Paseo del Castillo de Tudela: menos ruido pero mejoras pendientes
El cambio de adoquín a asfalto en el paseo del Castillo de Tudela ha reducido el ruido del tráfico, pero ahora los coches circulan más rápido, se han retirado 14 árboles y las aceras siguen sin arreglarse


Actualizado el 24/06/2021 a las 06:00
Los adoquines que han caracterizado al paseo del Castillo de Tudela desde 1981 se han sustituido por asfalto tras las reiteradas quejas de sus vecinos por el continuo ruido de los vehículos al transitarlo, ya que es una de las principales arterias de circulación del tráfico en el Casco Antiguo de Tudela.
Sin embargo, la reforma ha dejado un sabor agridulce a sus vecinos, que echan en falta que se solucionen otros temas que han quedado pendientes.
ACERAS SIN ACONDICIONAR
El matrimonio formado por Juan Cruz y Margarita Rández Fernández lleva más de 40 años residiendo en la parte baja del paseo del Castillo y aún recuerda cómo antes de la colocación de los adoquines su calle era una cuesta de tierra, que se convertía en barro con la llegada de cada tormenta.
Ambos coincidieron en que en la reforma se han dejado la parte fundamental: “Las aceras, que son lo principal para los mayores, siguen sin arreglar”, apuntó Rández.
Este matrimonio, que suele pasar muchas tardes jugando en este paseo con sus nietos pequeños, también se quejaron de la acumulación de basura que se genera en esa zona del barrio.
Su vecina Mª Ángeles Martínez Cascán, que lleva residiendo en el paseo desde hace unos 50 años, afirmó que el primer día que contempló la calle sin sus tradicionales adoquines le invadió la nostalgia. Sin embargo, aseguró que la reducción de ruido ha sido “considerable”, ya que “en verano no oía la tele si dejaba la ventana abierta y por las noches era difícil dormir”, relató Martínez.
Otra de las vecinas de esta vía es Mª Josefa Blanco Sodornil, quien lleva 12 años residiendo allí. Blanco puntualizó que, a diferencia de su edificio, que está insonorizado, “en muchos hogares más antiguos se notaba mucho el alto nivel de ruido, por lo que era una obra completamente necesaria”. Añadió que “muchas veces no nos oíamos hablando en la calle”. Sin embargo, Blanco resaltó que “con el asfaltado, esta cuesta parece una autopista”. “El otro día un coche subió a 200 kilómetros por hora”, dijo.
Y es que cabe recordar que el paseo pertenece a una de las zonas de la ciudad en las que los vehículos tienen limitación de 20 kilómetros por hora para circular.
Además, como la calle está ligeramente inclinada hacia la acera donde se encuentra su casa, “cuando llueve se arrastra hacia mi puerta todo el barro que baja del cerro de Santa Bárbara”, se quejó.
MENOS ÁRBOLES
Desde su balcón, el matrimonio formado por Tomás Santesteban Barrero y Mª Victoria de la Concepción Calvo, junto con la prima de esta, Mari Cruz Calvo Fernández, contemplaba con cierta tristeza las nuevas vistas. “Han talado 14 árboles que llevaban 30 años plantados”, comentó Santesteban.
Tras 43 años viviendo en el que consideran “el lugar con las vistas más especiales de Tudela”, se reafirmaron en que el mantenimiento completo del paseo, especialmente la zona peatonal, debería cuidarse más, ya que “es una vía muy importante para la ciudad”, aseguró este vecino.
BUENO PARA LAS BICICLETAS
Por su parte, el vecino del paseo Andrés Pérez-Nievas López de Goicoechea, que utiliza mucho esta vía para desplazarse en bicicleta al ser un carril ciclable, también agradeció la ausencia de adoquines.
El tudelano se considera afortunado porque su familia y él llegaron a su nueva casa en diciembre de 2020, por lo que “ha sido prácticamente llegar y ver el paseo arreglado”, afirmó.
Sin embargo, sobre la velocidad de los vehículos, Pérez-Nievas aseguró que “se nota mucho menos el ruido pero, al ser una cuesta ascendente, los coches no cumplen con la norma de circular a 20 kilómetros por hora”.