Imanes para que las muletas no se caigan
Goyo Hernández, de Ribaforada, sufrió un accidente hace 3 años que le afectó a la pierna. Tuvo que llevar muletas y se cansaba de que se le cayeran. Buscó soluciones e inventó un sistema que las mantiene estables cuando se apoyan y que ha patentado


Actualizado el 16/03/2021 a las 06:00
El ribaforadero Goyo Hernández, de 48 años, sufrió un 2018 un accidente grave. Una máquina de tres toneladas le cayó encima causándole lesiones importantes en la pierna. Tuvo que pasar por el quirófano y, luego, utilizar muletas para poder desplazarse.
Entonces se dio cuenta de que, aparte de los problemas habituales que causan las muletas para moverse, había otro, el de intentar que no se cayeran cuando quería hacer algo o las dejaba apoyadas.
Y ahí empezó a pensar. Hernández, que se ha dedicado a la fabricación de máquinas especiales durante 26 años, se puso manos a la obra para poder soltar las muletas o apoyarlas en cualquier lugar sin depender de nadie y sin tener que sujetarlas con las manos.
Empezó a hacer pruebas e ideó Freelock. Consiste en que cada muleta lleva un imán en el extremo de la empuñadura y dos en las coderas, que permiten que se unan y tengan más estabilidad. Además, se pueden instalar fácilmente en muletas ya existentes.
“Así logramos dos puntos de apoyo y conseguimos que se mantengan estables en cualquier lugar, incluso por sí mismas, lo que hace que no tengas que depender de terceros y deja una o las dos manos libres para poder realizar cualquier operación, como abrir un cajón, beber agua, etc. Hasta sirve para recoger cosas férricas, como llaves que se caen al suelo, sin necesidad de agacharse”, relata.
LA SORPRESA DEL MÉDICO
Al principio creyó que seguro que a alguien se le habría ocurrido la idea, pero una visita al médico le sorprendió. “Al ver las muletas, el doctor se sorprendió por la facilidad con las que las dejé apoyadas. Las cogió y vio la variedad de formas en las que se podían sostener y la sencillez del sistema. Me comentó que en toda su larga trayectoria como médico no había visto algo así, y me animó a patentarlas”, añade. Y eso hizo. Presentó la patente y consiguió la aprobación, que ahora está vigente para 153 países.
Martínez destaca sobre todo que la fabricación es muy sencilla y apenas cambia la estructura de la muleta. “Solo hay que añadir los imanes”, señala.
Y ahora está en otra fase, la de vender la patente o llegar a acuerdos para recibir royalties, es decir, quedarse con una cantidad de dinero por cada muleta que se fabrique. “Si encontramos inversores, queremos darle un nuevo impulso fabricando las muletas y poniéndolas en el mercado. Creemos que es un producto viable y de gran ayuda para las personas con problemas de movilidad”, señala.