Urbanismo
La plaza Coscolín llega al 60% de ejecución con 5 de sus 24 VPO ya vendidas
La rehabilitación integral de esta zona del Casco Antiguo de Tudela concluirá a finales de este año con un coste de 9,7 millones de euros


Publicado el 10/06/2024 a las 20:15
La rehabilitación integral del entorno del Horno de Coscolín, en el Casco Antiguo de Tudela, iniciada en verano del 2022 y que incluye la creación de una plaza pública de 1.000 metros cuadrados y cuatro nuevos edificios con un total de 24 Viviendas de Protección Oficial (VPO) en régimen de compraventa, estará concluida a finales de este año. Así lo anunció este lunes la vicepresidenta tercera y consejera de Vivienda, Juventud y Políticas Migratorias del Gobierno foral, Begoña Alfaro. En estos momentos, “este proyecto de regeneración urbana está muy avanzado y llevamos ya ejecutado más del 60% de la obra”, indicó, al tiempo que puso de manifiesto que, del total de viviendas previstas, “12 ya se han puesto a la venta, de las que ya hay vendidas cinco”.
Y es que, como explicó, este proyecto que lleva a cabo el Ejecutivo foral a través de la sociedad pública Nasuvinsa, y que supone una inversión de 9,7 millones de euros -el 96% aportado por Nasuvinsa y el 4% restante por el Ayuntamiento”-, tiene como objetivos fundamentales “atender la demanda de vivienda pública en Tudela”, además de “revitalizar el entorno del Casco Antiguo de la ciudad”. Aunque la idea inicial era destinar la mitad a alquiler, en marzo de 2023 se anunció que, finalmente, todas serían de compraventa para dar respuesta a la demanda preferente existente.
En concreto, las VPO se distribuyen entre los 4 edificios ya citados situados en las calles Pontarrón 7 y 9; San Antón, 16 y 24; y plaza Vieja, 6. “Hay 16 viviendas de tres dormitorios , 6 de dos dormitorios y 2 de un dormitorio, y dos de los edificios ya están terminados”, explicó Idoia Zabalza, responsable de la sección de vivienda de Nasuvinsa. Su superficie oscila entre los 46 metros cuadrados, las más pequeñas, y los 84 metros cuadrados, las de mayor tamaño. Además, se construye un garaje de 22 plazas y trasteros.
El precio de estos pisos , como afirmó, oscila entre los 96.000 y 160.000 euros, dependiendo de su tipología. En los primeros puestos a la venta, quienes deseen adquirirlos tienen la posibilidad de poder acogerse a la subvención del Gobierno de Navarra para vivienda protegida. Las 12 VPO restantes se ofrecerán “a las personas interesadas que figuren inscritas en el censo de solicitantes de vivienda protegida y las que, en su caso, no resulten adjudicadas, serán ofertadas por Nasuvinsa mediante venta directa, como se ha hecho con las 12 iniciales”, informaron desde el Gobierno de Navarra. Destacaron las “altas prestaciones de aislamiento” de las fachadas de los edificios cuyos pisos tendrán la calificación energética A, suelo radiante, sistema individual de aerotermia, pavimentos de gres porcelánico, ventilación mecánica con recuperador de alto rendimiento o carpintería exterior de aluminio, entre otras prestaciones.
ARBOLADO Y ASCENSOR URBANO
En su visita a las obras que se llevan a cabo, Begoña Alfaro recordó que el Ejecutivo foral retomó este proyecto de reurbanización del entorno de Coscolín en 2017 “poniendo fin a 20 años de bloqueo en proyectos de este calibre”.
Acompañaron a la consejera, además de Zabalza, el edil de Urbanismo de Tudela, el regionalista Zeus Pérez; los portavoces de Contigo Tudela y PSN, Eneko Larrarte y Olga Chueca; el arquitecto tudelano Curro Blasco, redactor del proyecto y director de las obras: Yolanda Garbayo, gerente de Garbayo Chivite Construcciones, adjudicataria de los trabajos; y los arqueólogos Juanjo Bienes y Óscar Sola, entre otros.
Todos ellos hicieron un recorrido por las viviendas y la nueva plaza, que tendrá cuatro accesos a través de pasajes peatonales desde las calles Pontarrón, San Antón, Mediavilla y Plaza Vieja. Para su urbanización se va a emplear losa y adoquín en el pavimento, así como jardineras, bancos y árboles de gran porte.
Como se recordará, el proyecto también contempla la instalación de un ascensor urbano con el fin de salvar el desnivel con la calle San Antón. Además, en los bajos de los edificios hay “dos locales muy pequeños y uno de unos 170 metros cuadrados, en el que mostró interés el Ayuntamiento y parece que se lo va a quedar”, dijo Zabalza. Zeus Pérez señaló que no se ha concretado aún un uso para el mismo.


EL MURO ISLÁMICO HALLADO, INTEGRADO EN EL GARAJE
El muro de sillares de época islámica, posiblemente fechado a principios del siglo X, y que fue hallado hace más de un año dentro de los trabajos arqueológicos realizados en la zona de las obras por Juan José Bienes y Óscar Sola, de EIN Arqueología, fue integrado en el proyecto. En concreto, ha quedado a la vista en su localización original, en el garaje de los edificios de viviendas junto a la calle Pontarrón.
Como explicó Curro Blasco, es el hallazgo “más notable” de los encontrados, “y fue petición de Príncipe de Viana” mantener ese muro, que se queda integrado en el garaje y protegido, respetando así su conservación”.
Es un garaje previsto inicialmente con 24 plazas, y que finalmente cuenta con 22. “Con los restos del muro islámico aparecidos ha habido muchos condicionantes y, realmente, ha sido muy difícil encajar las plazas ya que el espacio es muy contenido”, apuntó Idoya Zabalza.
Además, la vitrina acristalada que se anunció en su día para albergar otros restos hallados de interés se va a ubicar en un espacio situado en la calle San Antón, próximo a la fuente del mismo nombre y junto al ascensor urbano que se está instalando para superar el desnivel con la citada calle.
En esta vitrina, las persona que pase por el lugar podrán contemplar elementos recuperados como un suelo de canto rodado del siglo XVII, 2 o 3 tinajas del siglo XVIII, fustes de columna o piedras de molino, entre otros.