Embalse

Auxilio a dos chicas exhaustas a 250 metros de la orilla en Alloz: "Nos dieron las gracias porque ya no aguantaban más" 

Miguel Gortari, vecino de Mutilva de 49 años, fue uno de los testigos directos de la intervención de este jueves por la tarde con dos jóvenes que practicaban paddle surf y quedaron a la deriva: "El chaleco hay que llevarlo siempre"

Alloz
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De izquierda a derecha, Juan Luis Ruiz de Larramendi, André Carro Alves, Miguel Gortari ChamarroCEDIDA
Alloz

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Carmen Remírez

Actualizado el 25/07/2026 a las 10:43

Ni corrientes ni por supuesto monstruos. La inmensa mayoría de los accidentes o auxilios que se producen en zonas de baño como el embalse de Alloz ocurren principalmente por imprudencias. Así lo explica Miguel Gortari Chamarro, vecino de Mutilva de 49 años y buen conocedor del lugar como aficionado a deportes náuticos como el wingfoil (a medio camino entre windsurf y kitesurf, con la tabla elevándose sobre un fiol o ala, sobre el agua). Este jueves por la tarde, sin ir más lejos, fue testigo directa de una. No fue a más gracias a la rápida intervención de su grupo, 10-15 wingfoilers, que ayudaron a dos chicas agotadas para que pudieran mantenerse a flote. “Ninguna hacía uso del chaleco salvavidas ni llevaba el leash (cable de la tabla) atado a la pierna, que hubiera garantizado su flotabilidad”, relata Gortari, interesado en difundir nociones básicas de seguridad para evitar sustos mayores. 

“Esa tarde habíamos visto la presencia de dos personas con una tabla en la zona de navegación y un amigo del grupo, Juan Luis, se acercó para decirles que tuvieran cuidado, que es zona de paso y podían chocar, cuando de repente empezó a escuchar que pedían ayuda con urgencia. Se tiró al agua y nos llamó al resto”. Las dos chicas apenas podían relatarles qué les había ocurrido. “Cada uno prestó una de sus tablas para que se apoyaran y pudieran recuperar el aliente. Estaban sofocadas, habían entrado en pánico y nos reconocían que menos mal que habíamos llegado, que no aguantaban más, habían empezado a tragar agua, les dolían las piernas...”. La situación se produjo a unos 250 metros de la orilla, calcula Gortari, una distancia que no es insalvable en caso de mantener la calma, pero que puede supone un mundo si se entra en shock. “Una vez estabilizadas y acompañadas, dimos alerta a la Escuela de Vela y en una de las zodiac de esta institución se llevó a una de las jóvenes a la orilla de forma segura”. 

A última hora de la tarde, las dos chicas se acercaron hasta el grupo y les trasladaron su agradecimiento, así como un abrazo. “Hay que primar la seguridad en el agua. Puede parecer que el agua está en calma y el cielo muy azul, sin viento, pero en unos minutos cambian las condiciones y si te empuja agua adentro, sin chaleco... Está por algo. Hay que llevarlo siempre”, pide Gortari.

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