Piden cárcel a tres policías forales por la agresión a un detenido en calabozos
La fiscal pide de 2 a 2,5 años de prisión por un delito contra la integridad moral y otro de lesiones por unos hechos ocurridos en Tudela


Publicado el 02/08/2025 a las 05:00
La Fiscalía pide 2 años y 6 meses de prisión para un agente de la Policía Foral y 2 años para otros dos compañeros por la agresión a un detenido que se encontraba en los calabozos de la comisaría de Tudela. También pide que los tres sean inhabilitados para empleo público de 2 a 3 años como autores de un delito contra la integridad moral y otro de lesiones.
Los hechos que llegarán a juicio próximamente duraron dos minutos. La fiscal relata que sobre las 9.01 horas del pasado 12 de febrero, el policía que se enfrenta a mayor pena entró en la celda en la que estaba sentado el arrestado. Cuando este fue a incorporarse, “lo empujó y lo obligó a sentarse” con intención de “humillarle”. En esa posición comenzó a propinarle una serie de golpes en la cara con el puño cerrado, para después “zarandearlo y darle sucesivos golpes”.
La agresión fue presenciada por otro policía foral que se encontraba en la celda y que no solo no trató de impedirla sino que “se separó del detenido sin interesarse por las lesiones ni brindarle ninguna ayuda ni asistencia”.
A continuación, sigue la fiscal, el primer policía agarró de las piernas al detenido y “lo arrastró hasta dejarlo caer al suelo”, acción para la que contó con la ayuda de un tercer policía que tampoco trató de impedir los golpes. Con el detenido en el suelo y boca abajo, el primer policía “le aprisionó el cuello con su rodilla” y le propinó cinco golpes en la cara mientras el tercero colaboraba colocando una de sus rodillas entre las dos piernas del arrestado, que fue engrilletado. La fiscal destaca que así se impidió toda defensa por parte del agredido, “cuya indefensión y humillación se vieron incrementadas al ser engrilletado por la espalda, pese a que en ningún momento había agredido a los policías”. Terminada la agresión, lo dejaron en el calabozo tendido en el suelo, boca abajo y sangrando por la boca, “sin prestarle ningún tipo de ayuda ni asistencia”.
La acusación particular, ejercida por el abogado José María García Elorz, reclama 3 años de prisión por un delito de torturas. Y destaca en su escrito que el agredido padece la enfermedad mental de Gilles de Tourette, patología que le ha llevado estar detenido en numerosas ocasiones, por lo que al menos uno de los policías lo conocía.