Comercio

La venta de siempre y la realidad virtual dan una nueva vida en Estella a Muebles Urriza

Hace poco más de un año que Sergio Urriza puso otra vez en marcha un negocio familiar que llevaba meses cerrado por jubilación e inició un nuevo rumbo que combina la experiencia personal en un local de 1.000 metros cuadrados con las más modernas técnicas de compra

Sergio Urriza, en su tienda de muebles con las gafa de realidad virtual en la mano,
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Sergio Urriza, en su tienda de muebles con las gafa de realidad virtual en la mano, m.P.A
Sergio Urriza, en su tienda de muebles con las gafa de realidad virtual en la mano,

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María Puy Amo

Publicado el 18/01/2026 a las 05:00

Sobre su mesa de trabajo no solo hay un ordenador y otros materiales propios de su actividad en la decoración y el diseño. A Sergio Urriza Martínez, estellés de 43 años de edad, le acompañan las gafas de realidad virtual con  las que ha introducido una nueva experiencia de compra en la tienda de muebles de su familia que decidió reabrir hace poco más de un año, en diciembre de 2024. El establecimiento de la calle García Ximénez, a pocos metros de la plaza de los Fueros, que desde 1968 funcionó con  el nombre de Muebles Hermanos Urriza llevaba por entonces un año cerrado. Desde que su padre, Julián, y su tía Maite se jubilaron en 2023. 

Sergio, que había trabajado dos décadas con ellos, se lo pensó durante meses. Quería volver a dar vida a la actividad pero era consciente de que, de hacerlo, no podía ser como antes porque los tiempos eran otros y las formas de compra también en un sector de cambios veloces.

Poco a poco, lo perfiló. Levantó de nuevo la persiana de la tienda con una exposición de 1.000 metros cuadrados centrada en la tapicería y el descanso. Una modernizada superficie donde el cliente puede probar los sofás, elegir la cama para su dormitorio y otros equipamientos  con el asesoramiento del vendedor experimentado que representa a la tercera generación de los Urriza en el mundo del mueble. Porque antes que su padre ahí estuvo el abuelo Gregorio, que lo trabajaba como carpintero. 

A Sergio Urriza el cliente le da la idea, él plantea el diseño en consonancia con el punto de partida y mediante ese sistema de realidad virtual en el que apoya sus propuestas puede visualizarse el  proyecto moviéndose por la estancia como si realmente se estuviera dentro de ella. A partir de ahí, se cambian colores, detalles o medidas hasta dar con el dormitorio o el salón ideal. 

Sergio Urriza está contento tras este primer año de actividad. Reconoce que tanto su experiencia anterior como el bagaje de su padre y su tía  lo han facilitado por ejemplo en la relación con los fabricantes de muebles. Empresas dentro del mercado nacional con las que trabaja por encargo o para la venta directa en la tienda. Sus clientes, añade, son principalmente personas de Tierra Estella. "Lo normal es que vivan aquí o en pueblos de la merindad, pero todas las semanas hago algún proyecto en Pamplona. Sobre todo es en Navarra por donde me muevo. Y en cuanto a la demanda, hay de todo. Tanto proyectos para obra nueva como para reformas de vivienda. Hay gente que quiere un diseño integral o una habitación concreta", subraya.

El camino que ha elegido compite con las grandes multinacionales que han universalizado una forma de amueblar los hogares pero, a su juicio, son canales muy diferentes. En un negocio como el suyo -prosigue- se cuenta con la "calidad y atención" de un camino en el que "si quieres cosechar, tienes que sembrar". Él lo hace con un servicio que comienza con el asesoramiento  in situ, tomando medidas en la vivienda y concluye con el transporte y montaje profesional.

Sergio Urriza se decantó por ese tipo de mueble que no puedes comprar sin probar para ocupar el grueso de la amplia superficie de su tienda. Junto a sillones de estilos variados,  sofás de distintos tamaños y camas se cierran ventas  como las de siempre.  Dentro, en la oficina, la tecnología se abre paso para permitir no 'montar' virtualmente cualquier estancia de la casa. También 'moverse por su interior' para retocar a gusto del cliente. 

Contento, en definitiva, de la decisión tomada este emprendedor sí acusa como otros autónomos las cuesta arriba del papeleo, de una burocracia siempre con trámites por cumplir. Sobre el negocio familiar a pie de calle que hoy lleva el nombre de Sergio Urriza esperan, en la primera planta, otros 350 metros cuadrados   no utilizados ya por el negocio y pendientes de un uso futuro. Y justo al lado, un ascensor panorámico. El primero que tuvo Estella para conectar la plaza de los Fueros con el barrio de Lizarra. 

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