La historia de las familias Montero y Elizaga con la gaita se proyecta en Estella
- El documental, producido por el Museo Etnológico de Navarra, se presenta este viernes en la casa de cultura


Publicado el 07/02/2012 a las 00:02
En la casa de cultura de Estella se proyectará este viernes (19.30 horas) el documental Los Elizaga y los Montero, dos familias de gaiteros de Estella.El audiovisual, producido por el Museo Etnológico de Navarra Julio Caro Baroja, resume en media hora la contribución que estas dos sagas han llevado a cabo durante más de cien años de historia para que el nombre de Estella siga ligado a este instrumento popular imprescindible en las fiestas de la Comunidad foral.
Veintinueve minutos de vídeo, con exactitud, que comparten ambos apellidos pero que podrían ser horas y más horas para Salvador Montero Abárzuza, la cuarta generación de gaiteros en la familia Montero, solo repasando parte de las historias que conoce de boca de su padre (Manolo Montero López) o abuelo (Jesús Montero Petit). "Hay mucho que contar y decir. La historia es muy larga", asegura Salvador Montero.
Como él dice, la gaita es algo inherente a los Montero. "Cuando nace un miembro nuevo en nuestra familia, enseguida le regalan un tambor", contó. Él aprendió a la edad de 4 o 5 años en un piso de la calle Zapatería. No se olvida de esa imagen entre las piernas de su abuelo. "Con 6 años debuté. Era el 5 de agosto de 1966. Yo llevaba el tambor y mi padre (Manolo Montero López) y mi tío (Antonio Montero López) la gaita. Luego mi padre fue quien me enseñó a tocar este instrumento de viento. Yo tenía mucha ilusión y él me empezó a llevar a muchos pueblos por España y Francia. Al mismo tiempo fui ampliando mi nivel musical. Recuerdo a mi padre todo el día escribiendo y haciendo boquillas", dijo.
Años dorados
Tampoco se le borran los recibimientos por todo lo alto que les hacían fuera de casa. "Íbamos por todo España y nos recibían como a dioses. Eran los años cincuenta, sesenta y setenta. Todavía hoy mantengo amistades de entonces", recordó.
Aunque aquellas "giras" se hayan perdido, la gaita tiene futuro. Lo cree Salvador Montero y Miguel Ángel Elizaga Arrastia. Éste último, de 79 años, es la tercera generación de los gaiteros Elizaga. "Empezó mi abuelo, Anselmo Elizaga Ibáñez, en 1880 con 10 años y yo he vivido de esto. Ahora no se puede, pero es muy bonito que se hagan cosas como este documental para que se conserve como folclore. Yo ya lo he visto y me ha gustado mucho. A mí me hace todavía más gaitero. Cuando toco la gaita soy un hombre feliz", aseguró Elizaga.