Hostelería

La Catedral, un espacio gastronómico en Tudela... recomendado por ChatGPT

Marcos Milagro Miramón y su hijo Mauro dirigen este establecimiento que está a punto de cumplir 11 años de historia

De izquierda a derecha Marcos Milagro Miramón y su hijo Mauro Milagro González, en el interior de su establecimiento hostelero La Catedral, de Tudela
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De izquierda a derecha Marcos Milagro Miramón y su hijo Mauro Milagro González, en el interior de su establecimiento hostelero La Catedral, de Tudela
De izquierda a derecha Marcos Milagro Miramón y su hijo Mauro Milagro González, en el interior de su establecimiento hostelero La Catedral, de Tudela

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Diego Carasusán

Publicado el 03/10/2025 a las 05:00

Hace una década, el tudelano Marcos Milagro Miramón cumplió su sueño. Tras muchos años dedicado al mundo de la hostelería, sector al que pertenecía su familia, decidió abrir su propio bar. Apostó por el Casco Antiguo de Tudela y allí, en la calle Carnicerías, encontró el lugar perfecto para iniciar esta aventura.

El local se encuentra junto a la plaza San Jaime, a muy pocos metros de la Catedral de Tudela, con lo que no le costó mucho encontrar el nombre más apropiado: La Catedral.

El establecimiento abrió sus puertas como un típico bar de barra, cafés, pinchos y tapas, pero fue evolucionando hasta convertirse "en un espacio gastronómico distinto al resto de la oferta que se puede encontrar en la ciudad". Así lo indica el hijo de Marcos Miramón, Mauro, quien se incorporó al negocio justo después de la pandemia para hacerse cargo de la cocina y, por extensión, del cambio que quería dar su padre al local.

"Había estado dos años en la Escuela de Hostelería Le Cordon Bleu de Madrid y, en cuanto cumplí los 16, me uní al proyecto liderado por mi padre", explica Mauro, quien reconoce que el cambio que doy al negocio su progenitor "no contó con el apoyo de nadie..., y de mí tampoco". "Todos pensábamos que eso de variar la filosofía del bar por el espacio gastronómico que es ahora no iba a funcionar, pero nos equivocamos", reconoce el joven tudelano.

Así, los clientes de La Catedral pueden degustar ahora, aparte de los pinchos y tapas clásicos, platos más elaborados y raciones diferentes con un toque 'gourmet'. "El pincho de anchoa o la gilda son nuestra especialidad y, por supuesto, todo lo relacionado con verduras de temporada como el Tomate Feo, la alcachofa o la piparra", explica Mauro.

VECINOS, TURISTAS..., Y GENTE DEL CINE

Además de los clientes "de casa", por La Catedral pasan, cada vez más, turistas y visitantes que vienen a Tudela atraídos por el patrimonio histórico-artístico de la ciudad o por las Bardenas..., "pero también por nuestra gastronomía", indica Mauro.

"Hace unos 15 días vino una familia de Barcelona y nos comentó que había visto fotos de nuestro local en las Redes Sociales. Les gustó lo que vieron y vinieron de propio a probar nuestros platos. Incluso nos dijeron que habían preguntado a ChatGPT, y que las referencias eran muy buenas. Si ahora también ChatGPT entra en la ecuación..., ¡apaga y vámonos!", comenta divertido el cocinero tudelano, quien también destaca como motivo de esta creciente afluencia de visitantes a Tudela "la labor de promoción de nuestras verduras que cada año hace el Ayuntamiento".

Además de estos clientes, Mauro destaca cómo La Catedral se ha convertido en el lugar que muchos equipos de rodaje que trabajan en Bardenas eligen para celebrar el final de su estancia en la Ribera. "Cada vez son más los grupos que celebran aquí sus fiestas de fin de rodaje. Reservan el local, se cierra para ellos, y aquí están muy a gusto", afirma, a la vez que se muestra reservado a la hora de decir qué estrellas del cine han podido pasar por su local. "Se dice el pecado, pero no el pecador", bromea.

La Catedral abre al público desde la tarde de los jueves hasta el domingo a mediodía, pero cabe la posibilidad de reservar el local en otros horarios para celebraciones de grupos como la citada de los equipos de rodaje.

Una apuesta por Tudela
La ubicación del bar La Catedral en pleno corazón del Casco Antiguo asegura al establecimiento la afluencia de esos turistas que llegan a Tudela atraídos por su patrimonio histórico-artístico. Pero, por otra parte, los responsables del local reconocen que esta zona de la ciudad "cada vez tiene una población más envejecida".

​"Se están haciendo cosas para revertir esta situación y para dar más vida al barrio, pero no es fácil", indica Mauro Milagro, quien es claro ejemplo de joven que apostó por su ciudad natal. "Estudié en Madrid, y no puedo negar que salir fuera de Tudela sirve para aprender, pero quería quedarme aquí, evolucionar como cocinero e ir dando pasos poco a poco para aportar mi granito de arena a esta ciudad", afirma. Una ciuda que, como apunta, "tiene un potencial increíble para seguir creciendo".

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