¿Ladrones o dormidos?: "Tardamos entre 15 y 20 minutos en despertarlos”

Dos jóvenes fueron enjuiciados este jueves 15 de enero en Pamplona acusados de haber robado en tres viviendas de Corella. En la última casa fueron arrestados mientras dormían

La Guardia Civil traslada al juzgado a uno de los detenidos
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La Guardia Civil traslada al juzgado a uno de los detenidosGUARDIA CIVIL
La Guardia Civil traslada al juzgado a uno de los detenidos

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Carmen Remírez

Actualizado el 16/01/2026 a las 07:46

El juzgado de lo Penal nº 2 de Pamplona enjuició este jueves 15 de enero a dos jóvenes acusados de entrar a robar en tres viviendas de Corella. Fueron arrestados en la última, profundamente dormidos. Ellos niegan los robos y aseguran que se encontraban en un estado de somnolencia muy profunda por haber ingerido pastillas y alcohol. 

La situación la precipitó un vecino de Corella a primera hora de la mañana del 17 de agosto de 2024. Acudió a una vivienda familiar donde guardan aperos de labranza y herramientas, pero no pudo entrar, halló atrancada la puerta. La Guardia Civil de la localidad andaba tras la pista de unos ladrones que esa noche habían accedido al menos a una casa por un balcón y forcejeado con su inquilina, de 90 años. 

Según el atestado policial, los agentes consideraron que los responsables de ese robo eran los dos jóvenes que dormían en dos camas del piso de arriba de esta vivienda cuya puerta no se podía abrir, merced a la colocación de un tope o jardinera, y que usaban para dormir, “una casa okupa”, según definieron. Su sueño era tan profundo que tardaron “entre 15 y 20 minutos en despertarlos”, y llamaron al servicio médico para ver si se encontraban bien. Los sanitarios así lo indicaron. En esa habitación, bajo el cuerpo de uno de ellos, hallaron algunos de los objetos sustraídos en la vivienda asaltada de la mujer mayor. Fueron detenidos e ingresaron en prisión provisional.

Este jueves y ante la juez los dos arrestados negaron los hechos, aseguraron que ellos se encontraban en un muy mal estado debido a la ingesta de pastillas, cocaína y alcohol, y que no entraron a ninguna de las casas. Ni siquiera lo intentaron. Uno manifestó que no recordaba siquiera que la Guardia Civil lo hubiera despertado o fotografiado con flash y que recuperó la consciencia estando ya en el calabozo. “Iba tan drogado que no recuerdo nada. Estaba entre la vida y la muerte”, declaró en el juicio. El otro acusado se pronunció en la misma línea. “Estábamos fumando, bebiendo, y nos invitaron a un cumpleaños en un bar, pero me enfadé, di una patada a una mesa y me hice mucho daño en una pierna. Entonces le dije a mi colega, vámonos a casa que estoy cojo”. Según su relato, los dos acabaron durmiendo en esa vivienda ya que, al encontrarse vacía a diario (un propietario indicó que sí la utilizaban en ocasiones para que amistades pudieran quedarse esporádicamente), solían usarla varios jóvenes para dormir. Señaló que los objetos robados que fueron hallados en el lugar los habrían cogido otras personas. “Puede haber sido cualquiera”. 

Los instructores de la Guardia Civil no creen su versión y uno de los agentes trasladó en el juicio que le pareció que uno de ellos simulaba el sueño profundo en el que parecían hallarse. También apuntó al hecho de que ocultaba, durmiendo boca abajo, algunas joyas u objetos de valor. En su declaración, el agente que firmó el atestado señaló que en la cama de uno de los hombres fue hallado un pasamontañas, misma prenda que portaba el ladrón que trató de robar el anillo a la nonagenaria atracada en su cama. Este joven había sido detenido hacía unas semanas por un robo en una casa de otra localidad ribera durante el que llegó a meterse en la cama de la inquilina, una mujer mayor. 

En su escrito de acusación previo al juicio, la Fiscalía pedía para ellos 7 y 6 años de cárcel, respectivamente, por los delitos de robo con violencia en casa habitada y robo con fuerza en las cosas en casa habitada. 

La defensa de uno de ellos esgrimió su afectación por el consumo de drogas desde la adolescencia, pero el médico forense descartó que ese hecho haga imposible que hubiera cometido los robos y recoge en su informe que la afectación provocada por los tóxicos ingeridos fue leve. “Esto no es un estudio sobre la trayectoria de esta persona, sino sobre un delito concreto”. El hijo de la mujer asaltada relató el miedo profundo de su madre desde entonces a los ruidos o a dormir sola. También añadió que no han logrado recuperar todo lo robado.

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