Bullying
"Sara no pudo más, pidió ayuda y ésta llegó, pero no fue suficiente"
La familia de la menor cirbonera fallecida solicitó este lunes una revisión del sistema de atención a las víctimas de acoso en una concentración que reunió a 2.000 personas


Actualizado el 10/03/2026 a las 09:10
Más de 2.000 personas se dieron cita este lunes en la plaza de los Fueros de Cintruénigo para participar en la concentración en recuerdo de Sara Jiménez Jiménez, cirbonera de 17 años que falleció el pasado 27 de febrero. Una muerte que la familia de la joven achaca al acoso que, según indica, comenzó cuando tenía 12 años, “tanto dentro como fuera del entorno escolar, así como en las redes sociales”.
Sara nació en Ucrania en el año 2008, siendo criada desde los 18 meses junto a su hermano por la familia cirbonera Jiménez Jiménez. Cursó Educación Infantil y Primaria en el colegio público Otero de Navascués de Cintruénigo para, posteriormente, iniciar sus estudios de Secundaria en el IESO La Paz de esta villa ribera.
Según apunta la familia, el acoso al que fue sometida desde los 12 años motivó que tuviera que ser atendida en centros de salud mental de Navarra.
Esta situación se prolongó hasta que fue trasladada en 4º de la ESO a un centro formativo de Barcelona, donde a su vez era atendida en un centro privado por problemas psicológicos “motivados por el acoso sufrido”.
Sara regresó a Cintruénigo en 2025 para continuar con sus estudios en el grado de Dependencia del Centro Integrado Politécnico (CIP) ETI de Tudela, pero nuevamente tuvo que ser ingresada en el centro de salud mental de Navarra, donde falleció el 27 de febrero.
Practicaba gimnasia rítmica, tocaba la trompeta, y era aficionada a la pintura, pero su gran pasión era cantar, siendo miembro de la Escuela de Jotas Aires del Alhama de Cintruénigo. Además, era voluntaria en ANFAS (Asociación Navarra en Favor de Personas Con Discapacidad Intelectual).


"EL COMIENZO DE UNA LUCHA"
En una plaza de los Fueros de Cintruénigo abarrotada, Leyre Mediavilla Jiménez y Sandra Alduán Ayala, prima y tía de Sara, respectivamente, leyeron un manifiesto en nombre de la familia.
En él, relataron cómo la joven “sufrió callada durante mucho tiempo para no preocupar a sus padres hasta que un día no pudo más y pidió ayuda”. “Pero la ayuda, aunque llegó, no fue suficiente”, indicó la prima de Sara.
El relevo ante el micrófono lo tomó la tía de la joven fallecida, quien afirmó contundente que “el acoso no es cosa de niños”. “Según datos del Gobierno de Navarra, el 46% del alumnado reconoce haber acosado a otros compañeros; un 60% de los estudiantes ha presenciado acoso; y el 54% ha sufrido algún tipo de acoso escolar”, reseñó Alduán, quien destacó que “detrás de los números hay vidas”.


Seguidamente, Alduán pidió “que nadie vuelva a mirar hacia otro lado”. “Pedimos que las administraciones públicas actúen con urgencia. Que revisen los protocolos escolares. Que mejoren los sistemas de atención sanitaria en salud mental. Y que reformen las leyes para proteger realmente a las víctimas. Porque ahora mismo hay niños y niñas que están sufriendo y que esperan ayuda”, dijo.
“Que nadie piense que esto termina hoy. Esto no es un final, sino el comienzo de una lucha por la dignidad de nuestros hijos para que sean libres y auténticos, por la justicia, y para que ningún menor vuelva a sentirse solo frente al acoso”, apuntó la tía de Sara.
Tras la lectura del manifiesto se pudo escuchar por la megafonía de la plaza una canción compuesto en homenaje a la joven, titulada El eco de Sara, escrita por Nerea Abete Landa ‘Mia Project’.
Finalmente se guardó un minuto de silencio.
La concentración, convocada por la familia y amigos de la joven cirbonera, contó con la adhesión, entre otros, del Ayuntamiento de Cintruénigo, cuya corporación asistió a la misma con su alcalde, Óscar Bea, al frente.

