Consejos de expertas en confinamiento
Las hermanas Clarisas de Tudela y las Trapenses de Tulebras viven en clausura dentro de sus respectivos monasterios. Sin duda son una voz más que autorizada para aconsejar al resto de la población cómo hacer más llevadera la actual cuarentena


Actualizado el 22/04/2020 a las 06:00
Tras 39 días de confinamiento ante el avance del coronavirus, quien más y quien menos ya está sufriendo las consecuencias físicas y psicológicas de un encierro domiciliario nunca antes vivido. Durante este periodo, han sido muchos los expertos que han ofrecido sus consejos para ayudar a paliar los efectos de una cuarentena que cada día pesa más.
Pero lejos de este conjunto de especialistas que ahora abundan en los medios de comunicación hay un grupo de personas que no solo lleva confinado estos 39 días, sino que ya suma años e, incluso, décadas, encerrado: las monjas de clausura.
Dos de estas comunidades de religiosas con mayor arraigo en la Ribera son las que residen en los monasterios de la Orden de Santa Clara de Tudela (Clarisas), cuya presencia en la ciudad data de 1261 y que actualmente cuenta con 9 hermanas; y en el de Santa María de la Caridad de Tulebras, donde residen 17 religiosas de la Orden de la Trapa (Trapenses) que continúan una tradición que también se remonta a la Edad Media, más concretamente al año 1147.
SUS RECOMENDACIONES
Atendiendo a la llamada de Diario de Navarra, las citadas religiosas apuntaron algunos consejos para que la población pueda sobrellevar, de la mejor forma posible, las consecuencias de un estado de alarma que se prolongará, al menos, hasta el próximo 9 de mayo.
Desde las Clarisas de Tudela entienden que “no debe ser nada fácil para las familias vivir confinadas en sus casas”. “Establecer un orden de horarios siempre es bueno, ya que se mantiene cierta disciplina que ayuda a estar ocupados. También es recomendable aprovechar este tiempo para realizar una lectura más profunda de esta situación que ayude a dar sentido y aceptar todos estos acontecimientos que estamos viviendo, además de valorar poder estar junto a la familia”, indican.
Por su parte, las religiosas de Tulebras consideran muy importante “poder crear algo nuevo cada día para salir de la rutina inherente a cualquier situación de confinamiento”. “Es momento de vivir como dice el Evangelio: ‘Como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo’”, apuntan.
Además, la religiosas de Tulebras hacen un llamamiento a la población a aprender “la lección que la Humanidad está recibiendo y que quedará marcada en nuestra experiencia vital”. “Nos encontramos en una situación excepcional que debemos mirar con óptica de presente, pasado y, también, futuro. Debemos mirar a la tierra y sanarla, y también al cielo y abrirnos a lo trascendente. En definitiva, tenemos que asumir nuestra impotencia ante las fuerzas que nos sobrepasan y, humildemente, seguir creando y superándonos a nosotros mismos”, indican.
VENTA DE PRODUCTOS
Ninguna de las hermanas de ambas comunidades ha presentado síntomas compatibles con la infección por coronavirus, pese a lo cual han decidido adoptar algunas medidas para minimizar todavía más su contacto con el exterior. Un contacto que, hasta ahora, se mantenía a través de la elaboración y venta de distintos productos de alimentación y cosmética.
Las Clarisas se dedican a la producción de cremas para el cuidado de la piel que se elaboran utilizando diversas plantas. “Debido a la crisis hemos tenido que parar la producción y venta de las cremas hasta que, esperemos que sea pronto, todo vuelva a la normalidad”, explican las Clarisas.
Esta orden es popular por la tradición de llevar huevos a sus conventos para evitar la lluvia en determinadas celebraciones como bodas, bautizos o comuniones. “Todas ellas se han cancelado, con lo que, por el momento, no hemos recibido huevos. Todo está pendiente de la pandemia”, explican.
Por su parte, las religiosas de Tulebras han cerrado su hospedería, el museo y la tienda de venta directa de sus productos alimenticios, aunque mantienen activa la venta online a través de su página monasteriodetulebras.com.
De todos modos, y pese a todas estas precauciones, hay algo intrínseco a la actual situación que se cuela dentro de los conventos. “Nos llega esa tristeza e incertidumbre que se respira fuera, y eso nos duele”, apuntan las hermanas.
En las oraciones de las hermanas Clarisas de Tudela y las Trapenses de Tulebras están estos días muy presentes los profesionales sanitarios que se encuentran en primera línea de batalla frente al avance de la pandemia de coronavirus.
“Es admirable ver a tantos sanitarios, además de trabajadores de otros gremios, que se exponen cada día para ayudar a los demás. En los momentos de más sufrimiento es cuando se evidencia que los corazones de las personas son sensibles, que nos ayudamos y que nos sentimos más cercanos unos de otros”, afirman las Clarisas.
Por su parte, las hermanas del Monasterio de Tulebras participan en los aplausos que cada día, a las 20 horas, la población tributa a los sanitarios desde las ventanas y balcones de sus viviendas. “Unos minutos antes de la hora vamos a la iglesia del monasterio y oramos por ellos y por todos aquellos que, como ellos, han sido y son héroes anónimos. Entonces, a las 20 horas en punto, hacemos sonar las campanas como una forma de aplauso colectivo. Esto es algo que llevamos haciendo desde que se propuso tributar a los sanitarios con este gesto, y que ya forma parte de nuestro horario de cada día”, explica las hermanas de Tulebras.