Comercio Local

Un siglo 'hilando' la historia de Tudela

El miércoles, la mercería Forcada Huguet de Tudela cerrará sus puertas tras 103 años de historia. Entre hilos, agujas, botones y alfileres, tras su mostrador han pasado tres generaciones de una familia que convirtió su negocio en un hogar para sus clientes

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Diego Carasusán

Actualizado el 20/12/2020 a las 06:00

Ha sobrevivido al transcurrir del tiempo demostrando el valor que tienen esas pequeñas cosas que, aún pasando desapercibidas, son imprescindibles. Entre hilos, agujas y alfileres, la mercería Forcada Huguet de Tudela cerrará sus puertas el próximo miércoles, día 23 de diciembre, tras 103 años de historia en el Casco Antiguo de la capital ribera.

Un local por el que han pasado tres generaciones de una familia que ha sabido convertir su negocio en un hogar, con hospitalidad, atención y cariño al cliente.

Por ello ahora, José María Forcada Huguet y su mujer Julia Gamen, herederos de una historia que está a punto de finalizar, solo tienen palabras de agradecimiento “para cada uno de esos clientes que, a lo largo de este más de un siglo de historia, han cruzado las puertas de nuestra casa”.

JOSÉ HUGUET, EL PIONERO

Una historia que comenzó gracias al carácter emprendedor del abuelo de José María, José Huguet. Tras años trabajando como dependiente en una mercería ubicada junto al Mercado de Abastos, la dueña del negocio decidió cedérselo tanto a él como al otro empleado de la tienda, Mariano Sagasti.

Fue en 1917 cuando ambos compañeros se separaron y José apostó por abrir su propia mercería en la calle Concarera, justo en el local contiguo a la actual ubicación del negocio familiar.

El cambio definitivo al local actual tuvo lugar durante los primeros años de la década de los 30. Con el capital ahorrado a base de mucho esfuerzo, José adquirió el inmueble anexo a la mercería ubicando el negocio en el bajo y habilitando el resto del edificio como vivienda.

El negocio fue creciendo año a año convirtiéndose, incluso, en suministrador de productos a establecimientos de las localidades de la comarca.

UNA MUJER AL FRENTE

José Huguet falleció en 1947 a los 53 años de edad y su viuda, Consuelo López, se hizo cargo de un negocio que apenas conocía al haberse dedicado casi en exclusiva a las tareas en el hogar.

Pero el negocio prosperó y Consuelo continuó al frente del mismo casi dos décadas, hasta 1966, año en el que su hija María Teresa Huguet López tomó las riendas del mismo. Por un lado pesaba el cariño que tenía a un negocio en el que se había criado y al que quería dar continuidad y, por otro, estaba el motivo más prosaico: sacar adelante a una familia con cuatro hijos.

Ese edificio que años antes había levantado José Huguet se convirtió en el centro de la vida de esa familia. En el cuarto piso se ubicaba su residencia; en otra de las plantas el padre, Gonzalo Forcada Torres, contaba con un almacén de productos de peluquería de la marca de la que era comercial; y en el bajo continuaba la mercería, con María Teresa Huguet al frente de la misma.

Poco a poco, uno de los cuatro hijos de la familia, José María, fue participando cada vez más en la actividad del negocio familiar. “Al principio no me gustaba nada. De hecho, yo iba para cocinero, pero luego la cosa cambió y decidí implicarme en la mercería ayudando a mi madre”, explica José María, quien recuerda que en 1969, cuando tenía 16 años, ya se manejaba con soltura entre las innumerables cajas de hilos, lanas, botones y agujas que copaban las estanterías.

LA TERCERA GENERACIÓN

María Teresa dejó la tienda en 2005 a los 80 años de edad cediendo la batuta a su hijo José María quien, junto a su mujer Julia Gamen, dieron un nuevo impulso al negocio. Un negocio que en 2017 cumplió su centenario recibiendo el reconocimiento al trabajo autónomo entregado por el Gobierno de Navarra.

En esta última etapa, José María y Julia, actualmente con 67 y 64 años, respectivamente, han conseguido mantener la mercería en una época donde el auge de las nuevas tecnologías parecía dejar fuera de juego a este tipo de negocios. “Parece que ahora ‘San Google’ resuelve todo, pero no es así. A la gente le sigue gustando tocar el género antes de comprarlo, tener el consejo de alguien experto y poder devolver el producto por otro más adecuado en el mismo día y sin mayores complicaciones... y eso no te lo da Internet”, indica José María, quien rompe una lanza por el comercio local. “Si una ciudad pierde sus tiendas, pierde su vida. Si la gente no toma conciencia de esto, las ciudades se vaciarán, y eso es muy triste”, apunta el tudelano.

EL LEGADO DE LA MERCERÍA

El miércoles, la mercería Forcada Huguet de Tudela cerrará sus puertas tras 103 años de andadura. Más de un siglo ‘hilando’ la historia de la ciudad y cuyo legado ha calado en Álvaro Forcada, hijo de José María y Julia, quien, como su padre, se ha criado entre hilos y alfileres, y que ahora trabaja como diseñador de moda.

José María, emocionado tras recordar toda la historia escrita en este reportaje, alberga la esperanza de que alguien, quizás más pronto que tarde, vuelva a abrir las puertas de la mercería de su abuelo e iniciar así una nueva etapa. Pero esa ya será otra aguja por enhebrar.

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