Los castores se dejan notar en los sotos del río Ebro en Tudela
Al menos una decena de árboles han sido roídos por estos animales en la margen derecha del soto de las Norias


Actualizado el 23/12/2020 a las 06:00
La presencia de castores europeos en el Ebro a su paso por Tudela era ya conocida desde hace tiempo, pero los que no es tan habitual es ver el efecto de su presencia en los árboles. De hecho, alrededor de una docena de ellos, varios de gran tamaño, han sido roídos por estos animales, que también han provocado la caída de alguno más pequeño. La mayoría se concentra en el soto de las Norias, en la margen derecha del río, lugar donde se suelen reunir los jóvenes para las comidas de la festividad del Día del Ángel.
Sin embargo, no es la primera vez que ocurre, ya que, según indicaron desde el Ayuntamiento, hace ya un tiempo se protegieron con maya cuatro árboles de gran envergadura en la misma zona. Además, añadieron que no se han detectado daños de importancia salvo los citados en los árboles y que, por el momento, tampoco ha habido daños en cultivos ni se han presentado quejas en este sentido, “aunque se está al tanto de las posibles afecciones que pueda causar si aumenta”.
El servicio de guarderío del Gobierno de Navarra y el Negociado de Especies y Hábitats de la dirección general de Medio Ambiente ya son conocedores de lo ocurrido. Este último señaló que la presencia de castores en Navarra es habitual salvo en la zona norte y añadió que los daños en árboles son más habituales en invierno. “Hay menos comida y se alimentan más de las cortezas de los árboles. Lo que hacen es tirarlos para luego comerse las ramas, que son más tiernas”, indicaron.
PROTECCIÓN CON MALLAS
Sobre si se puede dar una situación preocupante, explicaron que lo que hay que hacer es tomar medidas para prevenir. “La protección del árbol con una malla metálica es más que suficiente y sobre todo cuando son singulares, que tienen más valor. Y tener cuidado con los árboles que no están tirados por completo y que pueden suponer un riesgo para las personas. Esos hay que retirarlos. No consideramos que sea una situación problemática. Sí genera molestias”, añadieron.
Además, señalaron que no es habitual que roan árboles frutales u otros cultivos, salvo cuando, por ejemplo, hay riadas y los castores se ven desplazados de sus zonas habituales.
Desde el Gobierno foral explicaron que no hay un censo actualizado del número de castores que viven en Navarra, pero que se extienden a lo largo de ríos como el Ebro, el Arga, el Aragón o el Cidacos. “Su presencia en el Ebro es habitual, aunque tampoco se puede decir que sean abundantes porque viven en grupos familiares muy pequeños o, incluso, solos, y son muy territoriales, por lo que viven en zonas determinadas”.
LOS ASPECTOS POSITIVOS
Además, pusieron en valor la importancia de la presencia de castores. “Tiran árboles grandes para comerse las ramas y cambian la fisionomía de los sotos, con claros y zonas de tocones que rebrotan. Todo eso genera una estructura más diversa y es bueno porque permite hábitats diferentes para diversas especies y genera mucho más potencial de riqueza faunística”, explicaron.
Lo que no hacen es construir presas tan grandes como los castores americanos. “Son más pequeñas, aunque en algunos casos pueden afectar también, para bien o para mal, en el flujo del río”, apuntaron desde el Negociado de Especies y Hábitats de la dirección general de Medio Ambiente.
Según explicaron desde el Negociado de Especies y Hábitats del Gobierno de Navarra, hay datos de que el castor europeo vivió en la Península Ibérica hasta la Edad Media o, incluso, el siglo XVIII. Pero la caza para comerlos o utilizar sus pieles acabó extinguiéndolos.
Sin embargo, a principios de este siglo se volvió a introducir de forma ilegal. “Entró por Navarra y se intentó eliminar, pero no fue posible”, explicaron. Añadieron que, hasta hace apenas tres semanas, era una “especie inexistente a efectos legales”, pero que entonces se clasificó dentro del listado de especies de interés. “Esto significa que hay que garantizar su conservación sostenible en los territorios de Europa”, indicaron.
Ahora, y al tratarse de una especie “con aspectos positivos medioambientales y negativos socioeconómicos”, el Gobierno está a punto de acabar unos estudios para, posteriormente, elaborar un plan de gestión de estos animales. “El objetivo es que se haga un plan que permita, dentro de lo posible, armonizar todos los intereses”, dijeron.