Sucesos
El yihadista que asesinó a tres hombres en campos de Navarra y Lleida se enfrenta a prisión permanente
Las familias de las víctimas de Tudela y Ribaforada solicitan la pena máxima para Allal el Mourabit, que huyó a Francia tras los crímenes


Publicado el 03/09/2026 a las 05:00
Allal el Mourabit, el yihadista detenido en Francia por haber asesinado a tres hombres en campos agrícolas de Tudela, Ribaforada y Vilanova de la Barca (Lleida) entre finales de 2023 y principios de 2024, se enfrentará a la pena más grave que contempla el Código Penal: la prisión permanente revisable. Es la condena que solicitan las familias de las dos víctimas navarras, mientras que la Fiscalía pide 21 años por el asesinato de Tudela y 29 por el de Ribaforada, por el añadido del robo del coche. El acusado, de 56 años y natural de Marruecos, se encuentra en prisión provisional desde que fue arrestado en marzo de 2025 en Beziers (Francia), donde se escondía tras haber huido de España, después de una compleja investigación de la Guardia Civil, Policía Nacional y Mossos d’ Esquadra.
Casi dos años antes, El Mourabit se encontraba en libertad vigilada en Vitoria tras cumplir una condena de tres años de prisión impuesta en 2018 por enaltecimiento yihadista y adoctrinamiento. Pero en septiembre de 2023 se arrancó la pulsera geolocalizadora que debía llevar puesta, la arrojó a un parque de la ciudad, e inició una huida por zonas rurales que le llevó hasta la Ribera de Navarra. Dos meses después, se produjo el primer crimen, el de Tudela.
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El 22 de noviembre, entre las 12.20 y 18.20 horas, El Mouratib se hallaba en los alrededores de un olivar de la zona de Gardachales. Por allí pasaba Pedro María Oyón Villahermosa, un funcionario de sanidad recientemente jubilado de 68 años, casado y con dos hijas. Según expone en su escrito de acusación su familia, representada por la abogada Magdalena Gómez, la víctima había salido a caminar por la Vía Verde del Tarazonica, como era su costumbre. Cuando se encontraba en el olivar, propiedad de un conocido, el acusado le atacó “con mucha agresividad, sin mediar provocación y de manera sorpresiva”, tal y como relata el escrito de Fiscalía. Le asestó numerosas cuchilladas y le causó la muerte de manera inmediata,
El siguiente crimen lo perpetró en Ribaforada un mes después, el 21 de diciembre de 2023. José Luis Aguado Martínez, de 80 años, casado y con dos hijos se encontraba aquel día labrando el huerto con su motoazada cuando apareció el acusado hacia el mediodía. Según destaca la fiscal, se acercó hasta él “de manera violenta y sorpresiva”, y le propinó fuertes golpes en la cabeza que le causaron la muerte casi inmediata. El abogado de la familia, David Modrego, subraya en su escrito la “indefensión” que padeció el fallecido ante un ataque “brutal”. A continuación, el acusado sustrajo el Opel Astra rojo con el que la víctima se había desplazado hasta el huerto y huyó de nuevo.
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El coche apareció a los diez días en un paraje de Lleida. Allí, dos semanas después del asesinato de Ribaforada, se produjo el tercer crimen. Ramón Rosell, de 84 años, se encontraba podando unos árboles frutales de Vilanova de la Barca (Lleida), cuando el acusado lo mató con la propia tijera de podar. Posteriormente, robó el coche a la víctima, otro Opel Astra, en este caso gris, y huyó hacia Francia. Tras una ardua investigación, fue detenido en Beziers, Francia. Tres años después, al acusado le esperan tres juicios con jurado popular, ya que los tres crímenes se han instruido y se juzgarán por separado.
NO HA QUERIDO DECLARAR EN TODA LA INSTRUCCIÓN
El acusado fue extraditado a España después de su detención en Francia y el 25 de abril de 2025 fue conducido ante la magistrada del Juzgado de Instrucción nº 3 de Tudela, que se ha encargado de dirigir las investigaciones de los dos crímenes cometidos en Navarra. El entonces detenido se negó a declarar durante su primera comparecencia y no lo ha hecho en todo este tiempo. La principal prueba contra él es el ADN, que lo sitúa en los tres asesinatos. Durante estos meses, el acusado ha sido sometido a una pericial psicológica para la elaboración de un informe de imputabilidad, una prueba que determina si una persona es o no responsable de sus actos. De su resultado, las acusaciones entienden que sí lo fue y que no procede aplicarle atenuante alguna en caso de condena.