Emprendedores
La niña que soñaba con conducir y se hizo taxista en la Navarra rural
Blanca Baquedano Díaz pertenece a una familia de Lazagurría dedicada a la venta ambulante de productos de alimentación que comenzó el abuelo Santiago, una vida sobre ruedas para abastecer a pequeñas localidades a las que ella da ahora también servicio al volante desde el pasado verano de su taxi de 9 plazas


Publicado el 14/12/2025 a las 05:00
Una niña aficionada al mundo del motor que soñaba con ponerse al volante es desde este verano la taxista de Lazagurría. Esta pequeña localidad de Tierra Estella con una población de 182 habitantes ha recuperado con Blanca Baquedano Díaz un servicio que existió años atrás pero que dejó de prestarse tras quedar la plaza desierta en los 90. Vecina del pueblo nacida en 1976, conduce -encantada con la decisión- un vehículo de nueve plazas desde que el pasado 5 de agosto, en vísperas de las fiestas de Lazagurría, cubrió su primer trayecto.
Pertenece a una conocida familia de la localidad dedicada a la venta de productos de alimentación por pequeños pueblos de Tierra Estella, pero también de La Rioja y Álava. Los Baquedano, primero el abuelo Santiago y luego su padre, José Luis, abastecieron durante décadas a los vecinos de un entorno rural que esperaban el día de la semana en el que llegaba el camión con la fruta, la verdura o el pescado.
Cuenta que antes de dar este paso ejerció otras actividades laborales, como la de cuidadora de autobús o la atención a una persona mayor del pueblo. Y aunque, prosigue, se sintió muy bien en este trabajo, la idea de conducir siempre estuvo presente. "Una noche de verano el año pasado, cenando con unos amigos, salió la conversación. Me planteaba la posibilidad de intentarlo con el carnet de autobús, pero me parecía difícil. Surgió hablando ese día la idea del taxi". Comenzó entonces el proceso para hacer realidad su iniciativa y poder así recuperar un servicio necesario en la zona pero que permanecía sin cubrir. El Ayuntamiento lo licitó para ver si alguien se interesaba, ella se presentó y se hizo con la plaza. La furgoneta adquirida tardó uno meses en llegar y, una vez en su manos, empezó su primer mes de agosto como taxista. "Estoy disponible las 24 horas, cuando me llaman siempre lo cubro. Al principio tiene que ser así y la verdad una sorpresa con la respuesta", indica.
A una temporada estival marcada por los trayectos con jóvenes a fiestas de distintas localidades ha seguido un otoño en el que no le ha faltado el trabajo. Viajes al hospital de Estella, más ocasionalmente al de Pamplona, trayectos para visitar las bodegas, apoyo al transporte escolar, peregrinos que recoge a veces en Sansol cuando el compañero de este municipio próximo necesita su ayuda y servicios más largos al aeropuerto. De Pamplona, Bilbao o Santander. "El trayecto más largo que he hecho es a Lourdes, a donde llevé a un grupo de personas. Cuando pasó el verano pensé que de cara al invierno iba a ser distinto, pero la verdad es que estoy muy contenta", dice.
AL MERCADO DE ESTELLA CON 'TEJIENDO CAMINOS'
Blanca Baquedano tiene otro cometido esta temporada que presta con carácter semanal a sus vecinos. Mediante el proyecto Tejiendo caminos que une a los pueblos del entorno de la Sierra de Codés, 15 municipios entre los que se encuentra Lazagurría, se ofrece el servicio de taxi al mercado semanal del jueves en Estella a 5 € ida y vuelta.
Casada con Sergio Mangado y madre de dos hijos, también su marido recorre kilómetros diarios abasteciendo de carne a 30 pueblos a lo largo de toda la semana. Un oficio que fusiona su oficio como carnicero con la venta ambulante siguiendo la tradición familiar y llevando así casi a las puertas de las casas el género de la carnicería de su hermano, situada en Lazagurría.
Blanca Baquedano, la taxista, recuerda como desde pequeña el camión o la furgoneta con la que vio desenvolverse a la familia formaron parte de su vida. Le gustaba, rememora, que le llevaran a ver carreras de coches con su hermana en un tiempo en el que el abuelo Santiago le viene a la memoria. "Se ganaba bien la vida, trabajaba mucho las tierras. Y con una moto empezó recogiendo sacos viejos por los pueblos, le daban tres usados y el entregaba uno nuevo. Un día, en Logroño, compró unas cajas de anchoas, se le ocurrió venderlas por los pueblos y le fue muy bien, tanto que comenzó a dedicarse a ello", rememora sobre el origen de una trayectoria familiar que le hace sentirse en casa también cuando va al volante.