Pesca

La desescalada del salmón

La captura del primer ejemplar en el río Bidasoa, el preciado ‘Lehenbiziko’, que años antes solía pescarse recién iniciada la temporada el 1 de mayo, deberá esperar al arranque de la II Fase del desconfinamiento programada para el día 25

La desescalada del salmón
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La desescalada del salmónJosé Antonio Goñi
La desescalada del salmón

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Natxo Gutiérrez

Actualizado el 28/05/2020 a las 11:47

Los últimos años, los aficionados a la pesca recreativa tenían dispuesto aparejos y cañas para el segundo domingo de abril con el estímulo de quedar atrapados en los remansos de paz de los ríos. También lo hacían los que flanqueaban el Bidasoa y escudriñaban sus aguas por ver la pugna contracorriente del salmón. Atrás quedaba la tradición que señalaba el 1 de mayo como fecha en la que desempolvar las agendas teñidas de la resignación de un año de espera. Sin ser el único incentivo, aunque fuese atractivo, la recompensa de exhibir el primer ejemplar enganchado al anzuelo provocaba una corriente poderosa capaz de compensar madrugones y de inundar las márgenes de avenidas de paciencia. Sirva de muestra los 1.800 euros que se han embolsado los pioneros en arrebatar al Bidasoa el tan aclamado Lehenbiziko. La curiosidad acompaña a la última edición, que entronizó en tal privilegio al corredor del encierro, Aitor Arístregui Olóriz.


La crisis desatada por el coronavirus, que provoca un desandar a escalas en el regreso a la normalidad, sondeará aún más la virtud de la espera con la perspectiva fijada en el día 25 como suspensión de la veda prolongada a la caza y pesca. Será en la Fase II de la desescalada cuando ambas prácticas puedan desarrollarse, eso sí, ajustadas al menos en Navarra a un plan de adaptación asimétrica por zonas. La observación es recordada como una probabilidad por el Jefe del Negociado de la Sección Piscícola del Gobierno de Navarra, José Ardaiz. De no haber contratiempo, a finales de mes volverán a poblarse los ríos navarros de cañas tendidas.


El nuevo decorado devolverá una estampa conocida al Bidasoa, cuyas aguas están bendecidas en la ultima década por un repunte del salmón. Como metáfora de su singladura de supervivencia, la gráfica de ejemplares traza una línea ascendente en el río navarro. Lo que no deja de ser una buena noticia “choca”, en palabras de José Ardaiz, con la tónica general que define a las cuencas del mundo, con una tendencia negativa de la especie. “No podemos fijarnos solo en un año, sino más bien en una tendencia a años vista. De los años 90 a 2010, la media de los salmones en el Bidasoa estaba entre 200 y 300. A partir de 2010 se ha pasado de los 400. Incluso hubo un año que se llegó a los 700, pero fue algo puntual”, apunta el responsable del Negociado.


En el cambio para bien, con ese punto de inflexión de hace diez años, Ardaiz no puede menos que retroceder a los años 2006 y 2007 cuando comenzó a desarrollarse el plan de permeabilización del eje central y afluentes del Bidasoa. En otras palabras, el derribo de presas fuera de uso en la alimentación de centrales eléctricas liberó de obstáculos al salmón en el camino de retorno a sus orígenes.


HASTA AMAIUR


Un nuevo salto en su recuperación llegó hace cinco años con el proyecto Ireki Bai, que contempló la demolición de la presa de la central de Bera y de la emblemática del Pozo de los Cincuenta, en Endarlatsa. Su desaparición fue acogida con pesar por habituales en tender la caña por el valor simbólico, histórico y emotivo en su trayectoria. La lectura desde el punto de vista ecológico y zoológico fue diametralmente opuesta. Implicó la eliminación del “primer y tercer obstáculo” en el trazado de regreso del salmón.


En esa perspectiva, un segundo avance vino dado hace dos años por la introducción de un modelo de “radio seguimiento” de ejemplares a través de un chip implantado. “Antes los veíamos desovando pero no sabíamos realmente su movimiento. Cada año marcamos del orden de 25 salmones. Fue así cómo supimos que llegaban hasta la presa de Oharriz”. Sin escala alguna que facilitase su recorrido, la naturaleza salió en su ayuda, en forma de una crecida de agua. La presa de Txokoto, en el corazón de Elizondo, recibió a los más fuertes. Significó un hito no visto en los últimos 30 años. “Nos dimos cuenta que tres salmones estaban en la escala de Txokoto pero no podían avanzar porque estaba llena de gravilla”, relata José Ardaiz. Personal del Guarderío de Medio Ambiente limpió el acceso para sorpresa del Negociado cuando supo de la presencia de dos salmones en Amaiur. Por el brazo opuesto, en el río Ezkurra, un tercero fue localizado en Zubieta. Toda una novedad que aventura larga vida al rey del Bidasoa.

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