Salud
Ana Campillo: “La pandemia nos ha enseñado que la atención 100% presencial no es necesaria”
La nueva gerente del Área de Salud de Tudela afirma que la pandemia servirá para optimizar procesos como el de la atención presencial y añade que hay consultas que pueden gestionarse telefónicamente en beneficio de médicos y pacientes


Publicado el 15/03/2022 a las 06:00
El 14 de marzo de 2020, el Gobierno de España aprobó la declaración del estado de alarma ante la pandemia de coronavirus. Este lunes, 14 de marzo de 2022, dos años después de aquel día, fue la primera jornada de trabajo de Ana Campillo Arregui (Tudela, 1980) como nueva gerente del Área de Salud de Tudela (AST).
Licenciada y doctora en Medicina por la Universidad de Zaragoza, Campillo está especializada en el ámbito del conocimiento de enfermedades digestivas y hepáticas, labor que ha ejercido como médico en el Hospital Reina Sofía de Tudela desde 2009.
Desde este lunes es la encargada de liderar la transición hacia la era postpandemia tras dos años en los que el AST ha registrado 29.112 contagios con 251 fallecidos.
Acostumbrada a estar en su consulta, en permanente contacto con los pacientes..., ¿cómo está asimilando este cambio?
Mi idea es mantener cierta actividad asistencial en mi consulta de Digestivo, ya que creo que es importante seguir en contacto con los pacientes para detectar posibles problemas que pueda haber.
Su perfil médico contrasta con el más técnico de su predecesora, Ana Beamonte, quien llegó al cargo de gerente del AST desde el campo de los Recursos Humanos.
Tanto Ana Beamonte como el anterior gerente, José Ramón Mora, tenían un perfil más técnico. Ambos sentaron las bases de la gestión profesionalizada con la que contamos ahora en el AST. Con mi llegada a la gerencia lo que se está buscando es girar un poco la visión hacia aspectos más clínicos y asistenciales para, una vez pase la pandemia, avanzar en temas claves como la integración entre la Atención Primaria y el Hospital Reina Sofía. En cualquier caso, tanto perfiles como el mío, más de carácter médico, como esos relativos a la gestión son necesarios en el equipo directivo del AST y, por ello, Ana (Beamonte) continuará en él desde su anterior puesto de jefa del Servicio de Profesionales.
¿Cómo ha respondido el AST en estos dos años de pandemia?
Esta crisis ha supuesto un terremoto a todos los niveles, pero creo que tanto sanitarios como la sociedad en general podemos sacar pecho de cómo se ha respondido ante esta situación excepcional.
Ahora toca retomar todos aquellos proyectos que la pandemia obligó a paralizar hace 2 años.
Eso es. Por ejemplo, uno de los proyectos que estaban en cartera era el servicio de rehabilitación domiciliaria que, obviamente, se tuvo que paralizar. También la realización de espirometrías en los centros de salud que ya se han retomado. Tenemos que recuperar esos proyectos e iniciar otros.
Hace breves fechas los sindicatos de la Comisión de Personal del Servicio Navarro de Salud reclamaron mejoras laborales para una plantilla que aseguraron que está agotada tras la pandemia.
De esta crisis vamos a salir más fuertes, pero todo hay que tomarlo con la prudencia de saber que hay sectores profesionales en los que el cansancio después de dos años de pandemia ha hecho mucha mella. En el ámbito sanitario, ha habido servicios del Hospital Reina Sofía a los que, más allá de la primera ola, les ha tocado menos de cerca, pero otros, sobre todo la Atención Primaria, han estado expuestos de forma continua.
La saturación en la Atención Primaria ha generado muchas quejas por parte de los pacientes.
Los médicos de Primaria tienen como objetivo recuperar entre un 60 y un 70% de consultas presenciales del total de pacientes que tengan, y en el AST ya hemos alcanzado este mes el 57%. Una de las cosas que nos ha enseñado la pandemia es que no hay que volver a una atención 100% presencial porque no es necesaria. Por ejemplo, hay cuestiones como la notificación de los resultados de una prueba que se pueden resolver telefónicamente. Y en cuanto a la accesibilidad, sabemos que hay problemas para contactar en horas puntas, sobre todo de 8 a 8.30 horas, y estamos en proceso de mejora. Pero también es cierto que, cuando se logra comunicar con el centro de salud, el 73% de los usuarios consiguen una cita para ser atendidos en menos de 24 h.
Fue portavoz de la Plataforma Ribera por la Sanidad Pública y ahora es la nueva gerente del AST. ¿Cómo se ven las cosas desde el otro lado de la pancarta?
No considero que sea pasarse al otro lado. Más bien lo veo como un cambio de ámbito para trabajar por lo mismo: la sanidad pública.
Una de las quejas recurrentes de la Plataforma era el aumento de las listas de espera. Según los últimos datos, actualmente hay en lista de espera 4.532 personas, frente a las 3.292 del año pasado.
Si trabajas mucho en las consultas vas a tener una lista de espera muy importante, pero eso no quiere decir que estés viendo tarde a esos pacientes. Por ejemplo, una persona que es derivada por su médico a una consulta al hospital entra en lista de espera, pero el dato a considerar es el de las personas que esperan fuera de la ley de garantías. Sabemos que tenemos que trabajar en este tema que, por otra parte, está muy concentrado en determinadas especialidades. Casi el 50% de las listas de espera corresponden a Rehabilitación-Raquis y Cardiología, que es donde tenemos el mayor déficit de personal.
¿Qué se puede hacer para conseguir y mantener a esos médicos?
Debería existir un calendario de Ofertas Públicas de Empleo (OPE) más frecuente, algo que se ha corregido en los últimos años. Para mayo se espera que se resuelva una de Primaria, y entre inicio y final de verano, llegarán las de las distintas especialidades médicas. Luego está el reto de mantener a esos profesionales. Muchos son de Pamplona y Zaragoza y, en cuanto tienen ocasión, se trasladan a sus ciudades de origen. Lo positivo es que contamos con muchos profesionales jóvenes, que tienen muy reciente su proceso de formación y especialización, y que están muy motivados y con ganas de trabajar.
Otro caballo de batalla del AST son las derivaciones a Pamplona.
Hay patologías que requieren ser atendidas en otro centro, pero también hay que recordar que somos un hospital con una cartera de servicios muy superior a otros de nuestro tamaño. Cada vez ofrecemos la posibilidad de hacer aquí más pruebas para evitar desplazamientos, pero siempre habrá casos que precisen de derivaciones.
La externalización a centros privados es otro tema recurrente.
El objetivo es asumir con recursos propios todo lo que se pueda, pero la prioridad es dar respuesta al paciente y, cuando no dispones de medios, esa es una opción.


“Tudela tendrá un tercer centro de salud, pero no a corto plazo”
La llegada de la pandemia hace dos años paralizó algunos de los proyectos que el Área de Salud de Tudela tenía en cartera y que ahora, bajo la gerencia de Ana Campillo, es preciso retomar y culminar.
¿Cómo van las obras de reforma del centro de salud Santa Ana de Tudela?
El objetivo es que las obras estén terminadas en otoño y, para final de año, que el Servicio Normal de Urgencias vuelva a integrarse en este ambulatorio para final de año.
El otro centro de salud de Tudela, el de Gayarre, también requiere de una reforma y ampliación.
Es cierto. Estamos a la espera de que el arquitecto nos presente un plan para valorar la idea de derribar el antiguo seminario y ver qué posibilidades de edificación tendríamos en el lado sur de la parcela.
¿Considera que es necesario que Tudela cuente con un tercer centro de salud?
Sí, pero no a corto plazo. La prioridad en Tudela es redimensionar los dos centros de salud que ahora tiene.
Se apunta al barrio de Lourdes como el lugar de ubicación de ese futuro tercer centro de salud.
Más que en el barrio de Lourdes, yo creo que debería construirse en la zona del Instituto o en Gardachales, ya que el desarrollo urbanístico de Tudela irá por ahí. Además, hay que tener en cuenta criterios de proximidad del barrio de Lourdes con el actual centro de Santa Ana.
El que sí tiene ya fecha de construcción es el nuevo centro de Cascante.
El proyecto deberá estar terminado este mismo año y las estimaciones hablan de que estará terminado para 2024.
En el ámbito del Hospital, lo más inmediato será la apertura del nuevo servicio de hemodiálisis.
Ahora estamos en fase de equipamiento y la previsión es que se pueda completar en verano para poder tener esta unidad operativa de cara al otoño.
Otro de los males endémicos del Hospital es la dificultad que existe para poder aparcar.
Al ser un centro que está fuera de la ciudad, todos los usuarios tienen que utilizar vehículo para venir y hay muchos problemas para aparcar, sobre todo en las horas centrales de la mañana. Estamos barajando distintas posibilidades. Una de esas líneas de trabajo es facilitar que la gente pueda venir en transporte público.