Estella

Los capuchinos completan con un museo el fin social de su convento

El proyecto mostrará a Estella la obra pictórica y escultórica de Antonio Oteiza tras restaurar la antigua granja

Antiguo convento de los capuchinos en Estella, con las huertas que lo rodean en primer término.
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Antiguo convento de los capuchinos en Estella, con las huertas que lo rodean en primer término.Montxo A.G.
Antiguo convento de los capuchinos en Estella, con las huertas que lo rodean en primer término.

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M.P. Amo

Actualizado el 23/09/2020 a las 06:00

El proyecto cultural de los capuchinos al que Benjamín Echeverría, natural de Arróniz y provincial de la orden en España, se refería en el invierno de 2019 se abre paso en Estella con el dilatado calendario que se asocia a todo cambio urbanístico más si va acompañada de un convenio que exige la conformidad de varias partes. Cuando la comunidad dejó en 2014 su convento adosado a la iglesia de Nuestra Señora de Rocamador planteó sus intenciones para el edificio rodeado de una amplia zona exterior.

Un fin social que empezó con un nuevo albergue turístico en el Camino de Santiago, siguió con la cesión de los 2.400 m2 de huertas explotadas por Cruz Roja y culminará con un museo que mostrará a la ciudad la obra del sacerdote Antonio Oteiza (San Sebastián, 26 de junio de 1926).

Una colección de pinturas y esculturas del también fraile capuchino, hermano menor de Jorge Oteiza, que se instalará en la construcción situada en esa zona de huertas que fue antiguo frontón y se convirtió después en granja. Benjamín Echeverría explicaba este lunes que se restaurará para ello ese viejo edificio conforme a un proyecto que ya está redactado. Una iniciativa que amplía la oferta cultural del municipio con la mirada puesta en el Camino de Santiago que recopilará para su exposición al público obras hoy dispersas del religioso de 94 años de edad.

EL CAMBIO URBANÍSTICO

La iniciativa de los capuchinos implica un cambio en los usos que estaban previstos para el suelo donde se ubicará. El alcalde y presidente de la comisión de Planificación Urbana, Koldo Leoz, informó en la convocatoria del lunes del futuro Museo Oteiza en los terrenos propiedad de los religiosos. El proceso iniciado implica una modificación del PUM (Plan Urbanístico Municipal) que afecta a los terrenos donde la congregación promueve el proyecto.

Con la iglesia y el edificio antes convento convertido hoy en albergue dentro de un suelo ya consolidado que los preserva así para el futuro, el cambio atañe a la denominada en el planeamiento UE-13. Una unidad de ejecución discontinua -se determina así porque incluye suelo en otras zonas de la ciudad, en concreto al sur de Ibarra- a la que pertenecen las antiguas huertas conventuales. Es en este terreno calificado en el planeamiento como residencial intensivo para la construcción de viviendas para el que en estos momentos se explora, con la modificación impulsada, el uso dotacional y cultural. El que los frailes quieren otorgarle en consonancia con la trayectoria seguida para el resto de su propiedad en Rocamador.

El presidente de Urbanismo explica que en ese rediseño de la unidad implica llevar los aprovechamientos al resto de propietarios a otra zona próxima donde se alza la vieja fábrica de calzados Canasa, cuyas naves se utilizan hoy como almacenes municipales. “Es ahí donde si en algún momento y en función de cómo evolucionen los tiempos se plantea alguna promoción, los propietarios podrán hacerlo. El Ayuntamiento da esa opción de forma que la zona de capuchinos pueda consolidarse para esa dotación cultural”, subraya.

¿Qué plazos se barajan? La modificación deberá ser aprobada en pleno, como el convenio ya redactado entre las partes implicadas en la operación. Un acuerdo que se someterá a la firma del ayuntamiento, de los capuchinos -que lo estudian en estos momentos- y de otros propietarios de esa unidad de suelo discontinuo.

El alcalde avanzó otros planes para ese entorno del acceso a Estella en el que se alza el convento de Nuestra Señora de Rocamador. “La calle Gebala se ampliará en su entrada por Carlos VII, estrecha y sin acera, lo que pensamos va a ser algo bueno para los vecinos de la zona. Planteamos también un bulevar peatonal y para bicicletas hasta Zalatambor. Otro tema que hemos propuesto es la posibilidad de abrir al barrio ese espacio, sin el muro actual para crear un entorno abierto con el que pensamos que la ciudad saldrá ganando”.

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