Bares

El Bar Charela de Tudela, del carbón del abuelo a las hamburguesas del nieto

Ibán Royo Orte regenta este bar, ubicado en un local de la avenida del Barrio de Lourdes, que su abuelo abrió en 1958 como carbonería

En el centro, Carmen Orte Cacho, junto a sus hijos Jhezabel e Ibán Poyo Orte, en el interior del Bar Charela de Tudela
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En el centro, Carmen Orte Cacho, junto a sus hijos Jhezabel e Ibán Poyo Orte, en el interior del Bar Charela de Tudela
En el centro, Carmen Orte Cacho, junto a sus hijos Jhezabel e Ibán Poyo Orte, en el interior del Bar Charela de Tudela

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Diego Carasusán

Publicado el 28/03/2025 a las 05:00

Primero fue una carbonería, luego una tienda de ultramarinos y, finalmente, el bar que hoy, con el nombre de Charela, abre sus puertas cada día en la avenida del Barrio de Lourdes de Tudela.

Ese local, inicialmente bautizado con el nombre de Casa Cervera, tiene su origen en 1958, siendo una de las primeras bajeras comerciales que el Padre Lasa habilitó en esta zona de la ciudad. Este jesuita promovió la construcción de viviendas en el Barrio de Lourdes con el objetivo de ofrecer una solución habitacional al creciente número de obreros que por aquel entonces proliferaron en la ciudad.

Y allí llegó Bonifacio Poyo, quien ocupó el citado local abriendo su negocio de venta de carbón y leña. La carbonería dejó paso a la tienda de ultramarinos, y esta al bar, siendo sustento tanto de Bonifacio; como de su hijo Eduardo; y de su nieto, y actual propietario Ibán Poyo Orte. Ibán dirige ahora el negocio, con el apoyo de su hermana Jhezabel y su madre, Carmen Orte.

“El relevo entre las tres generaciones fue algo natural. Así como mi padre se crió entre las botellas del bar y luego se hizo cargo de él, del mismo modo crecí yo detrás del mostrador”, explica Ibán, quien se siente orgulloso de estar al frente de uno de los establecimientos más longevos de su Barrio de Lourdes.

LAS HAMBURGUESAS, SU PRINCIPAL RECLAMO

Esta longevidad es uno de los factores que explican la clientela tan fiel que tiene el Charela. “Así como los dueños del bar ya sumamos tres generaciones, también tenemos clientes de tres generaciones”, indica Ibán, quien también destaca la variedad de procedencias de aquellos que acuden a su bar atraídos por una variada carta en la que destacan sus hamburguesas.

“Las hamburguesas están muy de moda ahora, pero nosotros llevamos haciéndolas más de una década y, actualmente, son casi un símbolo del Charela”, explica el hostelero tudelano, quien apunta que otras de las especialidades de su bar son las rabas o las gambas gabardina.

Toda su carta se puede degustar en el local o en su terraza, o también se puede pedir para llevar. El horario de apertura del Charela es, todos los días a excepción del martes por descanso semanal, desde las 7 a las 22.30 horas entre semana, y desde las 7 a las 00.30 horas los fines de semana.

UNA POSIBLE CUARTA GENERACIÓN

Ibán mira al futuro con optimismo e, incluso, cree que el Charela puede sumar una cuarta generación familiar al frente del negocio. El protagonista de este hito podría ser su sobrino Imanol, hijo de Jhezabel, “quien tiene curiosidad e interés”.

“Me haría ilusión que esta tradición tuviera continuidad, pero reconozco que no es fácil encontrar relevo porque es un trabajo muy esclavo, donde se meten muchas horas, y quita mucho tiempo para estar con la familia”, explica Ibán.

El día que Antonio Resines vio al Real Madrid en el Charela

El Bar Charela se encuentra en plena avenida del Barrio de Lourdes, una de las vías más transitadas de Tudela.

Ello se debe a que en esta calle se encuentra el colegio de la Anunciata y, justo frente al bar, el Cine Moncayo.

La cercanía de este cine, donde cada año se celebran la Muestra y el Festival Ópera Prima, ha hecho que el Charela haya sido visitado por un buen número de personalidades del mundo de la gran pantalla.

El propietario del bar, Ibán Poyo Orte, recuerda especialmente cuando el veterano actor Antonio Resines acudió a su local tras haber presentado una de sus películas en el Cine Moncayo..., para ver en la televisión el partido que estaba jugando el Real Madrid.

“Es un seguidor acérrimo del equipo y no quería perderse el encuentro. Así que vino al bar y se puso a verlo como un cliente más”, explica Ibán, quien recuerda que “estuvo muy cariñoso con todos aquellos que le reconocieron, pero les dijo que durante el partido quería estar tranquilo y que durante el descanso y al final atendería todas las peticiones de fotos y autógrafos que le hicieran”.

Además, este año, y por cuarta ocasión, ante la puerta del Bar Charela ha paseado la reina Letizia, invitada de honor a los ciclos de cine organizados en el Moncayo. “Ella nunca ha venido al bar, pero muchos de aquellos que la acompañan en sus desplazamientos sí. Después de estos años de visitas a Tudela, los miembros de su equipo ya conocen cómo trabajamos y, como lo hacemos bien, repiten”, explica Ibán.

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