Obituario
Serafín Olcoz Yanguas, historiador de Fitero


Publicado el 24/05/2021 a las 07:48
Nunca es fácil redactar este tipo de líneas; cuando el dolor de la pérdida de una persona cercana es intenso, las palabras no fluyen con la serenidad deseada.
Serafín Olcoz Yanguas era un fiterano comprometido que ocupó infinidad de cargos, desde su paso por Madrid, Soria, Navarra y Aragón. En todos esos lugares había una causa común que siempre repetía con orgullo: Fitero. Hablaras con los compañeros suyos que hablaras, todos conocían bien su debilidad por y para con Fitero.
Las cuatro personas que suscribimos estas palabras tuvimos un trato cercano con Serafín que, aunque primeramente se formó y doctoró en el campo de las Ciencias, posteriormente también fue doctorado en Historia.
Serafín tiene en su haber más de una decena de libros acerca de Fitero, el antiguo Monasterio Cisterciense, San Raimundo y los templarios, el Balneario, el patrimonio local o el Valle del Alhama. En todos ellos dejaba su impronta, y su necesidad imperiosa de investigar y de encontrar nuevas claves, nuevos documentos que nadie había podido descifrar hasta la fecha. Añadamos, a su extensa lista de obras, la ingente cantidad de artículos publicados en revistas de reconocido prestigio de ámbito nacional e internacional.
A lo largo de su dilatada y reconocida trayectoria como investigador, historiador y divulgador de la historia de la Villa de Fitero, no se limitó a bucear en el pasado, en acontecimientos que tuvieron lugar hace siglos observándolos asépticamente sino que ha sido capaz de dotarlos de significación y los ha hilvanado con escrupuloso rigor, al objeto de poder encontrar nuevas pistas que ayudaran a responder a interrogantes que siempre estuvieron ahí y que, durante siglos, fueron objeto de dilatados y no siempre rigurosos debates.
Como investigador, Serafín ha sido un escudriñador nato, incapaz de desalentarse ante nada y como buen científico todo lo que aseveraba lo hacía con la demoledora prueba que así lo atestiguaba. La capacidad científica de Serafín estaba muy por encima de lo habitual.
Fruto de la tenacidad que atesoraba atrajo a Fitero a personas ilustres. Dirigió, coordinó actuaciones de teatro como la Cueva de la Mora, los Cursos de Verano de las Universidades Navarras, los memorables conciertos en Fitero de nuestra medalla de oro de Fitero María Bayo Jiménez, la revista Fitero, que él también fundó en 1980.
Serafín era la disponibilidad personificada, ya fuera la apyma, el ayuntamiento, el colegio, la biblioteca, o cualquier persona en particular que le pedía algún encargo: él lo hacía, por complicado o costoso que fuera.
Siempre, siempre, siempre, trabajó, colaboró por amor a su Fitero, sin preguntar ni pedir nada, nada, nada a cambio. Labor omnia vincit era su frontispicio. Muestra de ello, la cesión de los derechos de autor de los libros que versaban sobre Fitero al propio ayuntamiento.
Los tres exalcaldes y el alcalde que suscribimos estas letras podríamos estar hablando horas y horas, días y días de los desvelos de Serafín para con Fitero, su historia y sus gentes. Y queremos desde aquí también unirnos al dolor de su familia en estos momentos tan tristes.
Gracias a Dios, las obras que nos deja, los recuerdos que conservamos y siempre conservaremos, harán que Serafín pase a la historia como lo que fue, un fiterano comprometido con su pueblo y con sus gentes.
Por todo ello y mucho más, consideramos que la concesión por parte del consistorio fiterano de la Medalla de Oro a título póstumo a Serafín Olcoz Yanguas, es otro gesto que quedará para la historia de Fitero, esa historia con mayúsculas que tanto estudió Serafín y que la construimos entre todos. Descanse en Paz.
El texto lo escriben Manuel Fernández Andrés, Pachi Yanguas Fernández y Raimundo Aguirre Yanguas, exalcaldes de Fitero, y el actual alcalde, Miguel Aguirre Yanguas
