El malo del cuento se llama Coronavirus
La tudelana Ainhoa Lizuain se inventó un cuento para explicar a su hijo de 4 años qué era eso del coronavirus. Tras compartirlo con los padres del colegio, se hizo viral. Ahora trabaja en su edición, cuyos beneficios de venta irán al hospital de la ciudad


Actualizado el 05/05/2020 a las 06:00
Con el establecimiento del estado de alarma el pasado día 14 de marzo, a la tudelana Ainhoa Lizuain se le presentó el reto de explicar a su hijo, de 4 años, por qué no podía ir al cole, por qué no podía jugar con sus amigos… en definitiva, por qué no podía salir a la calle.
Ella, como agente de la Policía Municipal en la ciudad, conocía de primera mano todos los problemas que estaba generando el virus, pero hacer que su hijo entendiera esta situación no era tarea fácil. Así que se le ocurrió contárselo en forma de cuento.
En él narra la historia de un bicho verde suelto por las calles de Tudela y que todo aquel niño, adulto y mayor que sale de su casa se lo puede tragar. Entonces, la piel de estas personas pasa a ser verde y tienen que ir al hospital para que les curen. Pero, al mismo tiempo que la gente está en el hospital, los sanitarios, a los que ella llama ‘Héroes con Bata’, intentan buscar una pócima blanca que cure a todos los enfermos y permita a los demás salir a la calle.
“Mi hijo lo entendió superbien y eso le ha permitido llevar genial el confinamiento”, asegura Lizuain.
La tudelana dio un paso más en su iniciativa y grabó el cuento en un audio que compartió con los padres de los compañeros del colegio de su hijo, quienes le animaron a no quedarse ahí y poder hacer una edición en papel con ilustraciones.
“Con cuatro cartulinas que tenía en casa y unas bridas lo escribí y lo dibujé y lo volví a pasar”, apunta, a la vez que señala que la historia de su bicho verde llegó a otros padres de países tan diversos como Alemania y Australia.
DE SU CABEZA, AL PAPEL
El empujón definitivo para dar el paso a la edición en papel se lo dio una compañera de su grupo de deporte quien le propuso ayudarla esta labor.
“Fue entonces cuando me puse en contacto con gente que pudiera orientarme y hablé con el escritor ribero Pepe Alfaro, quien enseguida se prestó a ayudarme”, asegura, a la vez que apunta que, desde el principio, tenía claro que los posibles beneficios de la venta de su obra irían a fortalecer al bueno del cuento: el Hospital Reina Sofía de Tudela.
Pero Alfaro no fue el único que se unió a la causa. También lo hizo Ricardo Ruiz, amigo de Lizuain y profesor de Bellas Artes en Jaén. “Le comenté la idea y se prestó a hacer todas las ilustraciones originales para que el cuento saliera adelante”, expone. Ahora, tras ver el resultado final en formato digital, reconoce que “ha quedado precioso”. “Las ilustraciones son muy coloridas. Ha quedado un cuento maravilloso que muestra claramente qué es lo que está pasando”, añade.
Algo en lo que también coincide Alfaro. “Creo que va a quedar un libro realmente bonito. Es muy ameno y está hecho con muchísimo cariño”, asegura el escritor, que llevó a cabo la supervisión del mismo para universalizarlo y adecuar el lenguaje. “Estaba muy centrado en Tudela y hemos decidido hacerlo más extensible”, afirma.
BUSCANDO COLABORADRES
Ahora, en apenas mes y medio, el libro ya está listo para enviar a la imprenta. Por ello, los promotores están buscando particulares o empresas que quieran colaborar para sufragar los gastos de la impresión o quieran hacer su aportación a la causa. Para ello han habilitado una cuenta de correo electrónico con el fin de que los interesados se pongan en contacto con ella por este canal (elcuentodelcoronavirus@gmail.com).
Su intención es realizar una primera tirada de 500 ejemplares, aunque todavía no hay fecha de puesta a la venta.
Según apunta Lizuain, la idea es poner un precio módico y adaptado al bolsillo de cualquiera para que “haya una venta masiva y se puedan recaudar más donativos”. “Siempre me ha gustado ayudar a los demás. Mi madre lleva 25 años trabajando en la sanidad y lo único que quiero es que salgamos de esta crisis y que los sanitarios tengan su material para que nos puedan seguir atendiendo”, apunta Lizuain, quien espera que el final de su cuento se convierta en realidad y pronto se encuentre esa pócima en forma de vacuna que sirva para derrotar a ese malvado llamado Coronavirus.