Fiestas
Cuarto encierro de fiestas de Santa Ana en Tudela 2025: toros de camuflaje
El cuarto encierro de las fiestas se cerró con dos heridos leves con diferentes abrasiones
Actualizado el 28/07/2025 a las 18:03
Aprenderse el nombre de los pelajes de los toros es tanto o más difícil que dominar la tabla periódica de los elementos químicos.
Para el común de los mortales, el toro es negro, la vaca es blanca, y el cabestro..., mitad y mitad. Pero para aquellos que se saben el Cossio de la A a la Z, eso es poco menos que un sacrilegio, ya que el abanico de colores de los astados es más largo que la lista de los reyes godos.
Por eso, señor lector, le propongo un juego. Contemple las fotos que acompañan a estas líneas correspondientes al encierro de este lunes y diferencie en ellas a los toros de los cabestros (pista: los mansos suelen llevan un cencerro colgado al cuello).
Fácil, ¿no? Pero ahora viene el gran desafío. ¿Podría decirme la denominación de cada astado según el color de su pelo? Déjelo. Le entiendo. Es misión (casi) imposible.
Así pues, no fue de extrañar que muchos de los mozos que corrieron el encierro no supieran si habían cogido asta de toro bravo o estaban dándolo todo ante un inofensivo manso.
Y es que la ganadería de Toropasión presentó sobre el asfalto tudelano a seis morlacos con un pelaje tan peculiar que parecían estar camuflados entre los cabestros.
UN TORO ES UN TORO
Curiosamente, cuando alguien trata de pasar desapercibido es cuando más se le ve. Y algo así les ocurrió a los toros de este lunes. Porque aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Y el toro que es bravo lo es independientemente del color de su piel (valga esta última parte de la frase para ver si aprenden algunos).
Aquellos morlacos que tenían intención de hacer mal destacaron sobre los que iban de comparsa, y los mozos anduvieron atentos.
Por ello la carrera terminó, como las tres anteriores, con un parte sin heridos de consideración y con solo dos atenciones por cuestiones leves. Estas fueron las que los voluntarios de Protección Civil realizaron al zaragozano P.M.A., de 25; y al vecino de Lodosa M.M.R., de 24, ambos aquejados de diferentes abrasiones en distintas partes del cuerpo tras caer sobre el asfalto de la avenida de Zaragoza -como no podía ser de otro modo- el aragonés; y en el callejón, el citado mozo navarro.
CARRERA RÁPIDA Y LIMPIA
La manada salió rápida desde los corrales de la calle Frauca y subió a buen ritmo la Cuesta de la Estación para ingresar en la Camino Caritat, punto donde se encontró con el primer grupo numeroso de corredores.
A lo largo de esta calle, los morlacos se fueron partiendo en dos secciones, con un grupo cabecero donde estaban cinco toros y uno más retrasado donde otro bravo se mezcló con dos cabestros.
Quien más quien menos recordó entonces aquel legendario aviso que se oyó por la megafonía de un pueblo de la Ribera en fiestas que rezaba así: “¡Atención, atención! Van dos vacas..., ¡y una es toro!”. Permítanme que no les desvele en qué pueblo pasó esto..., porque los de Ribaforada se enfadan mucho.
En esta ocasión, no hizo falta aviso, porque para entonces los corredores ya se habían dado cuenta del ardid de los astados y no cayeron en la trampa. Así pues, y quitando los citados heridos y alguna que otra caída por el camino, la carrera de los de Toropasión se cerró con una marca oficial de 2 minutos y 46 segundos siendo un encierro rápido, limpio y, sobre todo..., muy colorido.

