Comercios
Dados y Kuroi, las dos tiendas tudelanas con presencia internacional y esencia de barrio
Beatriz Blanco Ariza dirige estos locales de ropa infantil y juvenil adaptados a las nuevas tendencias, continuando el legado que su madre inició en 1969


Publicado el 12/09/2025 a las 13:01
Beatriz Blanco Ariza, tudelana de 57 años, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Zaragoza. Trabajó durante décadas como arqueóloga, profesora de Secundaria y bibliotecaria en distintas ciudades de Aragón y Navarra. Sin embargo, en el año 1999 decidió cambiar los estantes de libros por los de ropa.
Actualmente, es copropietaria de los locales de moda infantil y juvenil Dados y Kuroi, ubicados en el 16 y 14 de la calle Barrio Verde de la capital ribera. “Soy hija de comerciantes, es algo que llevo en la sangre”, señala Blanco.
EL VALOR DE ROSARIO
Y es que la historia comienza con una apuesta de su madre, Rosario Ariza Bozal. Abrió una tienda de ropa para niños en 1969, al ver una oportunidad tras el baby boom. Bautizada como Romy, la ubicó en la avenida Santa Ana del barrio de Lourdes de Tudela. “Ella se atrevió a emprender en tiempos de Dictadura, cuando se suponía que las mujeres debían quedarse en casa”, explica Blanco con orgullo.
Además, recalca que “creó una empresa con la calidad de una tienda de capital, pero la cercanía de un local de barrio en una época de familias numerosas y dificultades económicas”. “Logró formar tal vínculo con sus clientes que, prácticamente a diario, me siguen parando por la calle para preguntarme por ella”, añade.
Ya en 1989, Ariza, siempre apoyada por su marido Miguel Blanco Urinicia, abrió Dados, su segundo local. Una década después, tras jubilarse, decidió pasarle el testigo a Beatriz y a sus otros dos hijos, Javier y Pedro.
EL TERCER LOCAL
Tras años a cargo de ambas tiendas, la regente detectó una necesidad de diversificar. “Los adolescentes no querían comprar en el mismo lugar en el que se vende ropa para bebés”, cuenta la propietaria.
Por ese motivo y porque “Dados se estaba quedando pequeña”, adquirieron el local anexo. Fundaron Kuroi -jóvenes en griego clásico- enfocado en un público de 10 a 18 años. “Había que darle un lavado de cara, así que aprovechamos la superficie para darle forma a una tienda con otro enfoque: pintura más llamativa, música o modelos expuestos de manera que ellos puedan verla por su cuenta”, detalla la propietaria, quien lo considera “una apuesta por la personalidad junior, la cual marca una distancia con la infantil”.
Romy, que hasta entonces había funcionado simultáneamente con Dados y Kuroi, cerró sus puertas hace tres años. En la actualidad, Blanco es la cara visible del primero, centrado en ropa de calle, ceremonial y de comunión hasta la talla 8-10. Mientras tanto, su prima Itziar Ariza Carcavilla, está al frente del segundo.
Ambos tienen un horario de 10 a 13 horas y de 16.30 a 20 horas, a excepción de los domingos y los lunes por la tarde. Además, cuentan con “servicio online 24/7 desde hace 6 años y una importante presencia en todas las redes sociales”, indica Blanco.
UNA FILOSOFÍA CLARA
Es precisamente ese canal el que les ha permitido llegar a un público más amplio. Cuentan con clientes de numerosos puntos de España, e incluso intercontinentales. La regente atribuye ese éxito a que “trabajamos marcas de artesanía nacional de primer nivel, que destacan por su calidad, diseño y precio razonable. Desde mi punto de vista, lo español tiene una esencia distintiva y una inspiración especial”. Por otro lado, la propietaria también menciona “colaborar con algunos proveedores internacionales, especialmente de países nórdicos, que utilizan algodones orgánicos tan cómodos como respetuosos con el planeta”.
Son esos dos elementos los que, para Blanco, definen la filosofía de Dados y Kuroi: “Mantener el medio ambiente y apostar lo máximo posible por el producto español”.
"Vender es un arte de seducción"
A pesar de haber dejado el mundo de las Letras hace más de dos décadas, Blanco afirma “estar enamorada del acto de comunicar, cosa que hago día a día en la tienda”. De hecho, le gusta explicar su trabajo con una frase que una vez escuchó de un compañero de sector de Pamplona: “Vender es un arte de seducción”, entendiéndolo como ese trato personal donde el cliente “se deja guiar por nuestra experiencia, y confía en nuestra honestidad y trayectoria”, apunta. Precisamente, esa capacidad de conectar con el comprador es la que, para ella, “distingue al comerciante del empresario”.
No obstante, la propietaria se muestra pesimista con la evolución del mercado: “Ojalá me equivoque, pero mi sensación es que no habrá un relevo generacional para las pequeñas tiendas”. “La gente joven no tiene la misma costumbre de entrar a los locales, y todo apunta a que la tendencia seguirá en esa dirección”, cuenta.
La regente piensa que “cuando mis hermanos y yo nos jubilemos, lo más probable es que Dados y Kuroi cierren sus puertas”. Sin embargo, hasta que ese día llegue, Blanco tiene claro que “mantendremos la esencia de comerciantes que nos caracteriza, esa que llevamos en el ADN”.