Hostelería
Eva III, el bar de Tudela que completa una trilogía 'de película'
El establecimiento, ubicado en la céntrica calle Eza, está regentado por los hermanos Marianín, Eva y Maite Galindo Peralta


Actualizado el 04/11/2024 a las 09:23
El Bar Eva III de Tudela tiene nombre de película. Quizás por ello no sea casualidad que el establecimiento se encuentre en la céntrica calle Eza, conocida popularmente como Cuesta del Regio en recuerdo del afamado cine que se encontraba en esta vía.
Los protagonistas de esta particular película son los hermanos Marianín (60 años), Eva (56) y Maite (44) Galindo Peralta quienes, como en toda superproducción hollywoodense que se precie, tiene un lema grabado a fuego: ‘En el Eva III..., come como en casa’.
Esta es la máxima que rige el modo de trabajar de los tres hermanos para dar el mejor servicio de desayunos, almuerzos, comidas y meriendas, para tomar tanto en el interior del local, como en su terraza, o para llevar.
SIN GLUTEN
Son muchas las especialidades que salen de la cocina del Eva III pero, desde hace 15 años, una de las características que distinguen a este establecimiento tudelano es la amplia oferta de productos sin gluten que ponen a disposición de sus clientes.
“Fue durante unas fiestas de Tudela cuando vino una clienta y nos preguntó qué podía comer ya que era celíaca. Por aquel entonces, hace 15 años, nosotros no sabíamos ni qué era eso”, recuerdan los hermanos, a quienes aquella situación les hizo replantear su oferta. “A los tres nos encanta comer, y nos pusimos en la piel de aquella chica pensando en todas las dificultades que debía tener para poder comer fuera de casa algo adecuado para ella”, explicaron.
Ahora, prácticamente toda la oferta culinaria del Eva III tiene su versión sin gluten, algo que ha convertido a este bar en un referente en Tudela. “Hay muchas personas que en verano, en sus viajes a la costa desde el Cantábrico al Mediterráneo o viceversa, buscan por Internet lugares donde parar a comer en los que haya oferta sin gluten..., y nos encuentran a nosotros. Paran en Tudela, comen en el Eva III, y siguen su viaje, incluso llevándose comida para el camino. Y como les gusta, a la vuelta de sus vacaciones..., ¡vuelven a parar!”, indican los hermanos Galindo Peralta.
DE SALÓN RECREATIVO...
Fueron sus padres, Mariano Galindo y Tere Peralta, quienes dirigieron la primera película de esta trilogía hostelera allá por el año 1975.
Fue entonces cuando el matrimonio abrió las puertas de la primera Eva en la calle La Higuera, en la antigua zona de bares de El Tubo de Tudela.
Aquel establecimiento, que tomó el nombre de la segunda hija de la pareja, fue un salón recreativo bautizado como Futbolines Eva Mogollón.
Había futbolín, máquina flipper y una sinfonola donde sonaban, una y otra vez, canciones de Abba con su mítica Chiquitita o de Sandro Giacobbe con su Jardín Prohibido. Y se servían bocatas y refrescos mientras, pronto, empezaron a llegar al local máquinas de videojuegos más modernas.
“Ya entonces, los chavales se sentían como en casa, siendo nuestros padres fieles a esa filosofía que nosotros mantenemos”, destacan los hermanos Galindo Peralta.
...A BAR
A finales de 1976, poco antes de la incorporación al negocio de su primer hijo Marianín, el salón recreativo se transformó en bar, manteniendo algún videojuego y ampliando la oferta culinaria a pinchos y tortillas de infinidad de variedades.
Entonces empezó a destacar el famoso champiñón de la Eva, tanto en pincho, como en ración, como en bocata de tortilla. Tal fue el éxito del champiñón que se convirtió en el logo del negocio que todavía hoy perdura.
Durante aquellos años 70 el Tubo estaba lleno de bares de pinchos y chiquiteo.
Eran otros tiempos de los que los hermanos guardan algunas anécdotas como aquella que cuenta cómo en una de las ventanas del local que daba a la sede de la peña Los Camastrones “pusimos canarios y los niños venían a ver a los polluelos cuando nacían”. “Al tiempo, Sanidad nos obligó a quitarlos”, explican, a la vez que recuerdan divertidos “aquel ya mítico póster de un travesti de espaldas que también suscitó mucha admiración”.
Ese bar estaba empapelado de décimos de lotería en honor a Rafael de Miguel, un vendedor que entregaba en el bar aquellas series que no tocaban.
EVA II, NONSTOP 24 HOURS
En 1986, a solo 80 metros del primer local, abrió las puertas el Bar Restaurante Eva II.
La oferta gastronómica se amplió sirviendo desayunos, almuerzos, menú del día, cazuelicas y una carta de comida tradicional casera.
“Durante las fiestas patronales no había respiro. Aquello era un nonstop 24 hours”, recuerdan los hermanos. Los almuerzos se unían con el vermut, este con las comidas, y las comidas con las cenas, dando paso a la marcha nocturna..., y otra vez a empezar.
Tal fue el éxito de este local que, durante más de 4 años, la familia habilitó un solar ubicado enfrente donde se abrió el llamado Chiringuito.
‘Bien comido y bien servido quien a Mariano ha conocido’ rezaba el eslogan publicitario radiofónico que se emitía por aquel entonces.
El Eva I y el Eva II convivieron abiertos durante 3 años, cerrando el primero sus puertas en 1989.
LA LLEGADA DEL EVA III
Pero como cuando una puerta se cierra, otra se abre, en 1995, y con la incorporación de Eva al negocio familiar, la familia inició un nuevo proyecto con la apertura del actual Bar Eva III en la calle Eza, que tomó el relevo gastronómico de los anteriores locales, ya que el restaurante Eva II pasó a ser únicamente bar de copas.
Maite se unió a sus hermanos Marianín y Eva en 1999.
El fallecimiento en 2011 de su padre, Mariano, dejó a los tres hermanos al frente del negocio, con la inspiración y fuerza de su madre Tere todavía muy presente.
La llegada de la pandemia de Coronavirus en 2020 llevó a los hermanos a cerrar el Eva II y centrar sus esfuerzos en el actual local, “donde todavía vienen a diario algunos de aquellos primeros clientes que teníamos en el salón recreativo”.
Y es que los tres hermanos, junto a la empleada Vanesa Pedroso Barriobero, siguen trabajando para que el lema de ‘Come como en casa’ siga siendo la máxima del Eva.
Una máxima que también defienden los primos Claudia -hija de Eva- y Juan Pablo -hijo de Marianín-, quienes echan una mano en el bar y pueden convertirse en la tercera generación en el negocio familiar.
“El secreto de nuestro éxito es que hemos sabido congeniar muy bien entre los tres hermanos y, sobre todo, que siempre hemos tenido presente que, ante todo, somos eso..., hermanos”, destacan los Galindo Peralta.

