Voluntariado
La familia naranja
Los voluntarios de protección civil siempre están dispuestos a ayudar. Su presencia es clave en todo tipo de actos y también en situaciones de emergencia


Publicado el 06/03/2022 a las 06:00
Desde servicios que pueden parecer más triviales, como controlar eventos deportivos, conciertos, procesiones o atender a los peregrinos en la Javierada, a situaciones más complicadas o, incluso, extremas, como accidentes de tráfico, inundaciones, grandes nevadas, tormentas o búsqueda de personas desaparecidas. Y, en primera línea, ese característico color naranja de sus uniformes, los de las agrupaciones de voluntarios de Protección Civil. Un ejemplo más de ayudar a cambio de nada.
En la Ribera existen tres de estas agrupaciones: Tudela, Milagro y Cintruénigo. La de Tudela se fundó hace unos 35 años y actualmente suma 54 voluntarios. Presidida desde agosto por Íñigo Arriazu Fernández, su ámbito de trabajo es la capital ribera, aunque están disponibles para SOS Navarra si se produce cualquier emergencia en otro lugar, como ocurre con las otras dos agrupaciones. “Somos voluntarios, pero muchas veces actuamos como profesionales. Estamos entrenados para eso”, señala Arriazu.


Añade que es complicado llegar a todos los compromisos para los que les requieren, pero que, al final, con más o menos recursos, se llegan a cubrir, teniendo en cuenta que mucha gente trabaja o tiene responsabilidades familiares. “Hay que tener en cuenta que muchas cosas no se podrían hacer sin nosotros, pero nuestro pago es el agradecimiento de la gente. Un gracias vale más que cualquier dinero”, resalta.
Una idea en la que insisten también los responsables de las agrupaciones de Milagro y Cintruénigo. “ La gente nos lo reconoce, y sobre todo a partir del covid. Con un simple gracias nos vale”, apunta José Mª Cambra, de la agrupación de Milagro, fundada en 2008 y con 43 voluntarios. “Cuando empezamos, la gente no sabía quienes éramos, pero cuando luego ven lo que hacemos ya nos lo reconocen”, añade Julián Gómez Aliaga, presidente de la de Cintruénigo, creada hace 28 años y ahora con 18 integrantes.
Todos reconocen que pasan malos momentos, pero apuntan que, muchas veces, los superan gracias precisamente al apoyo y la comprensión del resto de voluntarios.

