Tudela da la bienvenida a su nuevo obispo Florencio Roselló Avellanas

La Catedral de la capital ribera acogió este domingo una eucaristía oficiada por el propio Roselló a la que asistieron más de 500 personas

Fotos de la toma de posesión del nuevo obispo de Tudela, Florencio Roselló, este domingo en la catedral.
Fotos de la toma de posesión del nuevo obispo de Tudela, Florencio Roselló, este domingo en la catedral.BLANCA ALDANONDO

Diego Carasusán

Actualizado el 28/01/2024 a las 20:17

“Aquí comienza una nueva vida para mí”. Con estas palabras se presentó este domingo en la Catedral de Tudela el nuevo arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela Florencio Roselló Avellanas (Alcorisa, Teruel).

Más de 500 fieles le dieron la bienvenida en la seo de la capital ribera después de que el día anterior hubiera sido ordenado arzobispo de Pamplona y tomara posesión de la diócesis. Este sábado hizo lo propio en Tudela y ofició su primera eucaristía ostentando un cargo en el que ha sustituido al ya arzobispo emérito Francisco Pérez González.

Roselló, de 62 años, llegó a la Catedral de Tudela acompañado por los vicarios generales Miguel Larrambebere y Carlos Ayerra.

Antes de entrar en el templo, fue recibido en la plaza Vieja por representantes de la corporación municipal, con su alcalde Alejandro Toquero al frente; miembros del cabildo catedralicio, encabezados por el deán, Sergio Álava; y mandos de las fuerzas y cuerpos de seguridad que operan en la Ribera (Policía Nacional, Foral y Municipal de Tudela; Guardia Civil; y Ejército del Aire-Acuartelamiento de Bardenas).

POR LA PUERTA DE SANTA MARÍA

Roselló accedió a la Catedral cruzando la puerta de Santa María y se dirigió a la capilla de la patrona Santa Ana para rezar ante el Sagrario. Posteriormente, entró en la sacristía para prepararse. Una vez dispuesto, presidió una procesión que le llevó hasta el altar mayor a través de la vía sacra del templo.

Los bancos dispuestos ante el altar no fueron suficientes para acoger a los citados más de 500 fieles presentes, y muchos de ellos tuvieron que seguir la ceremonia de pie. Entre los asistentes se encontraban familiares de Roselló y miembros de la Orden de la Merced (Mercedarios) a la que él pertenece.

La ceremonia comenzó con la intervención de Carlos Ayerra quien, como secretario general de la diócesis, leyó ante los presentes la bula del Papa Francisco con el nombramiento de Roselló como obispo de Tudela.

Tras sus palabras, el repique de campanas anunció esta toma de posesión, al mismo tiempo que subían al altar varios fieles para saludar a Roselló “en representación del pueblo de Dios”. Estos fueron: Ana Gracia Lapuente, Jesús Gómez Saso, Begoña Zubizarreta Murga, Carlos Gorrindo Manero, y Juan Moya Rubio.

Por su parte, la representante de la parroquia de la Madre del Buen Pastor de Tudela, Conchita Garasa, leyó la primera lectura; la segunda correspondió al presidente de la Congregación de Santa Ana, Agustín Albo; y el Evangelio, al deán Sergio Álava.

CONOCER LA RIBERA

Florencio Roselló Avellanas comenzó su homilía destacando “dos detalles que quedarán en mi memoria a partir de hoy”. “El primero es que esta es la primera celebración que hago como obispo; y el segundo es esta hermosa catedral, que visito por primera vez y que es de Santa María la Mayor, quien también es titular de mi pueblo, Alcorisa..., con lo que esta Catedral ya ha empezado a ganarme el corazón”, apuntó, a la vez que reconoció que “ni en el más remoto de mis sueños pensé estar hoy aquí y vestido de esta manera”.

“Este recién estrenado ministerio que he comenzado puede ofrecer dudas y vacilaciones, pero vuestra presencia me da tranquilidad y seguridad”, indicó Roselló a unos fieles a los que pidió “ayuda para ser el obispo que esta archidiócesis necesita”. “No dudéis en hablarme, escribirme y contactar conmigo. Necesito sentiros cerca”, dijo.

Roselló se ofreció ante los presentes “a trabajar para que la archidiócesis de Pamplona y Tudela sea una sola sociedad, acogiendo sus diferencias y sus distintos puntos de vista”. También mostró su intención de “conocer esta Iglesia Diocesana, en la cual está esta zona de la Ribera, y así amar y querer a la Ribera”. “Quiero conocer a sus sacerdotes, a sus consagrados, a sus comunidades, a los laicos, y a los que no creen y no vienen a misa... La calle es para todos y allí nos encontramos”, apuntó.

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