Las antiguas escaleras junto al Ega en Estella salen a la luz libres de maleza

Permanecían ocultas por vegetación descontrolada que favorecía también la proliferación de ratas

Escaleras de piedra que han aparecido en las traseras de las casas en la orilla del río Ega
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Escaleras de piedra que han aparecido en las traseras de las casas en la orilla del río EgaMontxo A.G.
Escaleras de piedra que han aparecido en las traseras de las casas en la orilla del río Ega

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María Puy Amo

Actualizado el 15/05/2020 a las 06:00

Fueron primero las losas de los antiguos curtidores las que formaron parte de nuevo del paisaje del Ega en Estella cuando se ganó una senda fluvial paseable a la ribera. Ahora, otros elementos testigos de la vida junto al río que el paso del tiempo dejó en desuso salen a la luz como un recuerdo de generaciones que crecieron en las casas de sus orillas a lo largo del barrio de San Miguel. Tapadas por la maleza, las escaleras de las traseras de estos edificios han emergido esta semana tras una intervención para acabar con una vegetación descontrolada en torno a la que proliferaban ratas y se habían avistado culebras.


El área municipal de Servicios ha actuado en los últimos días en uno de los tramos de ribera del barrio, la trasera de la calle Espoz y Mina que se extiende desde el puente de la Cárcel aguas abajo hasta el de Fortunato Aguirre. No se ha intervenido en el cauce, pero sí en las orillas donde la densidad de la maleza alcanzaba incluso los balcones de los primeros pisos. Ha sido al concluir esa tarea de limpieza cuando han asomado las escaleras que daban salida al río a los vecinos en un tiempo en el que el agua llegaba prácticamente hasta esas puertas de las casas. Desde ellas, se salía a lavar antes de que el agua corriente llegara a las viviendas, se pescaba y los niños se lanzaban para nadar en el cauce.


Mikel Roig Garro, presidente de la Asociación de Vecinos del barrio de San Miguel, recordaba que hasta hace unos seis años la vegetación se mantenía controlada hasta que los desbroces dejaron de llevarse a cabo y llevaron al colectivo a solicitarlos a lo largo del tiempo. “Había que actuar por un tema de salud pública. Como norma, la propuesta que nosotros habíamos hecho es no tocar ni la misma orilla ni el cauce pero sí mantener despejado un espacio de un metro a partir de las fachadas”, señalaba.


Durante los trabajos, se han retirado también las plantas enredaderas que ascendían por las traseras de los edificios. Terminada la limpieza de vegetación, la intención es ahora colocar un punto de luz bajo el puente de Fortunato Aguirre.


El representante vecinal apuesta porque, una vez visibles de nuevo los accesos de escaleras, no se echen a perder de nuevo. “Aunque no tengan mucha utilidad, sí se podrían recuperar como elementos arquitectónicos del barrio”, indica. En el ánimo de la asociación, está seguir apostando por la zona junto al río y plantear que se complete el arreglo del entorno del puente de la Cárcel”, añade.

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