Alturas

El Puy, centro neurálgico durante el eclipse en Estella

La ubicación en un pequeño valle de Estella hizo que la mayoría buscara lugares altos, como la explanada de la Basílica o la cruz de Peñaguda

Varias personas observan el eclipse en la explanada de la Basílica del Puy, centro neurálgico de la ciudad durante el fenómeno astronómico de ayer.
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Varias personas observan el eclipse en la explanada de la Basílica del Puy, centro neurálgico de la ciudad durante el fenómeno astronómico de ayerDiario de Navarra
Varias personas observan el eclipse en la explanada de la Basílica del Puy, centro neurálgico de la ciudad durante el fenómeno astronómico de ayer.

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Marcos Fernández Gracia

Publicado el 13/08/2026 a las 05:00

Estella se echó a las alturas para no perderse uno de los fenómenos astronómicos más esperados de los últimos meses. La ciudad, encajada en un pequeño valle entre montañas, no ofrecía una buena perspectiva desde el casco urbano, por lo que los vecinos buscaron los puntos elevados de los alrededores para contemplar el eclipse solar.

El lugar más concurrido fue la explanada de la Basílica del Puy, donde alrededor de 150 personas se fueron acomodando desde casi dos horas antes, mientras que otras 50 se situaron en lo alto de la cruz de Peñaguda. En la calle Abárzuza, contando también las terrazas de los pisos de la urbanización de Ibarra, se reunieron alrededor de 30 personas, mientras que en la cruz de los Castillos se concentraron entre diez y quince. En las casas de Ibarra, las terrazas se llenaron de vecinos que decidieron no moverse de su domicilio para compartir desde allí el espectáculo con familiares y amigos.

Y a la explanada de la Basílica, algunos llegaron con mucha antelación para asegurarse un buen sitio. Fue el caso de Isidro López, de 76 años, que llevaba allí desde las 18.30 horas y consiguió colocarse “en primera fila”. Para él, la espera merecía la pena porque se trataba de “un momento único en la vida”. “Es un acontecimiento que no se ve cualquier día”, explicaba. Isidro ya había comprobado anteriormente que el Puy era un buen lugar para observar el cielo: “Hemos subido algún otro día para ver cómo se ve desde aquí y muy bien”. Cuando llegó, apenas había gente, pero la explanada terminó llenándose: “Ahora ya se ha llenado porque es el mejor sitio de Estella para verlo” añadía.

Entre los espectadores también se encontraba Irene Arregui, de 19 años, que vio en el eclipse una doble excusa para subir hasta el Puy. “Hemos subido hasta aquí porque no he estado nunca y quería ver la ciudad, y hemos aprovechado para ver el eclipse”, contaba.

Ella y sus acompañantes se prepararon para disfrutar de la espera con tranquilidad y llevaron sus propias sillas de camping. “Es un sitio idóneo para verlo tranquilamente. Hemos traído sillas para estar más cómodos y estar más a gusto”, explicaba mientras aguardaba el momento de la totalidad.

La espera también se convirtió en un plan familiar para muchos de los presentes. Pascual Giménez Giménez, de 44 años, acudió junto a su mujer y subió en coche hasta la Basílica. “Nos hacía mucha ilusión. Son 150 años en los que no volverá a ocurrir este hecho histórico y la verdad es que estamos todos muy emocionados”, señalaba.

Habían llegado poco antes de las ocho, justo cuando comenzaba el eclipse, y mientras esperaban reconocía que todavía no sabía qué iba a sentir cuando la Luna cubriera por completo el Sol. “Ya se me están poniendo los pelos de punta. Va a ser una emoción muy grande”, confesaba. La idea de estar ante una oportunidad que probablemente no volverá a repetirse en su vida hacía todavía más especial la espera.

También hubo quienes llegaron desde lejos para no perderse el fenómeno. Oliver Gómez Domblas, de 14 años, viajó desde Andorra con su familia y explicó que el lugar elegido no fue fruto de la casualidad. “Ayer recorrimos distintos lugares de Estella para decidir cuál era el mejor”, relataba. Finalmente se decantaron por el entorno de la urbanización del Puy y la cruz de Peñaguda. “Es un evento histórico, digno de admirar y muy bonito”, decía el joven, que después de vivir la totalidad describió la experiencia como “mágica”. “Es algo que no se va a volver a repetir en muchos años y verlo en familia ha sido increíble”, añadía.

Y más familias no quisieron perderse el espectáculo que ofreció el cielo. Mercedes Muneta Salinas, de 85 años, disfrutó del eclipse rodeada de sus seres queridos: “Hemos estado aquí de maravilla, con toda la familia y amigos, cerquita de la Basílica del Puy”.

Patricia Miguel Giménez, de 46 años, destacó “la merendola, el ambiente, las vistas y el oscurecimiento” como parte de la experiencia. Por su parte, Sergio García Ochoa, de 19 años, lo contempló desde casa y aseguró: “Lo he visto muy chulo, la verdad. Me ha gustado mucho, es la primera vez que veo algo así y creo que la última”, comentaba entre risas.

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