El asesino que fue grabado en Azagra

El cerco de la Guardia Civil para dar caza a Mourabit, acusado de tres crímenes en Tudela, Ribaforada y Lleida, se estrechó tras conectar el ADN de los escenarios con el nombre del yihadista huido en Francia

Análisis del vehículo hallado en Francia por parte de la Guardia Civil
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Análisis del vehículo hallado en Francia por parte de la Guardia Civil
Análisis del vehículo hallado en Francia por parte de la Guardia Civil

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Carmen Remírez

Actualizado el 15/05/2025 a las 08:32

La Guardia Civil nunca tiró la toalla en la búsqueda del asesino de agricultores. Un equipo fijo de 20 investigadores integrado por agentes de la Policía Judicial de Navarra y de la Unidad Central Operativa (UCO) de Madrid se ha dejado las pestañas repasando decenas de miles de reseñas policiales y avisos ciudadanos.

Uno de los instructores indica a ojo que sí, que eran muchísimos, “filas y filas de Excel” que comprobaban uno a uno en busca del rastro de un hombre de tez morena, varón, originario del Magreb, que pernoctaba al raso o en casetas a la vera del Ebro en Navarra, entre Cárcar y Tudela. 

“Hasta los restos de hogueras en las zonas de huertas hemos estado mirando”, aclara. En una huida desesperada y violenta, la Policía Nacional, la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra sostienen la hipótesis de que asesinó a tres hombres entre noviembre de 2023 y enero de 2024. Dos de las muertes sucedieron en Navarra y la tercera tuvo lugar en Lleida. A dos de ellos les robó el coche. Fue arrestado en marzo de 2025 en Beziers (Francia). En esos 14 meses, el trabajo de hormiguita de los investigadores ha ido dando sus frutos. Desde abril, se encuentra en prisión en Tudela a la espera de juicio. En el cara a cara con los guardias civiles que lo sacaron de su escondrijo, se mostró impasible. “Ni se derrumbó ni negó que hubiera sido cosa suya. Miraba sin más. Como si la cosa no hubiera ido con él”.

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El cerco de la Guardia Civil para dar caza a Mourabit, acusado de tres crímenes en Tudela, Ribaforada y Lleida, se estrechó tras conectar el ADN de los escenarios con el nombre del yihadista huido en FranciaDN
El cerco de la Guardia Civil para dar caza a Mourabit, acusado de tres crímenes en Tudela, Ribaforada y Lleida, se estrechó tras conectar el ADN de los escenarios con el nombre del yihadista huido en Francia

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A la Guardia Civil no le cabe duda de que sí va. Su ADN lo sitúa en los escenarios clave. “Hay mucho trabajo de análisis en laboratorio, de limpiar muestras, y también muchísimo trabajo de campo, entrevistas, rastreos, comprobaciones”, cuenta este instructor. Relata la historia desde el principio, tras conocerse el crimen de Ribaforada. Al recibir el aviso del hallazgo en un polígono industrial de Lleida del coche robado al agricultor muerto, la Guardia Civil, que había emitido el aviso para dar cuenta cuanto antes de la localización de ese Opel Astra, pide a los agentes que extremen la precaución. “Aparece el coche robado y les pedimos que trabajen muy muy bien, que está relacionado con una muerte violenta”. Especialistas de Criminalística expresamente desplazados para ello logran extraer perfiles genéticos de la palanca de cambios o el reposacabezas, pero todavía no hay nombres sobre la mesa.

La historia se complica a los pocos días con la conexión de los crímenes navarros con una tercera muerte violenta en un huerto frutal de Vilanova de la Barca (Lleida), y posterior huida del asesino en el coche de la víctima, otra vez un Opel Astra, esta vez gris. En su recorrido, el asesino escapa de un control policial y cruza a Francia. Existe una imagen suya a su paso por un peaje de Andorra, pero de mala calidad. El punto de inflexión llega con el hallazgo de este coche a muy pocos kilómetros de Beziers, en Francia. Estaba en la reserva de combustible , por lo que la teoría de la Guardia Civil es la de que vio que iba a quedarse sin gasolina. No se arriesgó a repostar y allí dejó tirado el coche. Fue clave para conectar los crímenes de Ribaforada y Lleida, así como para extraer con nitidez su huella genética. “En este análisis sí aparece un perfil único que hace match (es el mismo) con uno de los que hemos limpiado en el coche huido en Ribaforada”.

El estudio de esos genes en el laboratorio de una universidad de Santiago de Compostela va poco a poco volviendo más nítida al huido. Se trata de un hombre de origen magrebí, con ojos oscuros y piel marrón. Una unidad de Madrid especializada en perfilación suma también sus conocimientos. “Nos habla de una personalidad esquiva y violenta, con cierto conocimiento para sobrevivir por sí mismo, quizá nociones militares”.

Con esos datos, los investigadores volvieron de nuevo sobre las miles de reseñas recopiladas en el Excel y comprobaron a pie cientos de casetas y huertas, preguntando y repreguntando por algún incidente con un individuo que encajara en ese perfil. Lo encontraron en dos episodios, claves para desenmarañar la madeja. El primero, la ‘okupación’ puntual de una caravana sin ruedas utilizada a modo de cobertizo o caseta en una finca de Cárcar. “El testigo nos comentó que vio que habían entrado dentro y estando allí volvió a encontrarse con el hombre, que al parecer regresó porque se había olvidado algo, unas gafas. Medio discutieron y el testigo vio cómo llevaba un machete. También una especie de zurrón o maleta, lo que hacía encajaba con lo que buscábamos”. El análisis de la caravana llevó a la obtención de ADN de Mourabit en un destornillador, ubicándolo sin duda en el lugar y en posesión de un arma blanca.

Más importante todavía fue la entrevista con la dueña de una finca en Azagra, que en esas mismas fechas había referido la presencia de un árabe agresivo en su propiedad. Al preguntarle por lo ocurrido, los agentes obtuvieron por fin una imagen muy nítida de esa persona. Grabado por la cámara del telefonillo de la propiedad, se aprecia su mirada, su rostro anguloso, vestido con un gorro. Fue enviada al teléfono móvil de la propietaria. “Hay sistemas de videovigilancia actualmente que conectan la cámara del lugar con el móvil del dueño, y puedes ver desde el teléfono lo que pasa en tu portal, en tu tienda o, como en este caso, en tu finca”. 

La mujer conservaba el pantallazo y el programa policial de reconocimiento facial que asoció Mourabit con esa mirada aguileña grabada en Azagra terminó de desatascar meses de comprobaciones. Faltaba su arresto. Consultada la juez titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Tudela, los agentes certificaron que el ADN y el nombre de Mourabit era el mismo hallado en los escenarios. Lo lograron de forma discreta: accedieron al de familiares suyos residentes en Vitoria (lo tomaron del pomo de una puerta, de saliva o de un vaso, sin que los susodichos se percataran), asociando al 100% su ADN con el hallado en el lugar de los crímenes.

Avisada la Policía francesa, esta tenía localizado al sospechoso en un entramado de viviendas con numerosa población de origen árabe, muy cerca de la catedral de Beziers. El 25 de marzo, sobre las 8 de la mañana, resultó detenido. Hasta ahora no se conoce su versión. Se ha negado a declarar.

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