Inundaciones

Parte del Casco Antiguo de Tudela, bajo el agua

Fue de madrugada cuando el Ebro, de forma muy rápida, empezó a aumentar su caudal y a inundar calles, bajos de negocios, sótanos y garajes

Una lancha de bomberos transita por la zona inundada ante la expectación de numerosas personas que se acercaron a ver las calles del Casco Antiguo
AmpliarAmpliar
Una lancha de bomberos transita por la zona inundada ante la expectación de numerosas personas que se acercaron a ver las calles del Casco Antiguo
Una lancha de bomberos transita por la zona inundada ante la expectación de numerosas personas que se acercaron a ver las calles del Casco Antiguo

CerrarCerrar

Jesús Manrique

Publicado el 13/12/2021 a las 06:00

6,18 metros y 2.709 m3/s. Dos cifras, la primera que fija la altura del paso del Ebro a su paso por Tudela y la segunda su caudal máximo, que pasarán a la historia por ser las más altas registradas desde que, en 2006, la CHE instaló en la capital ribera una estación para medir el aforo del río.

Y esas cifras tuvieron su fiel reflejo en el casco urbano de Tudela. Fue de madrugada cuando el Ebro, de forma muy rápida, empezó a aumentar su caudal y a inundar calles, bajos de negocios, sótanos y garajes. Sin demasiadas sorpresas, porque afectó a las mismas zonas que habitualmente, en el Casco Antiguo, pero de forma más virulenta que en ocasiones anteriores alcanzando alturas en algunas calles que superaban con creces el metro de altura.

Uno de los factores que pudo influir fue que el Ebro, entre el puente medieval y el río Mediavilla, se desbordó, algo que pocos recuerdan, y saltó a la carretera creando un pequeño cauce paralelo que fue inundando con más rapidez las calles del Casco Antiguo. A esto se sumó el habitual desborde, más lento y pausado, del Ebro por la zona del paseo del Prado.

Los vecinos del paseo de Pamplona tuvieron dificultades para abandonar sus domicilios. La Brigada de Obras y Protección Civil colocaron unas pasarelas de madera para que, al menos, pudieran salir
AmpliarAmpliar
Los vecinos del paseo de Pamplona tuvieron dificultades para abandonar sus domicilios. La Brigada de Obras y Protección Civil colocaron unas pasarelas de madera para que, al menos, pudieran salirBlanca Aldanondo
Los vecinos del paseo de Pamplona tuvieron dificultades para abandonar sus domicilios. La Brigada de Obras y Protección Civil colocaron unas pasarelas de madera para que, al menos, pudieran salir

CerrarCerrar

CORTE DEL PUENTE Y 20 CALLES

Todo esto obligó a cerrar al tráfico el puente, también la carretera del Cristo, inundada como La Mejana, y varias calles más en la zona vieja de la ciudad. Y, a partir de ahí, el agua no dejó de entrar en casas, bajeras, sótanos o negocios ante la resignación de sus propietarios, que intentaban por todos los medios reducir los daños con bombas de achique o con cubos. “Esto no lo había visto nunca”, repetían unos y otros. En total, afectó a una veintena de calles.

Un amplio dispositivo de emergencias coordinado por el Ayuntamiento, con cuerpos de seguridad, Protección Civil, Cruz Roja, Bomberos, Junta de Aguas, Brigada de Obras o sanitarios, intentó también paliar los daños, aunque poco se podía hacer ante el avance del agua, que llamó la atención de cientos de personas que se acercaron a ver las consecuencias de la crecida.

Especialmente en el paseo de Pamplona, donde el agua llegó todavía más lejos que en 2015.

Dos voluntarios de Protección Civil, por la calle Portal
AmpliarAmpliar
Dos voluntarios de Protección Civil, por la calle PortalBlanca Aldanondo
Dos voluntarios de Protección Civil, por la calle Portal

CerrarCerrar

EVACUACIONES DE VIVIENDAS

Pero, frente a esta curiosidad, también se vivieron situaciones tensas, sobre todo con vecinos atrapados en sus casas que pidieron ser desalojados por distintas razones, como los nervios debido a la situación, ser personas mayores o tener problemas de movilidad.

Bomberos y Protección Civil utilizaron lanchas para trasladarlos y también para hacer lo mismo con técnicos de empresas eléctricas en busca de averías o para inutilizar equipos por la abundante presencia de agua.

No hubo que lamentar males mayores y no se registró ningún herido.

Aunque inicialmente el pico de la riada se preveía hacia las 10 de la mañana, el agua siguió subiendo hasta las 14 horas, cuando marcó esos 2.709 m3/s y 6,18 metros de altura. Unas cifras que encajaban con la previsión de la CHE, que marcó una horquilla de entre 2.500 y 2.800, aunque en algún momento de la crecida contempló que se pudiera llegar hasta 3.200 reconociendo la “gran incertidumbre” de este episodio en el Ebro y sus afluentes.

Un vecino camina por su bajera en la calle La Parra
AmpliarAmpliar
Un vecino camina por su bajera en la calle La ParraManrique
Un vecino camina por su bajera en la calle La Parra

CerrarCerrar

PREVISIÓN DE DESCENSO

A partir de ahí, el río inició un lento descenso que a las 21 horas marcó unos datos de 2.622 m3/s y 5,98 metros. Una bajada que se notó poco a poco en las calles y edificios afectados, que continuaban con mucha agua a la espera de que el nivel bajara y de si este lunes podrán iniciar los trabajos de limpieza de sus propiedades.

El alcalde, Alejandro Toquero, afirmó por la tarde que se preveía que el nivel del Ebro fuera descendiendo “poco a poco”, y que si se seguía esa tendencia podría situarse en 2.400 metros cúbicos por segundo hacia la medianoche.

Continuar

Gracias por elegir Diario de Navarra

Parece que en el navegador.

Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

Suscríbete ahora