El primer salmón del Bidasoa
Al cuarto de hora de la apertura de la temporada, retrasada por el coronavirus, el pamplonés David Miranda Elizalde capturó el ‘Lehenbiziko’. La oferta recibida de 500 € distaba de los 1.800 de 2019


Actualizado el 19/05/2020 a las 07:15
Fue precipitada la apertura de temporada para una práctica, como la pesca, que exige de calma. Así como era esperada la anulación de la veda el próximo lunes, un anuncio en el BOE adelantó el sábado las expectativas en medio de un desconcierto generalizado.
El pamplonés residente en Burlada David Miranda Elizalde, técnico de mantenimiento en Gurtea de 41 años de edad y secretario de la sociedad de pesca Las Nazas, estuvo atento a las novedades administrativas sin intención alguna de tender la caña hasta no obtener el beneplácito oficial. Cuando supo de la publicación en el BOE de la nueva suerte para pescadores y cazadores, que les permitía recuperar su afición, tramitó “el domingo a la una y media” la solicitud de pase para ayer y para mañana.
Su intuición fue, en este caso, buena consejera dentro de la conveniente prudencia de respetar las normas y de una incertidumbre que redujo a primeras horas de ayer las márgenes del río Bidasoa en Bera a contados pescadores. Seguro como estaba, por la cobertura legal dada por el BOE, esperó en la curva de Villanueva a la orden de los guardas de Medio Ambiente para probar suerte. La experiencia le auguraba un buen resultado, pero se imponía la espera y, sobre todo, la calma. Cuando los últimos resquicios de interpretación del BOE se hubieron despejado, los guardas retiraron los carteles de veda y trasladaron el consentimiento de Medio Ambiente a los pocos asomados al río. Eran las nueve la mañana y David Miranda, con “bastantes salmones” capturados en su trayectoria desde el año 2000, tendió su caña. A los cinco minutos sintió tenso el sedal. Un ejemplar había picado. En un abrir y cerrar de ojos, no sin la necesaria pericia por retirar a su pieza de su pugna contracorriente, salió airoso. Del anzuelo colgaba un salmón de 4,800 kilos y 76,5 centímetros. “Es lo que tiene el salmón. O no lo ves o lo pescas muy rápido. Todo depende del pez”, señalaba como principio de avezado pescador.
La captura se resintió de la crisis económica, que se adivina paralela a la sanitaria. Así como el año pasado, un restaurante de San Sebastián pagó 1.800 euros por el Lehenbiziko, la oferta de ayer se redujo a 500, como precisó David Miranda. “No lo acepto porque eso supone desvalorizar al Lehenbiziko. Prefiero comérmelo con mi familia”, concluyó. Aunque cuenta por numerosas las piezas arrebatadas al Bidasoa, nunca antes hasta ayer había inaugurado la nómina de afortunados en una campaña, por lo demás, insólita por el torrente arrastrado por el coronavirus.
En la campaña anterior se reveló como el primer pescador en aportar un ejemplar al programa de Apadrinamiento de un salmón, con destino a la reproducción en la piscifactoría de Oronoz-Mugaire.
Lo inusual de la situación por la pandemia abocó a retrasar un mes el inicio de la temporada, que se prometía feliz para los aficionados a la vista de los registros de recuperación de la especie en el Bidasoa. Los programas de conservación, unidos al derribo de presas, confirman la localización de ejemplares en Amaiur y Zubieta. Contra la dinámica en otras cuentas del país, el Bidasoa se revela en la última década como lecho de reproducción de su pieza codiciada.
