Torneo de pelota
El frontón de cien años de Larraintzar, para El Antiguo
El frontón centenario de Larraintzar acogió ayer la primera jornada de la 73ª edición del torneo de pelota mano donostiarra. El evento sirvió para homenajear a la pelota navarra y a la familia del histórico pelotari local Julián Lajos


Actualizado el 11/08/2021 a las 10:55
¿Si le da a la ventana sigue o es vueltas? Esta era la duda existente entre pelotaris, jueces, organizadores y algunos aficionados antes de comenzar la 73ª edición del torneo de El Antiguo. “Me han dicho como que vale”, decía Aimar Morgaetxebarria, pelotari vizcaíno de 18 años, mientras se preparaba en los vestuarios -una pequeña grada- del frontón centenario Toki Alai de Larraintzar.
Las seis ventanas eran de la pared de la posada. Las más bajas tenían mosquiteras y resultaba más difícil dejar la pelota, pero las más altas estaban abiertas. Sin duda, un escenario con encanto para inaugurar este torneo clásico de pelota que tradicionalmente se celebra en San Sebastián. Sin embargo, en 2021, la competición ha arrancado en Navarra, concretamente en Larraintzar, Ulzama. “Por este torneo han pasado muchos pelotaris navarros. Por ello, El Antiguo ha querido homenajear a la pelota navarra”, explicaba Íñigo Viana, organizador del evento. “Hemos venido a Larraintzar por dos motivos. El centenario del Toki Alai y el cincuenta aniversario del primer manomanista de Julián Lajos, pelotari de la localidad”, añadía Viana.
La coincidencia de las fechas hizo llegar hasta el pueblo de la Ulzama cuatro parejas, dos de promesas y dos de sénior, que disputaron la primera jornada de El Antiguo. Los próximos partidos se jugarán en el escenario habitual, en el frontón donostiarra que da el nombre a la competición.
Ilusión en Larraintzar
En torno a las seis de la tarde el frontón comenzó a llenarse. La organización colocó sillas y el público fue sentándose con mascarilla obligatoria. “Un evento como este supone mucho para el pueblo. Es un concejo con pocos habitantes y muchos deportistas conocidos. Cuco, Carlota, Lajos...”, remarcaba Antonio Gascue, del concejo de Larraintzar y vicepresidente de la Federación Navarra de Pelota. Junto a él estaba Antonio Ziganda, vecino de la localidad. “Aquí antes se hacían campeonatos, los mejores de Navarra se organizaban en este frontón”, explicaba Ziganda. “Lo que pasa es que luego se construyó un frontón a nivel de valle y este, que antes cumplía esa función, pasó a ser muy local”, matiza.
“Han tenido la honradez de venir a Larraintzar a celebrar la primera jornada de su torneo a modo de recuerdo. Estamos orgullosos de que alguien se acuerde de nosotros”, comentaba Antonio Ziganda sobre el momento en el que la organización de El Antiguo se puso el contacto con el pueblo. “Ha sido muy sencillo traer el torneo aquí porque nos han puesto muchas facilidades. Les pareció muy buena idea trasladar un torneo con tanto prestigio como este. Fue una sorpresa”, explica Íñigo Viana, fundador de Kirolzale, empresa que gestiona este tipo de torneos.
En las gradas hubo caras conocidas como el zaguero profesional Julen Martija o Mikel Lana, seleccionador nacional de pelota mano. La cita no era para menos. El recuerdo de épocas pasadas y unos pelotaris jóvenes con ganas de demostrar su valía pusieron la guinda a la cita.
Por cierto, las ventanas fueron un elemento más del frontón, como toda la vida. “Si la pelota se quedaba en la ventana no había vuelta, pero si caía, esperábamos para darle antes de que botara dos veces”, recordaba Antonio Ziganda. Y a la antigua usanza, para el tercer tanto del primer partido golpeó en una ventana. La pelota cambió de trayectoria y Aingeru De la Fuente, pelotari ultzamarra, estuvo atento. Sin duda, los jueces navarros Jesús Garrido y Mikel Sarasa tuvieron tarea.
El homenaje a la primera txapela de Julián Lajos


Julián Lajos ganaba en 1971 su primera txapela de manomanista a Retegi I, tío de Julián. El otro Julián. Ayer el protagonista era Julián Lajos, pelotari histórico de Larraintzar que consiguió dos txapelas durante su carrera y falleció en 2013. El cincuenta aniversario de su primer triunfo y la llegada del torneo del Antiguo a su localidad natal fue motivo suficiente para homenajearle.
“Es muy bonito que se le homenajee ahora. Hace cincuenta años de su primera txapela. Estamos muy agradecidos toda la familia”, reconocía Julián Lajos, hijo del pelotari. Hasta el homenaje acudió junto a su hermano Ignacio en representación de toda la familia. “1971 y 1976 son años que no se olvidan nunca a pesar de que hace mucho tiempo”, comentaba Julián. “Al ser el pequeño no me tocó mucho de su etapa pelotari, pero se recuerda”, añadió.
“Mis hermanos mayores si que hicieron alguna cosa de jóvenes en la pelota, pero nada comparable con el padre. Yo ni eso, en casa de herrero, cuchara de palo. Nos quedamos con el padre, que fue el mejor”, reía el pequeño de los Lajos en el frontón antes del homenaje.
