismo, María Jesús Ayestarán- se apuntaron 52 personas a la comida de los mayores. Ellos, tan preocupados con guardar la distancia de seguridad, tenían ganas de fiesta”. La vida, que en definitiva se celebró con el primer cohete, adquirió rostro con los agasajados por su longevidad en la comida-homenaje a los mayores de Lekunberri y valle de Larraun. Patxi Arroki, de Oderitz; y Nicolás Balda, de Lekunberri, recibieron una imagen de San Miguel de Aralar de manos de Irune Juanena y Mikel Irujo, concejales de sus respectivos municipios.
Horas después del homenaje, la calle tomó el pulso de la fiesta con el txupinazo. Y los sones de la charanga Iraunkorrak animaron a la diversión.
El toro de fuego hizo su reaparición tras estar año y medio confinado a la espera de una oportunidad, que llegó para solaz de pequeños y mayores en un día de celebración “por volver a estar juntos”. Receta de médico.
volver arriba

Activar Notificaciones