Hostelería
Paco Cazorla Expósito, un 'Ritual' hostelero en Tudela
El impulsor de bares de Tudela como El Rincón de Paco, De Bellota y el Ritual recuerda su extensa trayectoria en hostelería forjada con esfuerzo y superación


Publicado el 22/08/2025 a las 12:14
Paco Cazorla Expósito, de 58 años, procedente de Madrid, aunque lleva residiendo en Navarra cuatro décadas. Actualmente regenta el bar Ritual de la capital ribera que hace esquina en el número 22 de la céntrica calle Gaztambide Carrera. Sin embargo, cuenta con una extensa trayectoria en el sector hostelero.
Su primer negocio lo fundó en 1998 en Cadreita, municipio de origen de su esposa Idoia Ría Villanueva. Se trataba de una empresa de frutas y verduras llamada Frutas Selecta Cazorla S.L. Al tiempo, decidieron mudarse a Tudela, donde llevan viviendo más de 20 años. Ya en la capital ribera, decidió dar el salto a la hostelería, para montar El Rincón de Paco.
PRIMERO LA CRISIS…
“En 2009 compré unos locales en la plaza Alfonso Batallador del barrio del Instituto para montar un bar de 200 metros cuadrados con una gran terraza cubierta, lo que fue toda una apuesta”, explica Cazorla. “Era un negocio familiar y, a pesar de que tuvo un gran éxito inicial, la crisis nos hizo pasarlo francamente mal”, añade. Su apuesta para hacer frente a la situación consistió en ofrecer “bocadillos muy baratos, a unos 3 o 3,50 euros. "Teníamos alrededor de 25 distintos e incluíamos otras ofertas”, recuerda el hostelero. Ante una situación tan delicada, el principal objetivo era “conseguir sacar a la gente de casa, tanto por ellos como por nosotros, que veníamos de hacer una importante inversión”, cuenta. Además, destaca con orgullo la importancia de su esposa y de su hija, Rocío Cazorla Ría, a la hora de sobreponerse a las dificultades. “Gracias a ellas, y a base de trabajo y esfuerzo, conseguimos salir adelante”, apunta el hostelero. A día de hoy, aunque el negocio sigue en activo, se encuentra alquilado.
En enero de 2017, una vez pasada la tormenta, el hostelero decidió emprender una nueva aventura y abrir el bar Ritual. “Los inicios fueron complicados, y muchos me decían que el local se encontraba en tierra de nadie, pero yo me enamoré de esa esquina. Tenía mucho tráfico de gente, y confié en que un pequeño bar de tapeo podía funcionar, inspirándome en los de Andalucía, que considero que tienen un alma y una esencia especiales”, rememora Cazorla.
Sus especialidades son los huevos rotos, que heredó de El Rincón de Paco, la tortilla de patata y las recomendaciones de chef -como gambas al ajillo, alcachofas fritas con jamón ibérico, chistorra de Navarra o carrillera estofada-. Asimismo, cuentan con una amplia carta que incluye alrededor de 60 pinchos, además de bocadillos, ensaladas o platos combinados. “Apostamos por ingredientes conocidos, del día a día, pero con nuestro toque de variedad y materia prima de calidad”, comenta el hostelero. Abre todos los días de 7.30 a 23.30 excepto los domingos. Asimismo, cuenta con un equipo de mañana y otro de tarde, sumando un total de 9 trabajadores. Entre ellos Dayron Díaz González. “Empezó de cero conmigo hace 16 años, llegando a ser encargado en El Rincón de Paco y, actualmente, en el Ritual. Es mi mano derecha. A día de hoy es difícil encontrar trabajadores como él en este sector”, destaca el gerente.
… Y DESPUÉS LA PANDEMIA
Tras el éxito de su actual negocio, fundó justo en la esquina de enfrente, en el número 3 de la avenida Zaragoza, el bar De Bellota. Fue en enero de 2019, con ayuda de su socio Alberto Ochoa Fernández -a quien le traspasó por completo dicho local en 2024-. “Tuvimos muy mala suerte, porque un año después de abrirlo llegó la pandemia, y había que hacer frente a las deudas bancarias, pero sabía que con confianza y dedicación se podía salir adelante”, señala Cazorla.
En ese momento, prácticamente por casualidad, tuvo una idea. “Estaba aplaudiendo a los sanitarios en el balcón cuando vi en la calle a los repartidores de una cadena de comida rápida. Pensé que si ellos estaban trabajando, yo no podía quedarme en casa como si nada”, explica. Tras consultarlo con su gestoría, juntó su coche, la moto de su socio y la de su hija, y empezó su negocio de pedidos a domicilio. “No dábamos abasto. En gran parte nos salvó la papeleta”, menciona el hostelero. Por otro lado, esta experiencia le hizo conocer Tudela de una manera distinta. “En vez de seguir confinados pudimos volver a trabajar, por lo que estábamos entretenidos. Además, conocimos la ciudad completamente desierta, lo que fue una imagen impactante”, detalla.
“EL RITUAL SE QUEDA”
Cazorla tiene claro que, cerca de cumplir los 59 años y tras décadas en el sector, se siente “mayor y sin energía para continuar mucho más tiempo”. Además, cuenta que su hija “no está interesada en heredar el negocio”. Sin embargo, ha decidido que “el Ritual no puede irse conmigo”. A pesar de no saber con certeza quién va a regentar el local tras su marcha, considera que “aún tiene potencial, ya que está en un buen lugar y cuenta con una base de clientes”. Además, sus años de experiencia le han enseñado que “con cariño, buen producto y dedicación, el éxito está asegurado”.