Medidas de seguridad

Sin almuerzos en terrazas y en la calle en las 'no fiestas' de Murchante

El Ayuntamiento tampoco permitirá comidas y cenas en el exterior ni hacer brasas en la calle. Estas medidas, recibidas de forma dispar por los bares, pretenden evitar contagios por covid-19

Sin almuerzos en terrazas y en la calle en las 'no fiestas' de Murchante
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Sin almuerzos en terrazas y en la calle en las 'no fiestas' de MurchanteBlanca Aldanondo
Sin almuerzos en terrazas y en la calle en las 'no fiestas' de Murchante

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Leyre Estévez Sonia Pérez

Actualizado el 13/08/2020 a las 06:00

El Ayuntamiento de Murchante anunció ayer que, en las ‘no fiestas’ de la localidad ribera -entre mañana, día 14, y el viernes, 21 de agosto, “no estará permitida la utilización de la vía pública ni de las terrazas de los bares para dar almuerzos, comidas y cenas, servicios que podrán darse en los locales destinados al efecto con los aforos permitidos”.


Esta medida, adoptada por el consistorio siguiendo las recomendaciones del Gobierno de Navarra, y que difiere de las llevadas a cabo en otros municipios que han vivido sus ‘no fiestas’ por la crisis del coronavirus, tiene como objetivo, según indicó el alcalde de Murchante, Luis Sancho, “evitar posibles contagios que han tenido lugar en ese tipo de reuniones en otras localidades durante las no fiestas”.


La decisión del Ayuntamiento para las fechas en las que se hubieran celebrado, de no ser por la covid-19, una de las fiestas que más afluencia reciben de todas las de la Ribera, ha originado división de opiniones entre integrantes del sector hostelero de la localidad. Mientras unos consideran adecuada la iniciativa, otros se muestran contrarios y algunos piden más apoyo por parte de las autoridades.


PARA EVITAR POSIBLES REBROTES


Dentro de las medidas anunciadas por el Ayuntamiento, cabe también mencionar que en el interior de los bares “se mantendrá el aforo máximo al 75% o 2,22 metros cuadrados por persona, y en la barra únicamente se podrá consumir guardando la distancia de seguridad de1,5 metros”. El horario de cierre del 14 al 21 de agosto será a las 12 de la noche, para bares, cafeterías, restaurantes, bares especiales, discotecas y salas de fiestas. Además, en estas mismas fechas, se prohíbe botellones y similares en la via pública entre las 12 de la noche y las 6 de la madrugada.


A estas restricciones se añade, con el fin de “no propiciar aglomeraciones en las calles”, en palabras de Sancho, la prohibición de “hacer brasas en la vía pública”. Tampoco se permitirá “sacar música a la calle ni barras para servir bebidas”, expuso el alcalde.


Cabe recordar que, desde el pasado 17 de julio, los cuartos y sociedades gastronómicas también permanecen cerrados.


Como indicó Luis Sancho, para todos los locales hosteleros se ha redactado una resolución de alcaldía específica en la que se incluyen todas las medidas. Sobre la decisión de no permitir almuerzos, comidas y cenas en las terrazas de los bares, Sancho afirmó que “tomando esta medida pueden seguir abiertos, pero, si esto se complica, se verían obligados a cerrar”.


LAS POSTURAS DE LOS BARES


La disparidad de posturas ante estas medidas municipales quedó reflejada entre los bares consultados ayer por este periódico. Por un lado están quienes aplauden la normativa, como Alba Ullate Carrascosa, responsable del bar Los Jubilados, Javier Fernández Pérez, encargado del bar Paul, o Lara Bartos, del bar García. Esta última afirmó que “lo primero es la salud y luego ya vendrán las fiestas o lo que tenga que venir”.


Por el contrario, otros establecimientos de la localidad mostraron una opinión contraria a dichas medidas, como Ignacio Martínez Berrozpe, del bar Manolete, Arturo Echegoyen Aguado, del bar Echegoyen u Óscar Ullate Sebastián, del bar Eliseo. Todos ellos coincidieron en “el alto peligro de obligar a realizar almuerzos en los interiores de los locales en lugar de hacerlo al aire libre”. “Hay un mayor riesgo en almorzar en espacio cerrado que en hacerlo al exterior”, afirmó Echegoyen.


Finalmente se encuentra un grupo de establecimientos quienes dicen no afectarles en exceso estas medidas, pero que, por su parte, solicitan una mayor empatía hacia el sector hostelero. Ejemplo de ellos es Iker Berrozpe Arilla, gerente del bar Curica, que lamenta que la implantación de estas normas pueda conllevar, en muchos casos, enfrentarse con clientes. “No somos policías y trabajando de cara al público como lo hacemos no nos favorece chocar con nuestra propia clientela, por lo que necesitaríamos algo más de apoyo por parte de las autoridades en estos momentos difíciles”, aseguró Berrozpe.

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